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	<title>Datapad de Korpil &#187; Joe Schreiber</title>
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	<description>La vida de un Verpine en viñetas</description>
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		<title>Reseña: Red Harvest</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jan 2011 15:03:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Death Troopers]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>

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		<description><![CDATA[Pues bien, al fin terminé de escuchar el audiolibro de Star Wars: Red Harvest, la segunda novela de terror de Joe Schreiber, precuela en cierta forma de Star Wars: Death Troopers. La novela se sitúa 3600 años antes de la &#8230; <a href="http://korpil.net/2011/01/resena-red-harvest/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Pues bien, al fin terminé de escuchar el audiolibro de Star Wars: Red Harvest, la segunda novela de terror de Joe Schreiber, precuela en cierta forma de Star Wars: Death Troopers.</p>
<div id="attachment_4096" class="wp-caption alignnone" style="width: 587px"><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2011/01/RedHarvest.jpg"><img class="size-full wp-image-4096" title="Star Wars: Red Harvest" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2011/01/RedHarvest.jpg" alt="Star Wars: Red Harvest" width="577" height="579" /></a><p class="wp-caption-text">Star Wars: Red Harvest</p></div>
<p>La novela se sitúa 3600 años antes de la película original de Star Wars, en un desolado planeta helado llamado Odacer-Faustin, donde se ubica una academia Sith. El amo de la academia, Darth Scabrous, ha encontrado un holocrón que le permitirá obtener la vida eterna, pero requiere de una planta especial, una planta pensante que solo un Jedi entrenado puede cuidar. En un planeta llamado Marfa, Hestizo Trace, una Jedi cuida a la orquídea que Scabrous necesita, y cuando un caza recompensas la secuestra, el infierno se desata.</p>
<p>La producción de audio es buena, pero no supera la majestuosidad de otros audiolibros de Star Wars, principalmente debido a la historia que se maneja. La narración de John Glover es buena pero a veces se siente un poco forzada, condescendiente.</p>
<p>Eso sí, durante las más de 8 horas que dura la producción, el suspenso está siempre presente, y la historia es magnífica, siempre con la intención de querer escuchar un poco más, de llegar al siguiente capítulo.</p>
<p>Por cierto que, la presentación de los capítulos es idéntica a la de Death Troopers, lo cual le da un sentido de continuidad muy especial a quienes escuchamos el audiolibro de dicha novela.</p>
<p>Pero eso si, como novela de horror falló en un nivel muy fundamental, a diferencia de Death Troopers, jamás me espantó. Jamás sentí temor, y es que era bastante difícil encontrar algo que pudiera asustar incluso a los Sith&#8230; o a un Jedi veterano.</p>
<p>No me malinterpreten, la novela es buenísima, la acción es increíble y el ritmo es frenético, pero no encontré ese componente de terror que destilaba de Death Troopers a raudales.</p>
<p>En fin, la recomiendo, pero no supera a Death Troopers.</p>
<p>El audiolibro cuesta $17 dólares o 1 crédito de <a href="http://www.audible.com/pd/ref=sr_1_1?asin=B004GVNIGC&amp;qid=1295880885&amp;sr=1-1" target="_blank">Audible</a>. O pueden conseguir el libro electrónico para Kindle por alrededor de $16 dólares.</p>
<p><iframe src="http://rcm.amazon.com/e/cm?t=datadekorp-20&#038;o=1&#038;p=8&#038;l=as1&#038;asins=B00513F9FW&#038;ref=tf_til&#038;fc1=000000&#038;IS2=1&#038;lt1=_blank&#038;m=amazon&#038;lc1=0000FF&#038;bc1=000000&#038;bg1=FFFFFF&#038;f=ifr" style="width:120px;height:240px;" scrolling="no" marginwidth="0" marginheight="0" frameborder="0"></iframe></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Ocho</title>
		<link>http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-ocho/</link>
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		<pubDate>Mon, 27 Dec 2010 00:04:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
		<category><![CDATA[traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[El octavo capítulo nos muestra al que será el verdadero protagonista de la historia, al parecer&#8230; interesante capítulo. Disfruten. Star Wars: Red Harvest Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil. 8/Polipiel A través de su historia, el desértico y rocoso &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-ocho/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>El <a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest/chp8/index.html" target="_blank">octavo capítulo</a> nos muestra al que será el verdadero protagonista de la historia, al parecer&#8230; interesante capítulo. Disfruten.</p></blockquote>
<p>Star Wars: Red Harvest</p>
<p>Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil.</p>
<p>8/Polipiel</p>
<p>A través de su historia, el desértico y rocoso mundo de Geonosis había sufrido su cuota de catástrofes y extinciones en masa, incluyendo el cometa errático que golpeó en su luna mayor y casi había arrasado con la población entera del planeta. Tomando en cuenta los escombros, las marejadas y las tormentas de radiación solar, no era difícil entender porqué los antiguos Geonosianos, lo que quedaba de ellos, se habían ido bajo tierra.</p>
<p>No mucho había cambiado desde entonces.</p>
<p>Parado aquí entre las cavernas y las agujas de roca de lo que quedaba, Rojo Trace se dio cuenta que el oficial de la República que estaba frente a él había terminado de hablar, o al menos se había detenido para respirar. El oficial cuyo nombre era Teniente Norch, y a pesar del hecho de que estaba mirando directamente a los ojos de Trace y gritando para hacerse oír por encima del viento, lograba sonar oficioso y falto de sinceridad en su discurso. en otras palabras, un producto perfecto de la burocracia a la que había jurado servir.</p>
<p>&#8220;Además,&#8221; continuó Norch, &#8220;en nombre de las divisiones militares y de seguridad de la República, apreciamos la respuesta a tiempo de la Orden.&#8221; El teniente hizo un ademán en dirección a la enorme tienda de polipiel que se alzaba frente a ellos, medio kilómetro de tela de microporo en color plata, aleteando en el viento cual vela de una nave que no iba a ningún lado. &#8220;Dada la naturaleza de nuestro descubrimiento, estoy seguro que entenderá la urgencia de nuestra solicitud.&#8221;</p>
<p>Trace asintió, entrecerrando los ojos frente al viento que soplaba en su cara. Era un hombre de cabello oscuro de complexión sin distinciones, alto y firme, vagamente guapo en una forma que no llamaba la atención hacia su quijada sin rasurar, los ojos verdes y los labios con una débil sonrisa. Aún así por cada momento que permanecía impávido afuera de la tienda, tal vez escuchando, tal vez no, un sentido de intensidad pareció juntarse junto a él, un sentido de conciencia sicológica aguda sobre su estado enrarecido.</p>
<p>&#8220;Recibimos el reporte inicial anoche,&#8221; dijo Norch, levantando su voz encima del viento seco. &#8220;Un carguero independiente de largo alcance en camino hacia el Anillo Externo recibió una señal de calor desconocida. Pensaron que era una señal de auxilio. Pero cuando aterrizaron vieron esto.&#8221;</p>
<p>Y con un gesto que sin duda intentaba ser dramático, se volteó hacia la tienda y abrió la puerta, permitiendo a Trace entrar.</p>
<p>Trace se inclinó bajo la polipiel, contento de estar fuera del alcance del viento, y se detuvo, mirando hacia abajo. El cráter aún humeaba, pero podía ver el naufragio dentro, tal vez cien metros abajo, donde había excavado un hoyo, permanentemente alterando el paisaje. Asomándose, apenas estaba consciente del teniente mirándolo insistentemente esperando un juicio, hasta que no pudo contenerse más.</p>
<p>&#8220;¿Bueno?&#8221; preguntó Norch. &#8220;¿Qué opina?&#8221;</p>
<p>&#8220;Es una nave Sith, obviamente. Los cinco motores, el diseño cuadrado&#8230;&#8221;</p>
<p>El teniente negó con la cabeza. &#8220;Con todo respeto, no entiende mi pregunta. Ya <em>sabíamos</em> que es una nave Sith. Vimos nuestra cuota de ellas en el saqueo a Coruscant.&#8221; Y entonces, se hinchó debajo del uniforme. &#8220;La pregunta es porqué chocó aquí en Geonosis, y si su arribo aquí puede considerarse un acto deliberado de agresión.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Porqué asumiría eso?&#8221; preguntó Trace.</p>
<p>Norch entrecerró los ojos como si dudara de la confiabilidad del Caballero Jedi. &#8220;La República ha estado evaluando este planeta como un posible punto de defensa del sector de Arkanis, eso es estrictamente confidencial, por supuesto.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Y?&#8221;</p>
<p>&#8220;Y cuando contacté al Consejo Jedi, me informaron que usted estaba en posición de ciertas habilidades telemétricas que podrían clarificar la intención verdadera de nuestro enemigo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Eso es cierto.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bueno, en cualquier caso.&#8221; Ahora Norch fruncía el ceño, de impaciencia o del esfuerzo por gritar por encima de la tienda que aleteaba, Trace no podía estar seguro. Al final el teniente se aclaró la garganta y encontró un punto en el horizonte donde fijar la vista. &#8220;Estaba en el entendido que a su llegada aquí, usaría sus habilidades&#8230; eh, particulares para ayudarnos en la investigación.&#8221;</p>
<p>&#8220;Y <em>yo</em> tenía entendido,&#8221; dijo Trace, &#8220;que tendría autoridad absoluta para realizar mi investigación, sin interferencia externa.&#8221; El seguía mirando hacia el hoyo humeante, a la nave y la colosal herida planetaria que su impacto había creado. Era más profundo de lo que había sospechado inicialmente, y ya podía escuchar el sutil y letal susurro de la presión que escapaba.</p>
<p>&#8220;¿Que es exactamente lo que quiere de mí?&#8221;</p>
<p>Trace lo miró. &#8220;Tome a sus hombres y váyase.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿De la tienda?&#8221;</p>
<p>&#8220;Del planeta.&#8221;</p>
<p>Con una ceja arqueada, un truco que el teniente había guardado para el último momento: &#8220;¿Disculpe?&#8221;</p>
<p>&#8220;No es seguro.&#8221;</p>
<p>&#8220;Ya reforzamos los puestos hasta un kilómetro alrededor del sitio en todas direcciones&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;No me refiero al terreno.&#8221; Trace permitió que su voz se agudizara. &#8220;¿Escucha ese silbido? La nave golpeó un depósito subterráneo de gas, uno grande por lo que escucho, y los gases subterráneos de Geonosis son particularmente inestables. Si sublima mientras sus hombres estén cerca, no <em>tendrá</em> hombres después.&#8221;</p>
<p>&#8220;Escuche usted. Yo estoy a cargo, y&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Entonces haría bien en escuchar lo que <em>este</em> hombre dice,&#8221; interrumpió una nueva voz.</p>
<p>Trace se dio la vuelta y vio a una oficial de la República, tal vez entrando en sus treintas, de cabello oscuro y atractiva, sonriéndole. Por el saludo de Norch, ella tenía más rango que él, pero ni se molestó en responder el saludo.</p>
<p>&#8220;¿Rojo Trace? Soy la Capitana Tekla Ansgar. Bienvenido.&#8221; Sus ojos azul claro brillaron, agudos y confiados. &#8220;Es un placer conocerlo. Espero que no juzgue su experiencia aquí basado en una conversación desagradable.&#8221;</p>
<p>&#8220;Francamente,&#8221; dijo Trace, &#8220;mi experiencia aquí es lo que menos importa. Estoy aquí para hacer un trabajo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Oh, estoy seguro que hay más que eso.&#8221; Ella se aproximó, casualmente rozando su brazo con el de ella. &#8220;Debo confesar, siempre he admirado a la Orden Jedi, pero nunca tuve la oportunidad de conocer personalmente a un Caballero Jedi.&#8221;</p>
<p>&#8220;Me temo que eso no sucederá hoy,&#8221; dijo Trace.</p>
<p>Ella frunció un poco el ceño. &#8220;Pero&#8230;&#8221;</p>
<p>Antes de que pudiera continuar, Trace caminó pasándola, se dio la vuelta y saltó hacia el cráter.</p>
<p>El descenso tomó casi treinta segundos, pero a Trace le pareció tanto instantáneo, como en una manera irreal, muy largo. Descendiendo hacia el abismo, llamó a la Fuerza, generando un cojín de resistencia debajo de él hasta que sintió que su caída libre se aminoraba, las paredes del cráter perdiendo velocidad, mientras moléculas individuales creaban una malla que detenían su descenso. Ahora, con un poco de concentración, podía ver cada ruptura y grieta en la roca mientras bajaba.</p>
<p>Para cuando se dio cuenta del resto de la nave incrustada en el fondo del abismo, había decrecido su velocidad hasta el punto en el que podía estirar la mano y agarrarse del fuselaje roto. El frío duracero golpeó sus manos. Balanceando sus piernas, Trace cayó a través de una grieta en el fuselaje, con las botas pisando una estrecha barra de metal que había sido una pasarela.</p>
<p>Tomó un respiro y miró a su alrededor.</p>
<p>Aún desde aquí, la nave era una cosa previsiblemente fea, sin elegancia y utilitaria, el resultado de una cultura que no tenía uso para la belleza en la galaxia. De hecho el impacto había mejorado su estética, dándole un cierto grado de originalidad. Parado, podía sentir el peso de la nave moviéndose inestablemente a su alrededor, el naufragio aún tratando de encontrar su lugar. Las aristas de metal rascaban las profundas capas de sedimento, escribiendo glifos aleatorios en la piedra suave. Debajo de todo ello, omnipresente y letal, estaba el leve silbido del gas que escapaba. No tenía mucho tiempo.</p>
<p>Caminando dentro de la nave, las literas cayéndose a su paso, Trace hizo una pausa, expandiendo sus sentidos para encontrar alguna indicación de vida a bordo.</p>
<p>No había nada.</p>
<p>Arriba en la tienda, el oficial militar le había dicho que el bioescaneo había sido negativo&#8230; aunque el temía que un puñado de sobrevivientes Sith pudieran estar de algún modo interfiriendo con la lectura, preparando una emboscada.</p>
<p>Trace le hubiera podido decir que eso no sucedería. Pero ya había llegado muy lejos, y la simple curiosidad lo llevó adelante. Cayendo al fondo, tomándose su tiempo, llegó a la cabina de mando y manoteó en la oscuridad hasta que sus dedos rozaron algo suave, húmedo y aún ligeramente tibio. Se sentía como una especie de pulpa orgánica. Sin necesidad de ver, sabía que había encontrado el primer cadáver.</p>
<p>Lentamente sus ojos se ajustaron. Los restos de la tripulación Sith yacían aplastados, sangrando, quemados, con la piel burbujeando encima de los huesos expuestos, mezclada con la tela de sus uniformes. El fuego y el impacto habían fusionado varios de los cuerpos en una sola masa retorcida de caras y extremidades rotas, incrustadas en los asientos donde habían muerto.</p>
<p>Podía oler el gas, sus vahos sulfúricos con olor a huevo podrido llegando hasta sus pulmones, y supo que el tiempo sería breve. Cerró sus ojos de nuevo pero no retiró la mano de la masa de piel y huesos goteantes. La proximidad era importante; el contacto físico era mejor. Detrás de la geometría interna de sus pensamientos, comenzó a escuchar las maldiciones de la tripulación al tiempo que fallaba el sistema de navegación de l anave, sintió su horror creciente al darse cuenta de que los motores los enterrarían debajo de la corteza planetaria. Al final, la inevitabilidad de la muerte los había reducido a algo descerebrado y escurridizo como una mosca de lava de Mustafar, su fe en el lado oscuro, su lealtad jurada a los Señores de los Sith con sus encantos y sus ritos antiguos, todo ello dejado de lado en un espasmo final de pánico animal.</p>
<p>Y entonces el silencio.</p>
<p>Siempre el silencio.</p>
<p>Trace exhaló, recordando otros términos que había escuchado usar para describir el rol de la República en naufragios como éste. Los oficiales los llamaban investigadores, pero los demás hombres en tierra los llamaban de otra manera. Contadores de cadáveres, o nombres como turistas de la suciedad.</p>
<p>Los apodos le importaban poco. Ese era su trabajo; todo lo demás era una distracción, incluyendo a las oficiales que querían conocerlo en persona. Estaba consciente de su reputación de ser frío e impersonal: no lo molestaba en lo más mínimo.</p>
<p>Retiró su mano, preparándose para ascender a la superficie&#8230;</p>
<p>Y tomó una bocanada rápida de aire entre sus dientes. La brillante lanza de miedo que lo sobrecogía en ese momento no tenía nada que ver con la nave o los restos de la tripulación.</p>
<p>Algo estaba sucediendo, en algún punto lejano y distante.</p>
<p>Algo mucho peor.</p>
<p>Vio la cara de su hermana.</p>
<p>No tuvo dudas sobre ello. Era Zo y estaba gritando en un frenesí de dolor e impotencia. Aunque Trace no podía ver al atacante claramente, se dio cuenta por lo errático de sus pensamientos que ella no podía defenderse de la cosa que se cernía sobre ella, arrastrándola fuera de la instalación de los Cuerpos Agrícolas de los Jedi hacia&#8230; ¿qué?</p>
<p>Se detuvo, congelado, su ubicación actual totalmente olvidada, hecha a un lado por una tormenta de imágenes inconexas: la punta de una lanza, goteando con sangre; un instante de verdor; un olor rancio y feral. Sus fosas nasales le quemaban con el hedor de un lugar que llevaba mucho tiempo encerrado, un lugar de muerte y soledad y suspiros agonizantes. Podía sentir la confusión de ella y la aprensión pulsando a través de su sistema circulatorio, como si compartieran el mismo corazón. Por un momento pudo sentir la presencia de su captor.</p>
<p><em>Escúchame</em>, le dijo Trace. <em>No se quien eres, pero yo poseo un conjunto especial de habilidades. Si me traes a mi hermana ahora, sin daño, te dejaré ir. Pero si no lo haces, te prometo, te rastrearé. Te encontraré. Y te haré pagar.</em></p>
<p>Por supuesto, no hubo respuesta.</p>
<p>Debajo de él hubo un agudo chillido, después un ensordecedor estallido al tiempo que el fuselaje de la nave Sith se movía bajo sus pies y se caía en una cascada de chispas. Hubo un silbido abrupto y una lluvia de fuego al tiempo que una bolsa de gas se abría paso por la pared.</p>
<p>La explosión estremeció el cráter. Regresando a la conciencia, Trace sintió como caían enormes losas de roca ardiente, dando tumbos en su dirección. Por puro reflejo, tiró una burbuja sólida de aire, presionándola hacia el frente para asegurarse suficiente oxígeno respirable, muy poco y se sofocaría dentro, como un insecto en un frasco.</p>
<p>La burbuja realizó su trabajo. Los restos se agolparon sobre ella, rebotando a los lados. Trace apenas se fijó. Sus pensamientos regresaron hacia Zo, de regreso al lugar donde la había visto y sintió el último llamado de aflicción, intentando buscar alguna pista de su ubicación, del lugar a donde la llevaba su captor.</p>
<p>Pero ya no había nada, solo aire muerto, tan profundo y final como el que siguió al estruendo de la nave donde se encontraba.</p>
<p>Y un terrible silencio.</p>
<p>Subiendo  con ayuda de la burbuja, Trace llegó a la superficie del cráter, la luz haciéndose cada vez más brillante, expandiéndose para iluminar el entrecejo fruncido que estaba tatuado en su frente.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Siete</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Dec 2010 04:20:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
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		<description><![CDATA[Tenemos otro capítulo y parece que encontramos una heroína, o al menos un personaje con quien identificarse. Excelente trabajo de Joe Schreiber. Disfruten. Star Wars: Red Harvest Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil 7/Marfa Hestizo Trace se dio la &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-siete/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Tenemos <a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest/chp7/index.html" target="_blank">otro capítulo</a> y parece que encontramos una heroína, o al menos un personaje con quien identificarse. Excelente trabajo de Joe Schreiber. Disfruten.</p></blockquote>
<p><strong><em>Star Wars: Red Harvest<br />
</em></strong> Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil</p>
<p><strong>7/Marfa</strong></p>
<p>Hestizo Trace se dio la vuelta, inhaló un suspiro profundo y resignado y levantó su cabeza de la almohada. La cámara de descanso pequeña y sin rasgos particulares se había comenzado a llenar de una suave luz artificial. Aunque ella estaba sola, podía sentir a la orquídea esperándola abajo, a cerca de doscientos metros de distancia pero lo suficientemente cerca para escuchar su voz clara en su mente.</p>
<p><em>¡Hestizo! ¡Emergencia!</em></p>
<p>Ella se sentó, apartando las sábanas. <em>¿Qué sucede? ¿Qué hay de malo?</em></p>
<p><em>¡Mi cámara de incubación! ¡Ven pronto!</em></p>
<p>Dándose cuenta de que era lo que se refería la voz, se relajó. <em>Oh</em>.</p>
<p><em>&#8220;¿Oh?&#8221; </em>Un tono de alarma surgió en la voz de la flor.<em> ¡Esto es serio!</em></p>
<p><em>Estaré ahí en un segundo.</em></p>
<p><em>¡Apresúrate, por favor!</em></p>
<p><em>Si, </em>dijo ella, <em>está bien. Aguanta tus pétalos. Estaré ahí en un minuto.</em></p>
<p>La orquídea se alejó de su mente, aplacada solo marginalmente, como si esperara una disculpa formal. Honestamente, a Zo no le molestaba su presencia en sus pensamientos; el vínculo que compartían formaba, después de todo, parte de su identidad como Jedi en los Cuerpos Agriculturales, una de las pocas talentosas cuyo pulgar verde síquico la mantenía aquí, en los viveros y laboratorios de la instalación en Marfa.</p>
<p>Marfa era un invernadero, con sus niveles de presión atmosférica, temperatura y nivel de humedad cuidadosamente mantenidos para criar la variedad más diversa de fauna interestelar en esta parte de los Mundos Centrales. Pero era la sensibilidad a la Fuerza de Zo y sus compañeros Jedi lo que lograba extraer el potencial completo de las especies. A sus veinticinco, Zo entendía que había valor innato, incluso una nobleza en ello, por criar cada forma de vida botánica y alentar cada faceta de su desarrollo y exploración.</p>
<p>Despabilándose de los últimos vestigios de sueño, se puso una bata y salió hacia el corredor en dirección al refrescador. Un vago sentimiento de inquietud la seguía, un remanente no deseado de algún sueño que no podía recordar. Se vistió para el día, escogiendo su hábito con capa para laboratorio de una hilera de uniformes idénticos, mientras atribuía el dejo de inquietud al mismo malestar que a veces la esperaba al despertarse aquí en Marfa.</p>
<p>Saltándose el desayuno, siguió hacia el gran salón Beta Nivel Siete. El estado planetario de Marfa cambiaba constantemente dependiendo de la actividad solar y los patrones de nubes galácticas, pero B-7 era actualmente el más ocupado y vibrante de las bahías de cultivo que acribillaban la superficie de Marfa. Generalmente sus colegas Jedi se encontraban aquí en las mañanas, empezando el día con reuniones para intercambiar reportes de progreso e investigación, así como compartir sus planes inmediatos para el futuro.</p>
<p>Las puertas del turboascensor se abrieron revelando una extensión de verde chillante, y Zo se detuvo como siempre lo hacía, dejando que la nube de calidez húmeda la bañara. Los olores de infinidad de diferentes plantas competían por su atención, savia, fruta y flor mezclándose en un banquete de fragancias que nublaba su mente.</p>
<p>Moviendo la cabeza hacia atrás, miró hacia el techo de 150 metros de altura, lleno de lianas y sistemas de raíces colgantes. A su alrededor había varios bosques estrechos, autosustentables llenos de suculentas especies y subespecies entrelazadas en anillos de color y tamaño tan variados que solamente después de familiarizarse día tras día podía procesarlo todo.</p>
<p>Ella podía sentirlos ahora.</p>
<p>Su mente se sintonizó instantáneamente hacia el murmullo interno de cientos de diferentes fuerzas vitales vegetativas, cada una vibrando de acuerdo a su emoción particular, algunas bajas y oscilantes, otras pulsando alto y brillante para igualar la explosión de flores que brotaban de sus tallos. Muchas de las plantas eran suficientemente locales para reconocer sus saludos en su mente, mientras pasaba a su lado. Zo caminó entre ellas, permitiendo que su entusiasta sonido de hojas y tallos la distrajeran de ese tirón de inquietud que la había seguido hasta aquí.</p>
<p>&#8220;Buenos días, Hestizo&#8221;. Wall Bennis le hablaba con la primera voz real que había escuchado esta mañana. Un hombre alto de voz calmada con tranquilos ojos cafés, el Jedi director del laboratorio agrícola la esperaba detrás de los gruesos tallos rojos de un árbol de malpaso con una taza extra de caf. &#8220;¿Dormiste bien?&#8221;</p>
<p>&#8220;Hasta que la orquídea me despertó.&#8221;</p>
<p>Bennis le dio la taza. &#8220;¿Alguna idea de lo que sucede?&#8221;</p>
<p>&#8220;Tengo una suposición.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿La tienes?&#8221;</p>
<p>&#8220;Mh-hm&#8221;</p>
<p>&#8220;Eso es bueno, entonces.&#8221; Regresó distraídamente a su trabajo al tiempo que recordó algo. &#8220;Oh, y ¿Zo? Cuando tengas un minuto, podrías revisar las colonias de hongo pulsifariano en B-2? Parece que hay una especie de parásito secundario en la tierra.&#8221;</p>
<p>&#8220;Siempre me guardas las actividades más glamorosas.&#8221;</p>
<p>&#8220;Tu eres la única que entiende.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Al hongo o al parásito?&#8221;</p>
<p>&#8220;A ambos, creo.&#8221;</p>
<p>&#8220;Les daré un vistazo.&#8221; Llevó su caf hacia B-7 hasta que llegó a la cámara privada de incubación en la esquina más alejada de la habitación. Desactivando la esclusa de aire, ingresó, volviendo a sellar la puerta detrás de ella.</p>
<p><em>Finalmente</em>, exclamó la orquídea. <em>¿Por qué tardaste tanto?</em></p>
<p><em>No eres la única planta en este nivel.</em> Se tomó su tiempo revisando los niveles de temperatura y humedad en la unidad de la pared, incrementando ambos, y después caminando hacia la única planta en la cámara, una pequeña orquídea con pétalos negros y un tallo delgado y verde, su frondosidad casi temblando de impaciencia. Por un momento se detuvo, dando un sorbo a su caf mientras la miraba.</p>
<p><em>Tuve frío en la noche. Fue demasiado desagradable.</em></p>
<p><em>De hecho, yo bajé la temperatura de tu cámara de incubación,</em> le dijo ella. <em>Dos grados enteros, a propósito.</em></p>
<p><em>¿Por qué?</em></p>
<p><em>Te he dicho por años que eres más resistente de lo que crees. Ahora sabes que es cierto. Estoy segura que podrías sobrevivir un descenso de hasta veinte grados de temperatura, incluso más, y estarías bien.</em></p>
<p><em>¡Fue cruel hacer las pruebas sin avisarme!</em></p>
<p><em>Si te hubiera dicho</em>, replicó Zo, <em>entonces te hubieras preocupado sin razón alguna.</em></p>
<p>La orquídea guardó silencio. Respecto a las plantas, era una de las especies más sensibles a la Fuerza en la galaxia. El problema era que lo sabía. Zo se resignaba, y la mayor parte del tiempo estaba feliz de dedicarse a estudiar sus habilidades y proveer sus necesidades. Pero de vez en cuando, necesitaba ser recordada del porqué había durado miles de años; era más resistente de lo que admitía ser.</p>
<p><em>¿Zo?</em> dijo la orquídea.</p>
<p><em>¿Que pasa?</em></p>
<p><em>Hay algo malo.</em></p>
<p><em>¿Qué es?</em></p>
<p><em>Afuera&#8230; algo sucede.</em></p>
<p>Zo volvió a abrir la escotilla de la incubadora y salió. Parada frente a la cámara se dio cuenta de muchas cosas a la vez.</p>
<p>Primero, que el sentimiento inicial de inquietud que había experimentado hasta ahora no tenía nada que ver con su trabajo aquí en Marfa. Contrario a lo que había supuesto, el sentimiento emanaba de una fuente externa, un intruso, algo que no pertenecía aquí. No había sido un sueño, era una alarma.</p>
<p>Y segundo, que a pesar del silencio, no estaba sola.</p>
<p><em>¿Zo? </em>dijo la voz de la orquídea. <em>¿Que es?</em></p>
<p><em>Dame un segundo.</em> Ella escuchó el invernadero con sus oídos en vez de su mente. No escuchó voces, pero eso era de esperarse. Sus compañeros Jedi generalmente trabajaban por horas entre la multitud de especies sin pronunciar una sola palabra. La mayor parte de su rutina diaria se hacía en silencio absoluto.</p>
<p>Parando a la mitad de un gran pasillo con tallos crecidos, Zo miró hacia arriba. En lo alto, encontró lo que estaba buscando, un sauce mirón de ochocientos años, un perfecto espécimen de vigilancia orgánica que abrazaba sus extremidades a un alto pabellón del cual colgaban como encajes esmeralda. Cada punta estaba rematada con un pequeño ojo dorado.</p>
<p>Zo puso la palma de su mano en el tronco velludo, permitiendo que la fortaleza de sus raíces pulsara a través de ella, consciente de que el árbol la aceptaba como su igual. Sintió como su perspectiva al nivel del piso se elevaba por las ramas, esparciéndose por las colonias de agudos ojos. Su visión cambió, parpadeó y se volvió clara una vez más. Ahora podía verse a ella misma y toda la habitación desde arriba, desde el punto de vista del sauce. Las ramas del árbol se movieron y Zo sintió un leve trémulo de discordancia sensorial al tiempo que su perspectiva se alineaba y miraba la forma familiar de Wall Bennis acostado boca abajo sobre el tronco sinuoso del pino calamar Malpassiano.</p>
<p>Pero Bennis no estaba acostado.</p>
<p>Estaba tirado, sobre el árbol, sin moverse, su torso colgando en un ángulo antinatural, los brazos balanceando a sus costados, empalado por una lanza que había sido incrustada en su espalda hasta clavarse en el tronco del árbol. La sangre corría desde los hombros hasta su espalda, mojando su cinturón. La taza de caf que había sostenido ahora descansaba en el suelo entre sus pies.</p>
<p>Zo se dio cuenta que podía ver la cara de Bennis. Colgaba pálida y laxa, una máscara de carne de la cuál había escapado la vida. Su sangre emanaba de la punta de la lanza y Zo miraba, con la agudeza del sauce, cómo se formaba una gota en la punta, se hacía más grande y se caía hacia la mancha en el piso.</p>
<p><em>Plip.</em></p>
<p>Algo se movió entre las hojas, detrás de ella.</p>
<p>Volteándose, su consciencia regresando de entre las ramas del sauce hacia sus propios nervios auditivos y ópticos, Zo se dio cuenta demasiado tarde que había descuidado su guardia. Del otro lado del árbol, en algún punto debajo del pabellón verde, el ruido se hizo más fuerte, más cercano. Una rama se rompió. Las ramitas crujían debajo de un par de pies. Zo sintió la presencia de esta nueva cosa, lo que fuera, dirigiéndose hacia ella, dejando de un lado el sigilo y la quietud.</p>
<p>El miedo la envolvió, dejándola sin aire. El murmullo de las emociones de las plantas se había callado, incluso la orquídea estaba quieta, lo que hacía que el invernadero se sintiera más grande y desolado que unos momentos atrás. Mirando a su alrededor, solo oyó el débil sonido de su garganta, deseando únicamente correr, pero no sabía hacia cuál dirección. Los ruidos que oía del otro lado del árbol ahora parecían, imposiblemente, venir de todas partes. Se sintió indefensa, aislada, solitaria, excepto por el zumbido de su propio terror.</p>
<p>Una forma emergió a su vista, de dos metros de alto. Su torso, macizo y lleno de pelo se erguía sobre ella. La cara larga y de mirada bizca no era humana: sus pómulos y frente se proyectaban hacia el frente; un par de colmillos manchados salían de su quijada inferior; los ojos que brillaban debajo de su frente estaban llenos de mala intención. Era un Whiphid, pensó Zo, el más grande que había visto. De su pecho emergió un gruñido que podía expresar cualquier cosa entre aprecio y desinterés.</p>
<p>Zo se volteó y huyó. No dio mas que tres pasos cuando un brazo del tamaño de una viga se impactó en el lado derecho de su cabeza. Su visión se desmenuzó en una ceguera plagada de estrellas.</p>
<p>Cuando recuperó la visión estaba en el piso, con el cuello adolorido, mirando al Whiphid, del cual una de sus patas hacía girar su cabeza revisando si se encontraba con vida. Podía olerlo ahora, su hedor picante y claustrofóbico olía a moho y muerte. Se le ocurrió que esa muerte que olía podía ser la suya.</p>
<p>La presión llenaba su cráneo, estrujando de manera agonizante, al tiempo que la carne de su pata cubría su nariz y boca. Un vacío lleno de oscuridad apestosa la invadía. Escuchó su voz por primera vez, apagada, muy lejana.</p>
<p>&#8220;La orquídea.&#8221;</p>
<p>Zo se retorció y sintió como el peso se levantaba ligeramente para dejarla responder. &#8220;¿Qué?&#8221;</p>
<p>&#8220;La orquídea Murakami.&#8221; La voz que salía de la colmilluda boca era grave y ronca, como un gruñido. &#8220;¿Dónde está?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Por qué?&#8221;</p>
<p>Los ojos se contrajeron. &#8220;No me hagas perder el tiempo, Jedi, o terminarás como cadáver igual que tu amigo.&#8221; Se inclinó hasta que pudo oler el hedor real de su aliento penetrando sus fosas nasales. ¿Donde&#8230; está?&#8221;</p>
<p>&#8220;Está&#8230; en su cámara de incubación.&#8221; Zo se levantó lo suficiente como para apuntar con la cabeza hacia la izquierda y sintió como una astilla de dolor detrás de su plexo braquial, donde él había puesto su pie. &#8220;Ahí, detrás de ti. Pero no puedes simplemente&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Enséñame.&#8221; Tomándola del brazo, la arrastró detrás de él. Zo pudo ver el arco y el carcaj lleno de flechas que colgaba de su espalda, las marañas de su melena entre dorada y gris que se mecían al caminar. Pequeños huesos, algunos de ellos humanoides, mandíbulas y falanges, estaban atadas a las trenzas de su cabello, donde chocaban entre ellos. Los Whiphids, si recordaba bien, eran depredadores, vivían para cazar y matar. Aquellos que abandonaban su mundo natal encontraban trabajo como mercenarios, caza recompensas o algo peor.</p>
<p>El Whiphid la tomó del cuello y la azotó en la puerta de la incubadora. &#8220;Ábrela.&#8221;</p>
<p>&#8220;Solo debes abrir la esclusa de aire.&#8221;</p>
<p>Haciéndola a un lado, mantuvo su mano derecha en su cuello mientras la izquierda presionaba el botón y abría la esclusa. La puerta se abrió y entró con ella, manteniéndola a distancia mientras palpaba el interior de la incubadora. Zo trató de inclinar el cuello para aliviar la presión de su garganta, pero él la mantenía a casi medio metro del suelo, no podía tocarlo, ni con la punta de sus pies. Desde la otra esquina del cuarto escuchó una explosión de componentes electrónicos. Algo pesado se cayó y se estrelló en el suelo. Cuando la mano del Whiphid regresó, sus dedos estaban alrededor del tallo de la orquídea, la flor empezaba a marchitarse.</p>
<p>&#8220;¿Qué le pasa?&#8221; preguntó el Whiphid.</p>
<p>&#8220;Es especial,&#8221; masculló Zo. &#8220;No puede sobrevivir fuera de la incubadora, lo que necesita&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué?&#8221; preguntó él, relajando la presión lo suficiente para que pudiera deslizarse y tocar el piso.</p>
<p>Las palabras no salían, y se odió al decirlas: &#8220;&#8230; es a mí.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué?&#8221;</p>
<p>&#8220;Si está fuera de la incubadora, no puedo estar a más de un metro de distancia de ella. Necesito estar cerca. Si no, pierde sus poderes.&#8221;</p>
<p>Zo miró afuera de la incubadora, en la dirección en la que había llegado. Su mirada recorrió el laboratorio hacia el cuerpo de Wall Bennis. Ya no estaba clavado en el árbol, su cadáver yacía contraído en el piso, con una palma abierta como si intentara agarrar una cuerda de salvación que no había llegado. La lanza que lo había empalado al árbol había sido arrancada.</p>
<p>Zo apenas tuvo tiempo para preguntarse en que momento había jalado el Whiphid la lanza cuando miró la culata de ella volar hacia su cara, golpeándola en la sien derecha y sumergiéndola en una noche sin estrellas.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Seis</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Dec 2010 17:57:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
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		<description><![CDATA[No se espanten, es muy corto, aquí está el sexto capítulo de la novela. Ya faltan menos de 2 semanas para su publicación. El original, como es costumbre, fue publicado en StarWars.com Star Wars: Red Harvest Por Joe Schreiber, traducción &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-seis/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>No se espanten, es muy corto, aquí está el sexto capítulo de la novela. Ya faltan menos de 2 semanas para su publicación. El original, como es costumbre, fue publicado en <a href="http://starwars.com/vault/books/redharvest/chp6/index.html" target="_blank">StarWars.com</a></p></blockquote>
<p>Star Wars: Red Harvest</p>
<p>Por Joe Schreiber, traducción de Kerk Korpil.</p>
<p>6/Súper Naves</p>
<p>Ya pasaba de la media noche en el hangar principal de la academia. Mientras terminaba las últimas labores de mantenimiento, Pergus Frode se encontró ojeando al crucero Corelliano que todavía ocupaba espacio en la esquina de la pista de aterrizaje. Le había recargado el combustible y mantenido sus motores prendidos, como había ordenado su piloto, pero de eso hacía ya varias horas y no había señas de los caza recompensas. Ahora era tarde y el no quería otra cosa más que apagar todo, regresar a su habitación y desplomarse en su litera.</p>
<p>Con un suspiro, se regresó a la cabina de control del hangar y selló la escotilla detrás de él. Al menos era un lugar cálido, un refugio del viento. Cuando tomó el trabajo hacía más de diez años estándar, Frode había actualizado la cabina para adecuarla a sus necesidades, instalando una unidad de convección térmica personal para calentar la comida además de un datapad para leer sus hololibros y holorevistas favoritas. Como un empleado más, no tenía poderes de la Fuerza y ninguna lealtad particular hacia los Sith en sí; solo se había encontrado con Darth Scabrous en un puñado de ocasiones. Pero la última y única vez que había desobedecido órdenes de quedarse levantado y esperar, había pasado una semana en confinación con una quijada rota.</p>
<p>Acomodándose mientras tomaba una taza de espresso Javarica recalentado y leía una vieja copia holográfica de <em>Súper Naves</em>, Frode miró que algo pasaba al lado de la cabina. Se sentó y limpió el vidrio empañado para ver hacia el exterior. El droide HK estaba parado afuera, sus fotoreceptores enfocados en él.</p>
<p>Frode se levantó y abrió la escotilla. &#8220;Hey&#8221;.</p>
<p>El droide HK volteó y lo miró. &#8220;Pregunta: ¿Qué sucede, señor?&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Cuánto tiempo más van a tardar esos tipos en la torre?&#8221; Frode apuntó hacia el crucero. &#8220;Quiero decir, su nave está ahí parada, acabándose nuestro combustible.&#8221;</p>
<p>&#8220;Respuesta: Supongo que debería apagarla.&#8221;</p>
<p>&#8220;Pero ese tipo Dranok dijo que&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Afirmación: Él no regresará, señor. Ni el ni su socio.&#8221;</p>
<p>Frode parpadeó. &#8220;¿Quieres decir, nunca?&#8221;</p>
<p>&#8220;Respuesta: Eso tengo entendido, señor, así es.&#8221;</p>
<p>Empujando hacia atrás su gorra de misión para rascarse la cabeza, Frode miró con atención hacia la nave del caza recompensas. &#8220;Sabes,&#8221; dijo casualmente, &#8220;una nave como esa debe tener una computadora de vuelo muy sofisticada.&#8221;</p>
<p>&#8220;Afirmación: Estoy seguro que no se nada de eso, señor. El equipamiento de tales naves no es parte de mi programación, y&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Crees que Lord Scabrous diga algo si la abro?&#8221;</p>
<p>El droide HK lo miró sin expresión.</p>
<p>&#8220;Digo, desvalijarla. El valor de esa cosa en el mercado de partes usadas no debe ser despreciable.&#8221;</p>
<p>&#8220;Afirmación: Estoy seguro que puede hacerlo,&#8221; dijo el droide con total indiferencia, dándose la vuelta para continuar con sus labores.</p>
<p>Volviendo a ponerse la gorra en la cabeza, Frode asintió y recogió sus herramientas, silbando mientras lo hacía.</p>
<p>Tal vez, pensó, hoy sería un buen día después de todo.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Cinco</title>
		<link>http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-cinco/</link>
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		<pubDate>Fri, 03 Dec 2010 22:12:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
		<category><![CDATA[traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Pues creo que vamos a tener la novela completa antes de que salga a la venta, jeje. StarWars.com ha publicado el quinto capítulo de Star Wars: Red Harvest, de Joe Schreiber. Así que, disfruten. Star Wars: Red Harvest Por Joe &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-cinco/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Pues creo que vamos a tener la novela completa antes de que salga a la venta, jeje. <a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest/chp5/index.html" target="_blank">StarWars.com</a> ha publicado el quinto capítulo de <strong><em>Star Wars: Red Harvest</em></strong>, de <a href="http://korpil.net/2010/04/entrevista-con-joe-schreiber/" target="_self">Joe Schreiber</a>. Así que, disfruten.</p></blockquote>
<p>Star Wars: Red Harvest</p>
<p>Por Joe Schreiber.</p>
<p>Traducción de Kerk Korpil.</p>
<p><strong>5/Tubo del Dolor</strong></p>
<p>&#8220;Maestro, estoy listo para empezar de nuevo.&#8221;</p>
<p>Mnah Ra&#8217;at, de diecisiete años, estaba parado en el centro del simulador de combate de la academia, aquél al que los estudiantes se referían como el tubo del dolor, limpiándose la sangre de su labio roto e hinchado. No sentía más el dolor, solo un deseo ardiente de atacar y vengarse de lo que le habían hecho. El hecho de que el daño fuera infligido por un sistema automático como parte de su entrenamiento no le importaba en absoluto a Ra&#8217;at. Estaba enojado y su ira lo hacía más fuerte.</p>
<p>Arriba, el Maestro Sith del Combate Xat Hracken tomaba asiento adentro de la cabina de control, con una mano en los controles. A pesar de ser humano, Hracken parecía un Aqualish, calvo, voluminoso y de hombros anchos, con su enorme cara color de oliva permanentemente arqueando el ceño arqueada como si se tratara de un pedazo de gamuza cuyas arrugas estuvieran fijas con grapas. Era tarde, y él y Ra&#8217;at eran los únicos en el simulador. Hracken, al igual que el Maestro de Espadas Shak&#8217;Weth enseñaba en la academia desde hacía décadas, y había visto estudiantes como Ra&#8217;at llegar e irse, acólitos que parecían no necesitar descanso, que insistían en continuar su entrenamiento hasta altas horas de la noche, a veces incluso hasta la mañana siguiente, y había visto como al final el cansancio los atrapaba. Después de pensarlo un momento, apretó el intercomunicador.</p>
<p>&#8220;Es suficiente por hoy,&#8221; dijo Hracken.</p>
<p>&#8220;No.&#8221; Ra&#8217;at lo miraba con ojos enrojecidos. &#8220;Quiero intentarlo otra vez.&#8221;</p>
<p>Hracken se levantó detrás de los controles y dio un paso para que el aprendiz pudiera verlo a través de la ventana de transpariacero. &#8220;¿Me estás desafiando?&#8221;</p>
<p>&#8220;No, Maestro.&#8221; El tono de Ra&#8217;at se había ablandado ligeramente, una muestra simbólica de respeto a la autoridad del Maestro. &#8220;Solo quisiera entrenar con la misma dedicación con que Rance Lussk lo hace.&#8221;</p>
<p>Hracken asintió en su interior. No esperaba menos. Desde el momento en el que había llegado, Lussk había marcado el paso de los pupilos más fervorosos de la academia, quienes querían pelear, entrenar y estudiar tan intensamente como él. Pero ninguno de ellos parecía entender que solo podía haber uno como Lussk, y aquellos que lo desafiaban terminaban enfrentando el mismo destino de Nickter y otros más.</p>
<p>Aun así, el Maestro Hracken tenía que admitir que estaba intrigado por la ambición de Ra&#8217;at. Ra&#8217;at era fácilmente el más diminuto de la clase, de cabello ralo y facciones finas, a quien dos años de entrenamiento no le habían agregado más que unas cuantas onzas de músculo a su espigada forma. Pero había visto acero dentro de él, una especie de ira semi-sicótica y una fuerza de voluntad que lo impulsaba a hacer lo que fuera necesario para estar al frente. También tenía ideas muy particulares. Había sido Ra&#8217;at, después de todo, quien había comenzado los rumores de que el mismo Darth Scabrous estaba secuestrando estudiantes y llevándolos a la torre en búsqueda de uno lo suficientemente poderoso para sucederlo en el poder. Había planteado su teoría tan exitosamente que algunos de los estudiantes e incluso algunos de los Maestros se preguntaban si tenía razón.</p>
<p>Ahora Hracken se preguntaba si finalmente había entendido la motivación de Ra&#8217;at. Volvió a apretar el intercomunicador. &#8220;Esta bien, entonces, una vez más.&#8221;</p>
<p>Con poco menos que una inclinación de la cabeza, Ra&#8217;at regresó a su posición de combate, con los hombros rectos, la quijada erguida. Era como si hubiera sabido desde el principio que el Maestro accedería.</p>
<p><em>Muy bien</em>, pensó Hracken, <em>veamos que tan bueno eres</em>.</p>
<p>Ingresó una secuencia de comandos y miró como el simulador volvía a la vida debajo de él. Una serie automatizada de brazos giratorios se arqueaban desde ambos lados, cada uno de ellos de dos metros de ancho, cerrándose de tal manera que Ra&#8217;at tuvo que saltar para evitar ser aplastado. Se zambullió entre ellos fácilmente antes de caer y girar, evitando exitosamente el tercer obstáculo, una lanza impulsada por resortes, de cinco metros de largo, que se había impulsado desde el techo. Hracken asintió otra vez. En la ocasión anterior, la lanza había detenido a Ra&#8217;at. Ahora lo hacía más rápido.</p>
<p><em>¿Eres suficientemente rápido? Esa es la pregunta, ¿no crees? ¿Que tal si no puedes ver?</em></p>
<p>Tomando un par de lentes térmicos del mostrador detrás de él, Hracken se los ajustó sobre sus ojos, entonces apagó las luces. La oscuridad engulló la habitación de manera total. Hracken prendió los googles. Su visión se transformó en cientos de brillantes variaciones de luz fluorescente verde antes de poder enfocar correctamente, mirando hacia adelante con interés.</p>
<p>Abajo, el ahora ciego Ra&#8217;at se había detenido completamente, procesando lo que acababa de ocurrir, y en ese segundo la pared detrás de él se abrió revelando un despliegue de pesados látigos de caucho, que golpeaban el aire. Ra&#8217;at se sacudió hacia adelante, pero era demasiado tarde, los látigos lo hicieron caer sobre sus rodillas. Hracken vio la cara del aprendiz contraerse, sus labios mostrando una mueca de dolor.</p>
<p><em>Se acabó</em>, pensó, y acerco la mano al interruptor de la luz.</p>
<p>Pero no era verdad.</p>
<p>Ra&#8217;at se levantó instantáneamente, evitando los látigos.</p>
<p>Hracken inmediatamente se dio cuenta que al aprendiz no lo detenía la vista, o la falta de ella: ahora estaba confiando totalmente en la Fuerza. Cuando el brazo giratorio cayó una vez más, Ra&#8217;at saltó, lo tomó y se trepó, un movimiento que el Maestro Sith nunca había visto, ni de parte de Lussk, montándolo hasta el techo. En la cúspide de su movimiento, se soltó, girando y lanzándose hacia el vacío para atrapar la lanza al tiempo que se impulsaba fuera de la pared.</p>
<p>Era un movimiento sin precedentes lleno de gracia y precisión absoluta. Ra&#8217;at giró sobre la lanza una, dos, tres veces, adquiriendo velocidad y se lanzó hacia la ventana de la cabina de control.</p>
<p>El Maestro Hracken se sacudió hacia atrás. Ra&#8217;at se había impactado en la ventana de transpariacero con ambas manos, permaneciendo un breve segundo, lo suficiente para que Hracken pudiera ver la cara del estudiante mirándolo directamente a los ojos.</p>
<p>Entonces se dejó caer.</p>
<p>Hracken se quitó los googles y encendió las luces. La luz se disparó por la habitación, llenando cada rincón. Vio a Ra&#8217;at parado debajo, su cara roja, brillando de sudor, los hombros subiendo y bajando con el esfuerzo de recobrar el aliento. A pesar de su obvio cansancio, la cara del aprendiz estaba casi encendida con la adrenalina. Cuando vio que Hracken bajaba las escaleras, sus ojos se llenaron de expectación, aguardando la opinión del Maestro Sith.</p>
<p>&#8220;Interesante,&#8221; dijo Hracken. &#8220;Mañana veremos si lo puedes repetir.&#8221;</p>
<p>Ra&#8217;at parpadeó. &#8220;¿Maestro?&#8221;</p>
<p>Hracken miró a su alrededor. &#8220;¿Qué sucede?&#8221;</p>
<p>&#8220;Lussk, en su entramiento, ¿alguna vez&#8230;?&#8221;</p>
<p>El Maestro Sith esperó a que Ra&#8217;at terminara la pregunta, pero finalmente el aprendiz inclinó la cabeza y se dio la vuelta.</p>
<p>&#8220;Mañana,&#8221; dijo.</p>
<p>Caminando de regreso al dormitorio con la capa sobre sus hombros y sus heridas punzando en el frígido aire nocturno, Ra&#8217;at se detuvo y miró hacia el edificio del simulador. Estaba consciente de lo que los otros estudiantes y los Maestros decían de él, que era demasiado pequeño, demasiado débil, inmerso en sus ilusiones paranoicas, pero no le importaba. Hoy le había mostrado a Hracken de lo que era capaz. Pronto los demás lo sabrían.</p>
<p>Pasó sobre un montón de nieve que se había acumulado afuera de la biblioteca, caminando hacia la pared oriental del edificio hasta que se encontró a la sombra de la torre. Estaba nevando copiosamente, pero Ra&#8217;at podía ver las huellas que se dirigían a la entrada de la torre, dos pares de huellas caminando al lado de las marcas familiares del droide HK.</p>
<p>Ra&#8217;at sintió una punzada de celos. Las huellas en la nieve indicaban que Lord Scabrous había traído visitantes, recientemente. El Señor de los Sith los había invitado a su santuario, y ellos habían entrado. Ra&#8217;at, quien nunca había entrado a la torre y solo podía imaginar sus secretos, se preguntaba quienes eran los visitantes. ¿Lussk? ¿Nickter? ¿Alguno de los maestros?</p>
<p>Quitándose el guante, Ra&#8217;at colocó una mano desnuda sobre la entrada, imaginando por un momento que podía sentir el poder emanando desde el interior, el poder por el que haría cualquier cosa con tal de poseer.</p>
<p><em>Algún día</em>, pensó, <em>entraré yo</em>.</p>
<p>Hasta entonces, seguiría practicando.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Cuatro</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Dec 2010 15:04:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
		<category><![CDATA[traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[StarWars.com ha publicado el cuarto capítulo de esta (por lo que llevamos) excelente novela. Disfruten la traducción. 4/Dranok Las labores de mantenimiento en la zona de aterrizaje de la academia no le molestaban a Pergus Frode. Significaba que tenía la &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/12/traduccion-de-red-harvest-capitulo-cuatro/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest/chp4/index.html" target="_blank">StarWars.com</a> ha publicado el cuarto capítulo de esta (por lo que llevamos) excelente novela. Disfruten la traducción.</p></blockquote>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
<p>4/Dranok</p>
<p>Las labores de mantenimiento en la zona de aterrizaje de la academia no le molestaban a Pergus Frode. Significaba que tenía la oportunidad de ver primero a los recién llegados, a veces un grupo lamentable, y podía obtener información sensible incluso antes de que los Maestros Sith. Nada mal para un piloto convertido en mecánico de segunda cuyo trabajo anterior había sido limpiar las máquinas en Kuat Drive Yards.</p>
<p>Hoy, por ejemplo, cuando el crucero Corelliano viró y comenzó a descender hacia las luces de aterrizaje, cubiertas de nieve, Frode sabía exactamente de quién se trataba. Lo hubiera sabido aunque el droide HK de Lord Scabrous no hubiera estado parado junto a él, chirriando suavemente con anticipación. A Frode no le molestaban los droides, de hecho los prefería a las formas de vida orgánicas, especialmente en Odacer-Faustin.</p>
<p>&#8220;Declaración: Debo alertar al sir, Lord Scabrous,&#8221; dijo el HK, &#8220;que sus huéspedes han llegado.&#8221;</p>
<p>&#8220;Seguro, claro,&#8221; dijo Frode, mirando como el crucero bajaba los trenes de aterrizaje, sintiendo la vibración de la pista absorber el tonelaje. Un momento después la escotilla principal se abrió, y la rampa de aterrizaje descendió dando un golpe sin ceremonia.</p>
<p>Adelantándose para recibirlos, Frode miró como los dos caza recompensas bajaron de la nave, con fanfarronería. El primero, un hombre calvo, alto y rechoncho con una sonrisa de burla permanente y gafas con tono verde, se detuvo al final de la rampa y miró alrededor con desdén como si no estuviera seguro de querer quedarse. Cargaba una caja de metal bajo el brazo, eslabonada a su muñeca con una delgada cadena.</p>
<p>&#8220;¿Qué opinas, Skarl?&#8221; preguntó el calvo. &#8220;¿Suficiente frío para ti?&#8221;</p>
<p>El Neelvaniano en un traje de vuelo parado junto a él arrugó su nariz y emitió un breve gruñido, revelando un juego de dientes superiores agudos. Entonces se voltearon hacia Prode, quien había retrocedido.</p>
<p>&#8220;¿Donde está Scabrous?&#8221; preguntó el hombre, levantando la caja de metal. &#8220;Traemos su paquete. Debería estar aquí.&#8221;</p>
<p>&#8220;Yo lo llevaré con Lord Scabrous, señor,&#8221; dijo el droide HK, apuntando con el brazo en dirección hacia la academia. &#8220;El es mi amo, y yo he sido enviado para escoltarlo hacia la Torre. A usted y a su&#8230;&#8221; el droide lanzó una mirada carente de certeza al Nelvaaniano, &#8220;¿copiloto?&#8221;</p>
<p>&#8220;Skarl es mi socio,&#8221; dijo el hombre. &#8220;Mi nombre es Dranok. Cualquier cosa que valga la pena poseer en esta galaxia, puedes obtenerla con nosotros.&#8221; No hizo ningún movimiento para seguir al HK. &#8220;Hablando de ello, más vale que tu jefe tenga el resto de los créditos que me debe por esta pequeña belleza. No fue exactamente fácil de obtener.&#8221;</p>
<p>El HK respondió rápidamente. &#8220;Respuesta: El pago se ha acordado completamente, señor. Le aseguro que lo recibirá pronto.&#8221;</p>
<p>Dranok asintió, sin abandonar su expresión malhumorada mientras lanzaba una mirada al terreno nevado que rodeaba la pista de aterrizaje. &#8220;Vaya pozo.&#8221; Mirando a Frode, apuntó el pulgar en dirección a su nave. &#8220;Manténla prendida, Ás. No nos vamos a quedar en esta roca ni un segundo más de lo necesario. Y rellena el tanque mientras estás en eso, ¿crees que puedes hacerlo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Seguro,&#8221; dijo Frode. &#8220;No hay problema.&#8221; Ya había decidido que no le importaban el hombre o su socio, pero fue cuidadoso de no expresarlo en la voz. &#8220;Estará lista cuando regresen.&#8221;</p>
<p>Ignorándolo, el caza recompensas volteó y siguió al androide mientras el Nelvaaniano se mantenía cerca de ellos, con sus patas haciendo crujir la nieve.</p>
<p>Para cuando llegaron a la torre, Dranok había decidido como iba a lidiar con esto.</p>
<p>Hasta el momento del aterrizaje, no estaba totalmente seguro de su curso de acción. No era nada personal: él y Skarl siempre habían trabajado bien juntos. El Nelvaaniano era un mejor rastreador y bueno en combate. Además era leal, una característica que Dranok obviamente no compartía. Pero con respecto al dinero, las cosas no habían ido bien últimamente, sus últimos trabajos no habían pagado lo que esperaba y Dranok estaba cansado de repartir las ganancias a la mitad.</p>
<p>Así que estaba decidido. Una vez que Scabrous le pagara lo que debía&#8230;</p>
<p>&#8220;Declaración: Es por aquí, señor,&#8221; dijo el HK apuntando hacia la torre. &#8220;Por este lado.&#8221;</p>
<p>Dranok se detuvo sobre sus pasos y miró hacia arriba. Había visto muchos ejemplos de arquitectura extraña en sus días, pero la torre del Señor de los Sith era inquietante en una forma diferente. Imponía, si, y era mas alta de lo que parecía desde el aire, pero había otra característica en ella, un sentido indefinible de que algo estaba mal, como si hubiera sido construida en un ángulo antinatural para que pareciera que se curvaba sobre si misma en la punta, como si fuera una inmensa garra negra. Había escuchado alguna vez en los espaciopuertos sobre los Sith, como habían aprendido a manipular la geometría espacial, creando edificios que se escapaban de la realidad física. El tipo contando la historia había dicho que podías perderte dentro de un laberinto Sith y jamás encontrar la salida. Dranok había pensado que eran supersticiones de un borracho, pero ahora mirando a la torre, no estaba seguro. No le gustaba estar frente a ella, y le gustaba menos la idea de internarse en ella.</p>
<p>Pero ahí era donde estaba la paga.</p>
<p>Y eso lo hizo decidirse.</p>
<p>&#8220;Esta bien.&#8221; Se volteó hacia Skarl. &#8220;Mejor espera aquí, en caso de que algo salga mal.&#8221;</p>
<p>El Neelvaniano lo miró y dejo escapar un gruñido intranquilo. <em>Así no es como hacemos las cosas</em>, dijo. <em>Esto no es parte del procedimiento estándar</em>.</p>
<p>&#8220;Hey,&#8221; dijo Dranok con toda la candidez que pudo reunir, &#8220;confía en mi, ¿quieres? Ambos estaremos más seguros si te quedas vigilando la puerta. Yo me arreglaré con Scabrous y traeré el dinero.&#8221;</p>
<p>Y antes de que Skarl tuviera oportunidad de contestar, siguió al droide hacia el interior.</p>
<p>Aunque ya no estaban a merced del viento, Dranok sintió que la temperatura bajaba considerablemente. Era tan oscuro que sus primeros pasos fueron guiados solamente por el leve brillo azul que emanaba de la espalda del HK. Unos segundos después, sus ojos comenzaron a ajustarse y pudo entender que estaba en un espacio circular amplio, soportado por pilares y enormes arcos de piedra que componían el nivel más bajo de la torre. El aire olía a humedad y suciedad, y había un componente humano desagradable que le recordaba los balnearios de algunos planetas del Corredor Interior que había visitado.</p>
<p>&#8220;Declaracion: Sígame,&#8221; la voz del HK retumbaba adelante de él, señalando un turbo ascensor. Dranok se metió dentro, y cuando la puerta se cerró, se dio cuenta de que el robot no lo había seguido.</p>
<p>Estaba solo.</p>
<p>El turbo ascensor se disparó hacia arriba tan rápido que dejó su estómago detrás. Dranok sintió una punzada de duda en la espalda. El ascensor seguía subiendo. ¿Lo llevaría hasta la cima?</p>
<p>Finalmente se detuvo y las puertas se abrieron.</p>
<p>&#8220;¿Lord Scabrous?&#8221; preguntó Dranok, suficientemente fuerte para hacerse oír. &#8220;Su droide me mandó aquí arriba.&#8221; Se dio cuenta de que sostenía la caja de metal frente a el como si fuera un escudo. &#8220;Traigo su paquete.&#8221;</p>
<p>Silencio. Era un enorme cuarto circular, a su parecer un laboratorio amueblado por alguien que estaba obsesionado por lo arcano. Dranok había escuchado que algunos de estos Señores del Sith podían ser muy peculiares, mezclando la tecnología con las costumbres antiguas de su gente, haciendo caso a las viejas tradiciones en la mayoría de lo posible. Esto lo confirmaba.</p>
<p>Había altas ventanas arqueadas en las paredes alrededor, con candelabros, velas y antorchas saliendo de ellas, junto a paneles que pulsaban y emitían luces. La maquinaria zumbaba con un sonido irregular y bajo que hacía que el aire pareciese vibrar en las fosas de Dranok y en la profundidad de su garganta. Caminó a través de pilas de equipo científico y mesas, sin gustarle la forma en que las antorchas hacían que su sombra bailara en el piso desnudo de piedra, como si hubiera alguien siguiendo sus pasos. Había un olor en el aire, espeso y familiar pero indefinible, ¿químicos? No, era algo más dulce, mas empalagoso, como algo cocinándose.</p>
<p>Miró por una ventana hacia la nieve que caía sobre la academia debajo. Desde aquí parecía una ruina, abandonada y olvidada. Los ocasionales destellos de luz que aparecían en las ventanas de uno de los edificios, un dormitorio quizás, solamente lo hacían parecer más hueco, como un lugar que había sido poseído por fantasmas.</p>
<p><em>Te estás volviendo nervioso</em>, se regañó. <em>Detente</em>.</p>
<p>Se volteó hacia una pila de maquinaria medio oculta por las sombras. Algo crujió bajo su bota y se detuvo a mirar.</p>
<p>Flores.</p>
<p>Agachándose, el caza recompensas puso a un lado la caja de metal, todavía atada a su muñeca, y metió la mano en el bolsillo para sacar una lámpara. La prendió y alumbro frente a él. El crujido había sido provocado por vidrio roto, tubos de ensayo o frascos que Dranok supuso habían contenido las diferentes especies, antes de ser tiradas al piso indiscriminadamente.</p>
<p>Abrió la caja de metal y miró su propia flor, la supuesta orquídea Murakami, comparándola con otras que estaban en el piso. El vendedor de especias del mercado negro que se la había vendido le había garantizado que era el artículo original, la más rara de la galaxia, robada de un biolaboratorio secreto de la República en Endor. El vendedor le había mostrado pruebas contundentes, ecuaciones espectroscópicas químicas y gaseosas que Dranok había simulado entender.</p>
<p>Pero ahora, mirando a estas flores desechadas en el piso, Dranok había encontrado al menos dos que eran exactamente iguales a la suya.</p>
<p>Contuvo la respiración.</p>
<p>Había sido engañado y ahora&#8230;</p>
<p>&#8220;Dranok.&#8221;</p>
<p>El caza recompensas se paralizó al escuchar el sonido de su nombre, la voz convirtiendo su aliento en hielo seco dentro de sus pulmones. Arriba, parado entre él y la salida, una figura alta, envuelta en una capa oscura lo miraba desde el otro lado de una larga mesa de piedra. Dranok se dio cuenta que estaba mirando la cara de un hombre con características largas y refinadas, una nariz aguileña, cejas arqueadas y prominentes pómulos que se extendían tanto que parecían una caricatura de arrogancia. El cabello gris espeso, de un extraño color entre azul y plateado, que caía hacia un lado de su frente.La figura extendió un dedo llamándolo hacia él, y en el mismo instante Dranok vio los ojos del hombre pulsar y brillar como si reflejaran el estallido de alguna explosión lejana.</p>
<p>&#8220;Lord Scabrous&#8221;.</p>
<p>&#8220;¿Trajiste la orquídea?&#8221;</p>
<p>&#8220;Yo..&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Dónde está?&#8221;</p>
<p>Un engaño, el caza recompensas decidió que esa sería su única salida. Había escapado de varias situaciones difíciles así. Esta vez no sería diferente.</p>
<p>&#8220;Es ésta&#8221; dijo con brusquedad, abriendo y sosteniendo la caja para mostrar sus contenidos. &#8220;La orquídea Murakami, como ordenó&#8221;.</p>
<p>Como Darth Scabrous no se había movido para tomarla, de hecho no se había movido en absoluto, Dranok abrió la cadena en su muñeca y puso la caja enfrente del Señor de los Sith, dando un paso hacia atrás. Aun así, Scabrous no daba indicaciones de acercarse para tomarla. Sus ojos continuaban fijos en Dranok.</p>
<p>&#8220;¿Viniste solo?&#8221;</p>
<p>&#8220;Mi socio está esperándome afuera,&#8221; dijo Dranok. &#8220;Por si acaso.&#8221;</p>
<p>&#8220;Tu socio.&#8221;</p>
<p>&#8220;Es correcto.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Y trajiste a alguien más contigo?&#8221;</p>
<p>Dranok frunció el cejo. &#8220;¿A quien más podría traer?&#8221;</p>
<p>Scabrous no consideró su pregunta digna de responderse. El caza recompensas frunció más el ceño, totalmente sorprendido, su confusión solo alimentaba la ansiedad que sentía en su interior. &#8220;Suficientes preguntas,&#8221; respondió, esperando que el tono de impaciencia enmascarara el miedo que sentía. &#8220;Ya entregué la orquídea como acordamos. ¿Ahora dónde está mi dinero?&#8221;</p>
<p>Scabrous no se movió para responder. El momento pasó y en el silencio Dranok notó un aroma que se arremolinaba junto a él, haciéndose cada vez más potente, mas fuerte que la peste de las flores muertas: un olor a carne rostizada que había comenzado a llenar el ambiente. A pesar de la tensión, sintió como se le hacía agua la boca. Había comido hacía mucho. Su estómago emitió un sonoro gruñido.</p>
<p>&#8220;Me has fallado,&#8221; dijo Scabrous.</p>
<p>&#8220;<em>¿Qué?</em>&#8221;</p>
<p>&#8220;Esta no es la orquídea Murakami.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Cómo puede saberlo? ¡Ni siquiera la ha mirado!&#8221;</p>
<p>Scabrous levantó ligeramente su cabeza. Su cuerpo entero pareció erguirse, mostrarse aún más alto, probablemente solo una ilusión pero Dranok dio un paso hacia atrás, como un niño revoltoso al que se le daba un castigo, abriendo los brazos en súplica. &#8220;Espere un segundo&#8230;&#8221;</p>
<p>&#8220;Siéntate.&#8221;</p>
<p>Dranok sintió que las rodillas le temblaban, y se dejó caer sobre la banca de piedra que en ese instante notó que estaba ahí.</p>
<p>&#8220;A pesar de tu falla, tu pago te espera.&#8221; Scabrous hizo un ademán hacia atrás, hacia un arco que Dranok no había notado antes, y el droide HK salió de él empujando un carrito con una enorme bandeja de plata. El droide llevó el carrito hasta la mesa y puso un plato y cubiertos frente a Dranok, junto con una copa y una jarra. &#8220;Sírvete.&#8221;</p>
<p>Dranok negó con la cabeza. No quería nada de lo que estuviera debajo de la tapa de la bandeja de plata. Y se dio cuenta, ahora con ¡ despiadada claridad mental, que todo lo que había hecho, aceptar el trabajo, confiar en el vendedor que le había dado la orquídea, venir solo, todo había sido una colosal cadena de desastre que llegaba hasta este penúltimo momento de la verdad. Pero eso no le impidió detener su mano que se movía hacia el plato.</p>
<p>Estirándose, levantó la tapa.</p>
<p>Miró lo que había debajo, con un sentimiento de horror apilándose dentro de su garganta como un tapón. Le tomó menos de un segundo darse cuenta que la cosa velluda frente a él era el guisado de la cabeza de su socio, Skarl. La boca del Nelvaaniano había sido abierta lo suficiente para acomodar una fruta madura de jaquira roja que había sido insertada entre sus quijadas. Sus ojos, muertos y hervidos lo miraban con lo que parecía una acusación.</p>
<p>&#8220;¿Pasa algo malo?&#8221; el tono de voz de Scabrous sonaba como lejano. &#8220;Tenías la firme intención de traicionarlo, ¿o no? Solamente te evité la molestia.&#8221; Y entonces, se arqueó hacia el frente. &#8220;Un traidor y un incompetente. Uno se pregunta como lograron sobrevivir tanto.&#8221;</p>
<p>Dranok trató de levantarse y descubrió que no podía levantarse de la silla. De repente cada parte de él parecía pesar una tonelada.</p>
<p>&#8220;Déjame ir.&#8221;</p>
<p>&#8220;Cada traidor se come a sus aliados.&#8221; Scabrous sostuvo un cuchillo y tenedor frente al caza recompensas. &#8220;Esta es tu última comida, Dranok, y debes comerla toda, cada bocado. Esta es la oferta que te hago. Si puedes hacerlo, te permitiré salir vivo.&#8221;</p>
<p>Dranok retrocedió, esforzándose más para liberarse. Pero la única parte que podía mover era su mano derecha, aquella a la que Scabrous le permitía levantarse para tomar los cubiertos. Con la quijada contraída, tomó el cuchillo de la mano del Señor de los Sith, y entonces lo lanzó al frente, lo más fuerte que pudo.</p>
<p>El cuchillo ni siquiera llegó cerca del blanco. Scabrous movió su mano en dirección al caza recompensas, un gesto simple y casi de improviso, un acto de despedida desinteresada, y Dranok sintió como se cerraba su garganta, su tráquea contrayéndose hasta parecer un popote. Un peso inmediato parecía haberse situado encima de sus pulmones. Lágrimas de pánico inundaron sus ojos y su corazón empezó a latir al tiempo que se estremecía frenéticamente en el asiento, la oscuridad empezando a nublar la orilla de su campo de visión. Todo parecía ocurrir desde una enorme distancia.</p>
<p>Al momento que Scabrous lo soltó, permitiéndole caer desde el asiento hasta el piso, lo último que escuchó Dranok fue el sonido de alguna clase de criatura arrastrándose y respirando, haciendo un ruido que sonaba extrañamente como una carcajada.</p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Tres</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 22:55:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
		<category><![CDATA[traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Aprovechen, está recién salida del horno. Éste es el tercer y atemorizante capítulo de la novela de Joe Schreiber. Pueden leer los dos capítulos anteriores: 1/Anillo y 2/Fractura. STAR WARS: RED HARVEST Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil 3/Internos &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-tres/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Aprovechen, está recién salida del horno. Éste es el tercer y atemorizante capítulo de la novela de Joe Schreiber. Pueden leer los dos capítulos anteriores: <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-uno/" target="_self">1/Anillo</a> y <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-dos/" target="_self">2/Fractura</a>.</p></blockquote>
<p><strong>STAR WARS: RED HARVEST</strong><br />
Por Joe Schreiber, traducido por Kerk Korpil</p>
<p>3/Internos acosadores del trauma</p>
<p>Nickter despertó en la jaula.</p>
<p>No recordaba como había llegado allí, o cuanto tiempo llevaba dentro. Lo último que recordaba era estar sentado en la enfermería, esperando que Arljack regresara para revisar la herida en la base de su cuello. De hecho, durante un desorientado momento, pensó que aún estaba ahí. <em>Hace frío aquí</em>, empezó a decir. <em>Arl, ¿te importaría subir el calor un poco</em>?</p>
<p>Pero esto no era la enfermería.</p>
<p>Intentó sentarse y se golpeó la cabeza contra las barras de metal arriba de él, lo suficientemente fuerte para hacer que dejara escapar un gemido molesto de dolor. ¿Exactamente qué pasaba aquí? La jaula era pequeña, forzándolo a permanecer encorvado hacia adelante, ya sea sobre sus manos y rodillas o en una postura sentada recostada sobre los hombros. La parte superior de su túnica había sido arrancada, dejándolo desnudo de la cintura hacia arriba. Su espalda le dolía, <em>bastante</em>, desde la base del cráneo hasta la parte inferior de la espina dorsal, una palpitación baja y constante que hacía que sus muelas le dolieran.</p>
<p>Como si fuera para burlarse de su actual situación claustrofóbica, la habitación afuera de la jaula era muy grande y muy oscura. Desde adentro, Nickter podía ver casi todo. Era un espacio circular, tal vez de cincuenta metros de diámetro, iluminado por una colección irregular de monitores parpadeantes, velas y antorchas. Había equipo de laboratorio ocupando cada superficie y esquina disponibles. Tubos y cables colgaban de las mesas y escritorios, conectando extraños montones de equipo desarticulado, condensadores, frascos, tazones y mecheros. Las paredes eran de cristal, y aunque no podía ver más allá de la oscuridad, Nickter tenía la vaga sensación de estar en una posición alta.</p>
<p>La súbita comprensión lo obnubiló. Estaba en lo alto de la torre.</p>
<p>&#8220;Estás despierto,&#8221; dijo una voz.</p>
<p>Nickter se sobresaltó al escuchar la voz y estuvo a punto de gritar.</p>
<p>Parado afuera de la jaula, mirándolo hacia abajo, estaba una figura alta, de anchos hombros, enfundada en una capa negra que se mezclaba casi imperceptiblemente con las sombras. Nickter supo inmediatamente de quién se trataba, incluso antes de que una trémula antorcha revelara la cara del hombre, una alargada escultura de huesos y ojos entrecerrados, la famosa curva del puntiagudo labio superior, que parecía siempre estar sonriendo recordando algún pensamiento secreto. Un espasmo fresco de aprensión recorrió su ser, estremeciendo su espalda. Los ojos eran la peor parte, pensó: su color casi plateado, como parecían centellear con una ferviente acumulación de ambición e indiferencia.</p>
<p>&#8220;Lord Scabrous,&#8221; dijo, o intentó decir. Su boca se sentía reseca, y sus pulmones no parecían obtener suficiente aire. &#8220;¿Qué estoy haciendo aquí?&#8221;</p>
<p>El Señor de los Sith no contestó. Pero los ojos siguieron observándolo&#8230; observando más allá de él, como si hubiera algo más en la jaula.</p>
<p>Podía olerse, la añeja grasa compuesta de pánico y sudor que escurría por su piel. El dolor en su espalda se había intensificado desde una pulsación hasta una dolorosa y punzante agonía que se disparaba desde sus costillas hasta su cuello. Se ponía cada vez peor, como la picazón del sudor en una herida abierta. Cualquiera que fuera la herida que le habían infligido, era profunda, y grupos enteros de receptores nerviosos, esos obedientes acosadores del dolor, se paseaban de arriba para abajo, llevando diligentemente las malas noticias.</p>
<p>Buscando a tientas detrás de él, Nickter sintió algo frío, suave y duro que salía de su piel justo arriba de la base de su espina dorsal. Miró a su alrededor y divisó lo que Scabrous había visto, una especie de tubo, implantado directo sobre la vértebra. El anillo pegajoso de piel expuesta alrededor de la herida se sentía húmedo y caliente, hinchado y ardía al tacto. Levantando su mano, encontró otro tubo arriba de él, y otro, saliendo de su espalda, hasta llegar al cuello.</p>
<p>Había al menos seis de ellos insertados en su cuerpo, tan grandes como su dedo. Se dio cuenta de que podía sentirlos pulsando dentro de su canal vertebral, que ellos eran la fuente del dolor que lo corroía.</p>
<p>&#8220;¿Qué&#8230; qué es esto?&#8221; preguntó, notando la diferencia en su voz, más aguda e insegura. &#8220;¿Qué me has hecho?&#8221;</p>
<p>Scabrous no contestó. Ni siquiera estaba viendo a Nickter. Había caminado detrás de la jaula, donde los tubos salían a través de los barrotes hacia lo que parecía una especie de bomba mecánica con un enorme frasco encima de ella. Moviéndose dentro de la jaula, Nickter miró la máquina. El frasco estaba lleno de un líquido oscuro entre rojo y amarillo. Junto a la bomba se encontraba una pequeña pirámide negra, cubierta con líneas de texto grabaado, lo que pensó, a través de su dolor y miedo, que era un Holocrón Sith. Habían aprendido sobre ellos en la academia, pero nunca había visto uno antes.</p>
<p>Entonces miró otras cosas, varias docenas de ellas, en botellas de vidrio que se alineaban a lo largo de la ancha plataforma junto a la bomba.</p>
<p>Flores.<br />
Todas negras.<br />
Todas diferentes.<br />
Todas muertas.</p>
<p>Nickter se retorció dentro de la jaula. Nada de esto tenía sentido y la irracionalidad solo intensificaba su creciente terror. Estaba sudando profusamente, el sudor caía de él en grandes gotas. La necesidad de suplicar, de humillarse y de negociar por su vida, o al menos por que terminara el dolor, era irresistible. Lo único que lo detenía era la sospecha, basada en lo que había oído sobre Scabrous, que el Señor de los Sith ni siquiera escucharía. Scabrous se paró junto a la jaula, alternando su atención entre las flores y el Holocrón. Finalmente seleccionó una flor, abrió el frasco de vidrio encima de la bomba y la tiró dentro de él.</p>
<p>&#8220;¿Qué es eso?&#8221; preguntó Nickter. &#8220;¿Qué estas haciendo?&#8221;</p>
<p>Scabrous le lanzó una mirada, como si lo escuchara por primera vez. Cuando habló finalmente, su voz era baja y resonante, más profunda de lo que Nickter recordaba. Había un aire de intimidad en ella, como si el Señor de los Sith le estuviera cuchicheando en la oreja.</p>
<p>&#8220;Fuiste humillado hoy en el templo, Wim Nickter. Te humillaron <em>terriblemente</em>. Has demostrado ser débil y fácilmente derrotado.&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Fue Lussk!&#8221; gritó Nickter. &#8220;Usó la Fuerza en mí, él&#8230;&#8221;</p>
<p>Scabrous levantó la mano. &#8220;Todavía hay una manera en la que puedes ser útil. Esta es la oferta que te haré, una de redención.&#8221;</p>
<p>Entonces apretó un botón en la bomba.</p>
<p>Mirándola, Nickter vio como la flor negra daba vueltas en el fluido rojizo-amarillento, sus pétalos desintegrándose mientras se disolvía. La bomba dejó escapar un sonido débil como un quejido, como si media docena de extrañas partes de vacío fueran llamadas a un dudoso propósito. Primero no sintió nada más que la vibración de los tubos en su espalda.</p>
<p>Entonces el dolor que había estado padeciendo se hizo repentinamente y terriblemente peor. Lo golpeó en el cuerpo, taladrando cada milímetro de sus receptores nerviosos, poniéndolos al rojo vivo.</p>
<p>Nickter se lanzó hacia adelante y gritó. El dolor lo poseía: se había rendido incondicionalmente a él. Se había convertido en una enorme estrella de neutrones que lo absorbía todo a su paso, y al dejarse envolver miró al frente a Scabrous, observándolo a través de la jaula.</p>
<p>Lo último que Nickter vio antes de desvanecerse fue a Scabrous darle la espalda, moviendo su brazo a través del estante encima de la bomba, mandando a las flores y sus frascos a estrellarse en el piso.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Dos</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Nov 2010 17:52:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
		<category><![CDATA[traducciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Como les había prometido, después de la traducción del Capítulo Uno, ahora les presento mi traducción del siguiente capítulo. La novela completa saldrá a la venta el 28 de diciembre del 2010 y les garantizo, Joe Schreiber tiene otro éxito &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-dos/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Como les había prometido, después de la traducción del <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-uno/" target="_self">Capítulo Uno</a>, ahora les presento mi traducción del siguiente capítulo. La novela completa saldrá a la venta el 28 de diciembre del 2010 y les garantizo, <a href="http://korpil.net/2010/04/entrevista-con-joe-schreiber/" target="_self">Joe Schreiber</a> tiene otro éxito de ventas bajo la manga.</p></blockquote>
<p><strong>STAR WARS: RED HARVEST</strong><br />
Por Joe Schreiber, traducción de Kerk Korpil.</p>
<p>2/Fractura</p>
<p>Para el mediodía, la noticia de la derrota de Nickter había viajado por toda la academia. Ninguno de los otros estudiantes había visto lo que le había sucedido después, pero Jura Ostrogoth asumía que Nickter había parado en la enfermería para ser tratado de sus heridas físicas&#8230; o estaba de regreso en su habitación para lamer las menos tangibles.</p>
<p>&#8220;De cualquier manera,&#8221; Jura le dijo a Kindra, ambos agachándose por la lápida de piedra encorvada que marcaba una de las cinco entradas a la librería de la academia, &#8220;ya no importa ahora, ¿no? Apenas si le quedaban recursos.&#8221;</p>
<p>Kindra asintió pero no dijo nada más. Estaban en camino hacia el comedor para los alimentos del medio día. Después de una corta pausa en la mañana, estaba nevando de nuevo, más fuerte, con gránulos delgados y secos que borbotaban sobre el piso frente a ellos, escabulléndose entre los pasillos y deslizándose por las paredes exteriores de la academia. Jura, quien había crecido en Chazwa en el sector Orus, estaba acostumbrado a este tipo de clima y caminaba con su túnica abierta hasta el cuello, apenas prestando atención a las ráfagas de viento que atravesaban la tela. Había visto como otros acólitos provenientes de climas más cálidos trataban de demostrar el mismo aire de indiferencia descarada a pesar de temblarles los dientes y tener los labios morados, pero el viento realmente no lo molestaba, nunca lo había hecho.</p>
<p>&#8220;¿Y qué hay de Lussk?&#8221; preguntó Kindra. Jura la miró de reojo. &#8220;¿Qué hay con él?&#8221; &#8220;¿Alguien vio en donde se metío?&#8221; &#8220;Quien sabe&#8221; Él no podía ocultar la molestia en su voz. &#8220;Lussk va y viene como le plazca. Hay días en que nadie lo ve. Por lo que he escuchado&#8230;&#8221;</p>
<p>Dejó que la oración se perdiera, mirando hacia la torre que se erguía desde el mismo centro de la academia, un enorme cilindro negro que se proyectaba hacia el cielo gris. De vez en cuando, vapor negro salía de la parte superior, manchando el cielo, haciendo que llovieran gruesos y arenosos fragmentos de ceniza, y el olor era suficientemente fuerte como para hacer que sus ojos y su nariz lloraran. A diferencia del frío, Jura nunca se había acostumbrado al humo y cenizas.</p>
<p>&#8220;¿Qué has escuchado?&#8221; preguntó Kindra. El sacudió la cabeza. &#8220;Solo rumores.&#8221; &#8220;También los he escuchado.&#8221; Ella estaba mirándole fijamente. &#8220;Y no solo sobre Lussk.&#8221; &#8220;¿De qué estás hablando?&#8221; &#8220;Nada,&#8221; dijo, y se le adelantó a entrar al comedor.</p>
<p>Con su comida del medio día estaba frente a él, un correoso trozo de pierna de mubasa así como fruta de montra enlatada, Jura Ostrogoth exploró el comedor con ojo avizor. Había estado el tiempo suficiente para saber que la violencia engendraba violencia, que la noticia de lo ocurrido con Nickter podía encender el deseo de algún otro estudiante de colocarse en una mejor posición de poder en la academia, y Jura estaba lo suficientemente arriba para ser un blanco.</p>
<p>Comía solo, como la mayoría de los estudiantes, con su espalda hacia la pared en la medida de lo posible. No había mucha plática alrededor, solo el constante tintineo de los utensilios y bandejas. Cuando estabas aquí, comías lo más rápido posible y te regresabas a tus sesiones de entrenamiento, o meditación o práctica de la Fuerza. El tiempo gastado en socializar era tiempo perdido, mostraba debilidad, una falta de disciplina y vigilancia que era prácticamente una invitación hacia tus enemigos.</p>
<p>&#8220;Jura.&#8221;</p>
<p>Se detuvo y volteó. Hartwig estaba parado a su lado junto con Scopique. Sus bandejas estaban llenas pero ninguno aparentaba intención de sentarse con él.</p>
<p>&#8220;¿Qué sucede?&#8221; &#8220;¿Escuchaste sobre Nickter?&#8221; &#8220;¿Que, lo del templo?&#8221; Jura se encogió de hombros. &#8220;Esas son noticias viejas.&#8221; Hartwig negó con la cabeza. &#8220;Desapareció.&#8221; &#8220;Que novedad.&#8221; Jura se encogió de hombros, regresando a su comida. Con su visión periférica estaba al tanto de los otros aprendices cuyas cabezas se movían ligeramente para tratar de escuchar la conversación, preguntándose si había algo de interés para ellos. &#8220;Seguramente está en algún lugar sintiéndose mal por sí mismo.&#8221;</p>
<p>&#8220;No, me refiero a que, literalmente <em>desapareció</em>,&#8221; dijo Hartwig. &#8220;El técnico médico, Arljack, le dijo a Scopique sobre ello. En un instante estaba en la enfermería siendo tratado por la herida en su brazo. Arl fue a checar a otro paciente y cuando regresó, Nickter se había ido.&#8221;</p>
<p>&#8220;Pues entonces él decidió salir.&#8221;</p>
<p>Hartwig se inclinó, bajando el tono de su voz. &#8220;Es el cuarto en este año.&#8221;</p>
<p>&#8220;¿Qué se supone que significa eso?&#8221; &#8220;Tu sabes lo que dicen.&#8221; Jura suspiró, dándose cuenta hacia donde iba la conversación. &#8220;Has hablado mucho con Ra&#8217;at.&#8221; &#8220;Tal vez,&#8221; dijo Scopique, hablando por primera vez, &#8220;pero tal vez en este caso, Ra&#8217;at sepa de lo que está hablando.&#8221;</p>
<p>Jura se volteó y lo miró fijamente. Scopique era un Zabrak, cuyos tatuajes tribales y numerosos cuernos vestigiales que emanaban de su cráneo lo hacían sentir orgulloso. Durante una conversación, solía mantener su cabeza ligeramente inclinada hacia adelante para acentuar el efecto dramático, con la luz detrás de él, para que las sombras de los cuernos sobre la geometría de su cara parecieran cuchillas. Por un momento ambos se miraron en un tenso silencio.</p>
<p>&#8220;Todos hemos escuchado lo mismo,&#8221; dijo Jura, manteniendo firme su voz. &#8220;Sobre deshacerse de los más débiles, los experimentos&#8230; ¿cuál es tu punto?&#8221;</p>
<p>Scopique se acercó. &#8220;Lord Scabrous.&#8221; &#8220;¿Qué hay con él?&#8221; &#8220;Si está secuestrando estudiantes para sus propósitos,&#8221; dijo Scopique, &#8220;alguien tiene que averiguar quién será el siguiente.&#8221; Jura dejó escapar una risa seca, que no sonó tan despreocupada y desdeñada como hubiera deseado. &#8220;¿Cómo planeas obtener esa información?&#8221; &#8220;Yo no,&#8221; le dijo el Zabrak, apuntándole. &#8220;Tu lo harás.&#8221; &#8220;¿Yo?&#8221; &#8220;Eres perfecto para el trabajo. Todos saben que tienes el instinto de supervivencia de un dianoga hambriento. Encontrarás la manera.&#8221; Jura empujó hacia atrás la silla y se levantó en un solo movimiento.</p>
<p>Moviendo la mano hacia adelante, se estiró y tomó firmemente la garganta del Zabrak, apretando la tráquea tan fuerte que escuchó un tronido del cartílago. Sucedió tan rápido que a pesar de la diferencia en tamaño y peso, Scopique fue tomado por sorpresa, pero solo momentáneamente. Cuando recuperó el habla, su voz estaba tranquila, casi casual, suficientemente baja como para que sólo Jura lo escuchara.</p>
<p>&#8220;Hay un dicho en mi planeta, Ostrogoth. Solo un tonto le da la espalda a una deuda sin pagar. Piensa sobre ello.&#8221;</p>
<p>Scopique miró al brazo de Jura. &#8220;Ahora, debido a que todavía tienes valor para mi, te permitiré que quites la mano de mi garganta por tu propia voluntad, sin causarte daño frente a nuestros compañeros. Pero la próxima vez que te vea, me dirás lo que has encontrado sobre las desapariciones.&#8221; El Zabrak sonrió lentamente. &#8220;De lo contrario, el resto de la academia pronto verá un lado tuyo que no te interesa que vean, un lado poco halagador. ¿Nos entendemos?&#8221;</p>
<p>La quijada de Jura se contrajo; estaba demasiado enojado como para confiar en su voz. En lugar de eso produjo una brusca inclinación de la cabeza.</p>
<p>&#8220;Bien,&#8221; dijo Scopique. Un segundo después el Zabrak se volteó y se alejó. Cuando él y Hartwig salieron por la puerta, Jura Ostrogoth levantó su comida intacta y la aventó por la basura, con todo y bandeja.</p>
<p>Había perdido su apetito.</p>
<p>Afuera del comedor, de regreso en el frío, Jura acechó en la nieve, con los puños cerrados y temblando de coraje. Después de alejarse de la puerta, en donde nadie lo vería, entró en un hueco estrecho y miró fijamente la pared de piedra. La furia hervía en su pecho.</p>
<p><em>De lo contrario, el resto de la academia pronto verá un lado tuyo que no te interesa que vean</em>, la voz de Scopique resonaba en su cabeza. ¿<em>Nos entendemos</em>?</p>
<p>Los pensamientos de Jura viajaron cuatro años atrás, al día en que había llegado a la academia, un chico asustado e ignorante del otro lado de la galaxia. Había pasado sus primeros días manteniendo un perfil bajo, evitando a todos, esperando hallar su lugar antes de que alguien tuviera oportunidad de molestarlo, pero esa no era la forma en la que esto funcionaba aquí. En la tercera mañana, había estado en el dormitorio, acomodando su litera, cuando un puño se lanzó en medio de sus hombros, derribándolo al piso en donde yacía jalando aire.</p>
<p>Cuando Jura pudo voltear para ver lo que ocurría, vio un gigantesco aprendiz Sith llamado Mannock T&#8217;sank sobre él. T&#8217;sank era más fuerte y de más edad que Jura, la sonrisa afectada en su cara despedía un regocijo casi homicida.</p>
<p>&#8220;Te ves muy bien en el piso, novato,&#8221; lo miró de reojo con intención maligna. &#8220;¿Sabes como te verías mejor? Lamiendo mis botas.&#8221; Levantó una de sus sucias botas, llenas de extremento, agitándola justo bajo la nariz de Jura, tan cerca que podía distinguir las heces de tauntaun, T&#8217;sank había sido castigado por alguna infracción menor y obligado a limpiar los celdas de los animales. &#8220;Vamos, novato. Dales una buena pulida con tu lengua.&#8221;</p>
<p>Aún entonces, Jura sabía que esta era una prueba; de como respondería dependía la manera en la que sería tratado posteriormente en la opinión pública de la Academia. Severamente, con el aire de alguien que planea su propio funeral, se había levantado y le había indicado a T&#8217;sank exactamente qué podía hacer con su bota.</p>
<p>El resultado fue peor de lo esperado. T&#8217;sank lo golpeó en la cara tan fuerte que Jura se desmayó, y cuando recobró la conciencia su cabeza entera repicaba de dolor. No podía moverse, tenía un trapo sucio en la boca, tan profundo que casi lo ahogaba.</p>
<p>Al mirar hacia abajo, vio que estaba desnudo y atado a la litera a la altura de los tobillos mientras T&#8217;sank lo miraba, sonriendo con una malevolencia que rayaba en la locura. Cuando Jura trató de respirar, se comenzó a ahogar y el pánico se apoderó de él; perdió el control y comenzó a sollozar, mientras T&#8217;sank aullaba de risa.</p>
<p>Entonces, abruptamente, la risa se detuvo. Su último recuerdo de T&#8217;sank fue el grito corto de sorpresa que el sádico aprendiz había despedido justo antes de ser lanzado hacia la puerta. Cuando Jura estiró el cuello y miró a través de sus ojos llenos de lágrimas, miró a Scopique parado junto a él.</p>
<p>El Zabrak no había hecho un esfuerzo inmediato para desatarlo. En lugar de ello estaba sosteniendo una especie de holocámara, apuntándola hacia él para que los lentes pudieran enfocarse. &#8220;Sonríe,&#8221; dijo Scopique desde detrás de la cámara, caminando alrededor de la litera, mientras Jura trataba de retomar el control de sus funciones corporales. &#8220;Aguanta, déjame tomar tu mejor lado.&#8221;</p>
<p>Cuando estuvo satisfecho con la grabación, guardó la cámara, extrajo el trapo de la boca de Jura y lo desató.</p>
<p>&#8220;Levántate,&#8221; le dijo a Jura. &#8220;Vamos.&#8221; Miró hacia la puerta entreabierta, donde había aterrizado T&#8217;sank, recuperando la conciencia. &#8220;Le di un buen golpe en la cabeza, pero no lo detendrá para siempre.&#8221;</p>
<p>Jura se levantó con trabajos, limpiándose la nariz y mocos de su cara, poniéndose su ropa a toda velocidad. &#8220;Gracias,&#8221; murmuró.</p>
<p>Scopique agitó la mano como si estuviera asqueado de la gratitud de Jura, entonces sacó el holocartucho de la cámara y lo metió en su bolsillo, dándole una palmadita. &#8220;Guardaré bien esto,&#8221; le dijo, y Jura entendió el mensaje. Nada de esto había sido por amabilidad o compasión. Jura estaba a su merced, y mientras estuviera ahí, el Zabrak no dejaría de recordárselo.</p>
<p>&#8220;¿Novato?&#8221; había dicho Scopique, antes de salir, &#8220;Bienvenido a la academia.&#8221;</p>
<p><em>Bienvenido a la academia</em>. Con un sobresalto regresó al presente y a su llameante ira, Jura pudo ver la imagen del cartucho en el bolsillo del Zabrak. Parado ahí en las sombras de los edificios, la ansiedad por explotar fue algo que no pudo controlar un instante más. Levantó ambas manos y desató un torrente de energía del lado oscuro hacia la pared. El calor eléctrico saltaba desde sus manos, golpeando la pared, resquebrajándola en el medio.</p>
<p>Cerró los ojos, aliviado momentáneamente. Sabía que debía haber guardado ese odio, que debía aferrarse a él y utilizarlo para alguna de sus prácticas de combate, pero no había podido contenerse.</p>
<p>Abriendo sus ojos nuevamente, miró la pared resquebrajada. Había sido fuerte, pero ahora estaba lastimada, su valor disminuido en alguna manera fundamental por lo que le había sucedido.</p>
<p><em>Yo soy esa pared</em>.</p>
<p>Dándose la vuelta, regresó a las sombras, con su mente tratando de imaginarse como obtendría la información para Scopique.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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		<title>Traducción de Red Harvest: Capítulo Uno</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Nov 2010 16:43:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>
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		<description><![CDATA[Como ya había comentado, ya se encuentran disponibles los primeros dos capítulos de esta novela que saldrá a la venta a fines de diciembre. Aquí está la traducción que realicé del primer capítulo, espero la disfruten. STAR WARS: RED HARVEST &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-uno/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Como ya había comentado, ya se encuentran disponibles los primeros dos capítulos de esta novela que saldrá a la venta a fines de diciembre. Aquí está la traducción que realicé del primer capítulo, espero la disfruten.</p></blockquote>
<div id="_mcePaste"><strong><em>STAR WARS: RED HARVEST</em></strong></div>
<div id="_mcePaste">Por Joe Schreiber. Traducción de Kerk Korpil.</div>
<div><strong>1/Anillo</strong></div>
<div>3645 Años antes de la Batalla de Yavin (ABY)</div>
<p>Wim Nickter se paró justo afuera del círculo, esperando al primer combate.</p>
<p>El aire de la fría mañana en Odacer-Faustin sabía a ozono, adormeciendo su lengua y sus labios, haciendo que su corazón latiera más rápido en su pecho hasta que incluso hizo temblar la pesada tela de su túnica resistente al viento. Había subido los setenta y siete pasos hacia lo alto del templo con los demás estudiantes, con los músculos dolorosos y el sudor del ejercicio secándose en el viento. La sesión de entrenamiento con sables de luz había terminado. Ahora empezarían los duelos.</p>
<p>En los tres años estándar desde que había arribado a la academia, Nickter había aprendido a esperar estos duelos con una clase especial de emoción. Un alto y ordenado muchacho de diecisiete años con una melena de cabello azabachado, miró dentro del círculo con ojos hambrientos de color azul-gris que combinaban casi perfectamente con el despiadado paisaje.</p>
<p>Nickter miró hacia abajo. Desde lo alto del templo, la academia Sith parecía una rueda parcialmente demolida, sus rayos extendiéndose encorvados desde el punto central de la torre. Sus antiguas cámaras, pasillos techados, túneles y templos, y la gran biblioteca que servía como su corazón habían comenzado a desmoronarse y deteriorarse hacía mucho tiempo por las décadas de nieve y hielo acumulados, y las excentricidades tectónicas de la corteza planetaria. El resultado era una serie de ruinas esparcidas entre los espacios olvidados, algunos de ellos suntuosos, quejándose bajo toneladas de construcciones Sith torturadas por la edad.</p>
<p>Era aquí a donde ellos venían, Nickter y otros cientos, para aprender todo lo que necesitaban saber del lado oscuro de la Fuerza.</p>
<p>Directamente frente a él, Lord Shak&#8217;Weth, el Amo de las Espadas Sith, avanzó tres pasos hacia el espacio abierto, volteando para mirar a los estudiantes desde el interior de su capa. Por un momento, el viento se había detenido; todo estaba callado excepto el sonido de sus botas en la superficie plana pero irregular. La apariencia pétrica del Amo de las Espadas no mostraba signos de expresión. La abertura de su boca, delgada y carente de labios nunca se movió. No hizo ningún comentario, ni era necesario. Este era el momento en el que el primer desafío se haría, y Nickter, junto con sus compañeros, habían escuchado los rumores.</p>
<p>Este era el día en el que Lussk iba a hacer su desafío.</p>
<p>Rance Lussk era el principal estudiante de la academia, un acólito Sith de tanta promesa y potencial que pocos, o nadie, se aventuraban a acercarse, mucho menos a enfrentarlo en un duelo. Estos días pasaba la mayor parte de su tiempo en sesiones privadas de entrenamiento con Shak&#8217;Weth y el resto de los Maestros de la academia. Algunos incluso decían que el se sentaba a meditar con el mismísimo Lord Scabrous, en lo alto de la torre&#8230; aunque Nickter tenía sus propias dudas sobre esta última parte. Nunca había conocido a un estudiante que conociera el interior de la torre.</p>
<p>Aún así, esperó, conteniendo la respiración.</p>
<p>El grupo había quedado en silencio absoluto.</p>
<p>Un momento después Lussk dio un paso al frente.</p>
<p>Era una figura ágil y muscular en capa y túnica, con una cara alargada y un cabello ferozmente rojo que crecía largo, peinado hacia atrás y trenzado tan estrechamente que estiraba sus ojos pálidamente verdes, dándoles una apariencia ligeramente sesgada. Pero su característica más destacada era el silencio que pesaba sobre el como una nube mortal. Acercarse a él era experimentar un clima de temor; en aquellas ocasiones que Nickter accidentalmente se había estrellado con Lussk en los pasillos de la academia, había sentido el descenso de la temperatura además del contenido de oxígeno. Lussk despedía amenaza; la exhalaba como si fuera dióxido de carbono.</p>
<p>Nickter sintió como su cuerpo se quedaba inerte a excepción de su corazón, mientras Lussk miraba a sus compañeros acólitos con una mirada indiferente, cual reptil. Con respecto a sus oponentes, había solo unos cuantos merecedores de su tiempo. La mirada de Lussk pasó sobre Jura Ostrogoth, Scopique, Nace y Ra&#8217;at, algunos de los más hábiles duelistas del grupo. Si eran desafiados, Nickter se preguntó si alguno de ellos aceptaría. La humillación de negarse no era nada comparado con la catástrofe potencial de perder frente a Lussk en el círculo; en sus manos, incluso un sable de entrenamiento, con su cuerpo de duracero y millones de microscópicas púas infectadas con toxinas, podía causar heridas desastrosas.</p>
<p>Lussk se detuvo, y Nickter se dio cuenta que el acólito de cabello rojo lo estaba mirando fijamente.</p>
<p>Las palabras de Lussk parecieron suspenderse del aire.</p>
<p>&#8220;Desafío a Nickter&#8221;.</p>
<p>Al principio, Nickter estaba seguro de haber escuchado mal. Entonces la realidad lo golpeó y sintió que sus entrañas se caían, como si el piso se hubiera vaporizado bajo sus pies. El tiempo parecía haberse detenido. Estaba consciente de la mirada de Shak&#8217;Weth y del resto de los aprendices, esperando su respuesta. Como un entrenamiento práctico, la selección de Lussk no tenía sentido, aunque podía defenderse, Nickter era claramente inferior por lo que no le daría la oportunidad de mejorar sus habilidades o al menos de ofrecer un buen combate.</p>
<p>Aún así, el desafío quedaba en el aire, sin respuesta.</p>
<p>&#8220;¿Bien, Nickter?&#8221; dijo el Amo de las Espadas. &#8220;¿Qué dices?&#8221;</p>
<p>Nickter bajó la cabeza, sintiendo un calor familiar trepar por sus mejillas y cuello. Sabía que una respuesta formal no era necesaria. Simplemente agachar la cabeza y dar un paso hacia atrás era suficiente respuesta, para que instantes después cualquier poco prestigio que se había formado a su alrededor en los dos años anteriores, se comenzara a evaporar. Era un dilema sin manera de ganar, pero por supuesto, al menos podría salir en una sola pieza. Varios de los oponentes anteriores de Lussk no habían corrido con tanta suerte, los últimos tres habían abandonado la academia tras perder con él. Uno se había suicidado. Era como si perder ante Lussk les hubiera hecho algo, como si hubieran recibido una herida interna tan profunda que no había forma de recuperarse.</p>
<p>La respuesta era obvia, Nickter solamente retrocedería y se agacharía.</p>
<p>Así que estuvo tan sorprendido como todos cuando se escuchó decir, &#8220;Acepto&#8221;.</p>
<p>El murmullo de sorpresa se extendió audiblemente entre los otros aprendices. Incluso Shak&#8217;Weth levantó una picuda ceja.</p>
<p>Nickter parpadeó, incapaz de creer lo que había dicho. No había querido decir nada. Las palabras le habían salido involuntariamente. Al voltear hacia Lussk, mirando el esbozo de sonrisa que se enroscaba en la esquina de esa pequeña boca sin rasgos distintivos, Nickter se dio cuenta que de todos, el único que no estaba sorprendido por su respuesta era Lussk.</p>
<p>Y por primera vez, Nickter vio lo que sucedía.</p>
<p>Esto no tenía que ver con el duelo.</p>
<p>Esto era algo totalmente diferente.</p>
<p>&#8220;Bien, entonces,&#8221; dijo Lussk, señalando con su mano libre. &#8220;Ven.&#8221;</p>
<p>Antes de que lo supiera, Nickter se sintió jalado hacia el anillo, con un pie y luego el otro, arrastrando el resto de su cuerpo con ellos. Su corazón latió con desesperación mientras su cuerpo registraba lo que estaba sucediendo en realidad. <em>No</em>, protestó su mente, <em>no estoy haciendo esto, no quiero esto,</em> pero eso no importaba porque lo único que podía ver era la sonrisa de Lussk, abriendo la boca apenas lo suficiente para mostrar el brillo amarillo de sus caninos. Nickter sabía lo que estaba pasando, y peor aún, Lussk sabía que él lo sabía. Los ojos de Lussk emanaban un placer puro y sádico, y su intensidad era tal que transformaba su cara, de otra manera fría, en algo horrible.</p>
<p>Ahora estaban cara a cara, tan cerca que Nickter podía sentir el frío que emanaba de los poros de Lussk, quien levantó su espada de entrenamiento, su vara silbando por el aire al tiempo que se colocaba en la posición de combate.</p>
<p><em>No lo hagas</em>, intentaba decir Nickter, sus ojos rogando silenciosamente, pero en lugar de eso vio su propio sable levantarse. Era demasiado tarde. Fuera lo  que fuera que le estaban haciendo, lo que fuera que Lussk le estaba haciendo&#8230;</p>
<p>La espada de Lussk cayó rápida y veloz. Nickter reaccionó instantáneamente, con velocidad instintiva y una agilidad obtenida de incontables sesiones de práctica. Las hojas de metal chocaron con un estruendo que hizo temblar el aire, reverberando a través del círculo a su alrededor y haciéndolo zumbar como un circuito de alto voltaje. Algo se encendió dentro de Nickter, y cuando Lussk volvió a atacar ya estaba listo, desviando el golpe de Nick con un estoque firme y sin vacilación creando un movimiento que había generado una espacio entre ellos. Desde lo que parecía una distancia increíble, Nickter escuchó a los estudiantes musitar aprobatoriamente. Ya había superado sus expectativas más pesimistas.</p>
<p>Lussk volvió a cargar, y Nickter se tensó para desviar el golpe, ahora con menos habilidad. La sensación de competitividad se había ido, como arrancada y reemplazada por una pérdida de perspectiva que lo había mareado. ¿Cómo se había acercado tanto, tan rápido? Lussk se movía tan rápido y la hoja de Nickter parecía cobrar vida en su propia mano, agitándose y golpeando para detener a Lussk, pero la sonrisa de Lussk contaba toda la historia. <em>Eres mío, gusano</em>, decía, mientras la potencia de sus golpes retumbaba en el cráneo de Nickter, <em>y harás lo que yo quiera</em>.</p>
<p><em>No</em>. La quijada de Nickter se contrajo, tratando de juntar toda su fuerza de voluntad. Ahora entendía que su única esperanza yacía en liberarse, en regresar su voluntad del control de Lussk. Era obvio que lo que el otro estudiante practicaba con él era alguna clase de técnica de control mental de la Fuerza, aprendida de alguno de los Señores del Sith de la academia, probablemente del mismo Scabrous. ¿Eran reales los rumores de su aprendizaje secreto después de todo? Sin importar ahora, y por razones conocidas solo por Lussk, había decidido practicar esta mañana con Nickter, y Nickter no tenía con que defenderse.</p>
<p>Con un gruñido audible por el esfuerzo, Nickter avanzó con la espada lista, solo para encontrarse con una sonrisa afectada por el desprecio, como si Lussk no esperara otra cosa. En una serie de movimientos, Lussk pasó desde un ataque brutal y preciso estilo Makashi hasta la Forma IV, más acrobática, girando desde una posición detenida, dando una vuelta en el aire y aterrizando detrás de Nickter antes de que pudiera reaccionar. Era demasiado tarde cuando Nickter escuchó la espada silbar a su derecha, golpeando su codo, mientras daba un grito agudo y agonizante al tiempo que su mano se adormecía, abriendo los dedos para soltar su arma.</p>
<p>Indefenso y desarmado, sintió la fría punta de duracero de la espada de Lussk en la nuca, penetrando en la piel justo debajo de la base de su cráneo. Era una horrible sensación que Nickter conocía demasiado bien, justo antes de que los nervios registraran una sobrecarga de dolor.</p>
<p>Al menos todo había terminado.</p>
<p><em>Ahora</em>, dijo la voz de Lussk retumbando en su cabeza. Era grave y sin variación de tono, como una orden incapaz de ser resistida. <em>Empuja tu cabeza hacia mi espada</em>.</p>
<p>Nickter se resistió, tratando de hacerse hacia adelante, tensando los músculos de su cuello, pero era inútil. No podía aguantar. El dolor se incrementaba al doble, crecía infinitamente peor, chillando en su cuerpo, y una parte instintiva dentro de él sabía que estaba a punto de romperse la espina dorsal, que haría corto circuito su cerebro y entonces se extinguirían sus pensamientos en un instante final de conciencia. Tomó aire a través de sus dientes y miró, como desde una gran distancia, las caras de los demás en el círculo, mirándolo fijamente. Sus ojos brillaban con ansiedad, esperando el golpe de gracia.</p>
<p><em>Los maldigo</em>, pensó Nickter. <em>Los maldigo a todos y cada uno de sus repugnantes seres, espero que todos pasen por esta tortura o algo peor, espero que todos sufran como estoy sufriendo ahora, espero</em>&#8230;</p>
<p>Con un jadeo, Nickter se desplomó hacia adelante, libre instantáneamente, lejos de la espada, levantando una mano hacia el lugar donde había recibido la dolorosa pero únicamente superficial herida que quedaba justo arriba de la protuberancia ósea de sus vértebras. Apenas si podía mantener la mano arriba. La batalla, tanto física como mental, había reducido su cuerpo en un triste holograma de su ser anterior, con los músculos temblando, su ropa hecha jirones, la piel y su cabello empapados en sudor. Parecía que su cabeza iba a explotar. No podía ni juntar el aliento. Volteando para mirar a Lussk, sostenido por piernas que en cualquier momento lo traicionarían, pudo mirar a los impenetrables ojos verdes del acólito.</p>
<p><em>Estas vivo porque así lo quiero</em>, decían esos ojos, y Nickter entendió que al final, el acto de piedad de Lussk lo había sentenciado a una humillación aún mayor de supervivencia injustificada.</p>
<p>Volteó la mirada, se dio la vuelta y corrió entre la multitud. Nadie habló ni emitió ningún sonido cuando el descendió por los escalones desde lo alto del templo hasta el pasillo cubierto de nieve que se encontraba debajo.</p>
<div><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></div>
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		<title>Lee los primeros capítulos de Red Harvest</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Nov 2010 05:07:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Kerk</dc:creator>
				<category><![CDATA[novelas]]></category>
		<category><![CDATA[Death Troopers]]></category>
		<category><![CDATA[Joe Schreiber]]></category>
		<category><![CDATA[Red Harvest]]></category>

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		<description><![CDATA[La página oficial StarWars.com ha publicado los dos primeros capítulos de la novela Star Wars: Red Harvest, escrita por Joe Schreiber y que saldrá a la venta el próximo 28 de noviembre de 2010. La novela, una especie de precuela &#8230; <a href="http://korpil.net/2010/11/lee-los-primeros-dos-capitulos-de-red-harvest/">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La página oficial <a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest_chapter2/index.html" target="_blank">StarWars.com</a> ha publicado los dos primeros capítulos de la novela <em><strong>Star Wars: Red Harvest</strong></em>, escrita por <a href="http://korpil.net/2010/04/entrevista-con-joe-schreiber/" target="_self">Joe Schreiber</a> y que saldrá a la venta el próximo 28 de noviembre de 2010.</p>
<p>La novela, una especie de precuela de la sensacional <em><strong>Star Wars: Death Troopers</strong></em> nos presenta la galaxia más de 3000 años antes de la original Star Wars, en donde uno a uno, los estudiantes de una academia de Sith empiezan a desaparecer, por lo que deberán de tomar cartas en el asunto si desean sobrevivir.</p>
<p>Una lectura por demás interesante, no puedo esperar a leer el resto del libro. Mis traducciones ya están disponibles para el <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-uno/" target="_blank">Capítulo Uno</a> y <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-dos/" target="_self">Capítulo Dos</a>.</p>
<p><strong><span style="color: #ff0000;">Actualización 19/nov/2010</span></strong>: Ya se encuentra arriba también el <a href="http://www.starwars.com/vault/books/redharvest/chp3/index.html" target="_blank">tercer capítulo</a>. También está lista su <a href="http://korpil.net/2010/11/traduccion-de-red-harvest-capitulo-tres/" target="_self">traducción</a>.</p>
<p><a href="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-3345" title="redharvest_img" src="http://korpil.net/wp-content/uploads/2010/09/redharvest_img-98x150.jpg" alt="" width="98" height="150" /></a></p>
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