Una Introducción: Parte 2
Por George Lucas
Habiendo recibido poderes de emergencia para hacerle frente a la creciente amenaza, el Canciller Palpatine usó su control total en el Senado para obtener todavía más poder, todo en nombre de la seguridad. Para solucionar las urgentes necesidades militares de la República, enlistó a los Caballeros Jedi como generales que comandaran al Ejército de Clones. Los Jedi aceptaron valientemente su tarea, aunque como nunca habían servido antes como comandantes militares, no estaban acostumbrados a las vicisitudes de la guerra. Si bien su cantidad había sido suficiente cuando actuaban como guardianes de la paz y la justicia, ahora estaban peligrosamente dispersos frente a este reto increíble. Su relación con Palpatine se volvió tensa. Al mismo tiempo sentían que su propio poder decrecía, aún cuando su aprendiz más prometedor completaba su entrenamiento y se preparaba para cumplir su destino como el elegido que traería el balance a la Fuerza.

Las Guerras Clónicas duraron tres largos años, destrozando a la República y generando incontables relatos de heroísmo, audacia, decepción y traición, al tiempo que los héroes de ambos bandos peleaban para defender sus ideales. De la misma manera que los Separatistas estaban dedicados a crear un nuevo orden que remplazara a la decrépita República, los Jedi estaban determinados a preservar la República y derrotar a los Sith, de quienes sabían bien que eran los amos del movimiento Separatista. Creían en la República, aún la consideraban digna de salvarse. Su fe, misma que les daba fuerza suprahumana frente al desconcertante poder del enemigo, sería puesta a prueba.
Traducido por Mario A. Escamilla del Homing Beacon #226.
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