Corría el 28 de mayo (oh cuanto ha pasado desde entonces) cuando Montzilla, quien adora los teléfonos, ya sean celulares o normales, agarró mi viejo iPod y lo andaba jugando como si fuera un teléfono, balbuceando y caminando por toda la casa.
De repente la perdí de vista y la encontré al lado del platito de Wampa, nuestro perrito, y cual fue mi shock al encontrar al iPod ¡nadando en el plato de agua!
Lo saqué inmediatamente, lo dejé secar unos días y volvió a funcionar, excepto que ahora ya no tiene luz…………….
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