La Lista 66
Por Alexandro Cortés.
Introducción.
En las últimas décadas se ha perdido mucha información, templos han sido destruidos, planetas fueron borrados de los mapas y estaciones espaciales explotaron en millones de pequeños pedazos, las historias están incompletas… por eso he decido llevar registro de mis actividades en esta bitácora.
Muchas fueron las vidas Jedi que se perdieron durante las guerras clónicas. Maestros, Caballeros y Padawans murieron heroicamente en batallas libradas sobre distantes mundos, sus historias se convirtieron en leyendas locales que ayudaron a no olvidar sus nombres y hazañas. Otros Jedi murieron traicionados a sangre fría, algunos fueron muertos mientras dormían o meditaban, algunos pudieron defenderse un poco, pero todos fueron atacados por la espalda cuando fueron declarados enemigos de la república y se dio la orden de ejecutar la lamentable Orden 66. Gracias a la reciente localización de archivos personales del antiguo emperador se ha podido confirmar los nombres de cientos de Jedi ejecutados por clones, entre dichos archivos se encontraba una lista con dos columnas, una con el nombre del Jedi y otra con el nombre de su verdugo. El descubrimiento de la lista fue devastador, a todos los que pudimos ver el documento nos entristeció encontrar los nombres de Jedi que pensábamos habían logrado sobrevivir. Hay grandes esperanzas de encontrar a Jedi que no aparecen en la “Lista 66” y que tampoco están registrados como “bajas” en los archivos que se han podido restaurar de entre las ruinas del templo.
La Nueva República y la Nueva Orden han estado dedicando grandes recursos para la búsqueda de los Jedi que por ahora tienen el estatus de “paradero desconocido”. Espero que mis compañeros encuentren al Maestro Vos o a algún otro sobreviviente pronto.
A mí me fue encomendada una tarea distinta a la de buscar Jedi: el maestro Luke Skywalker me pidió investigar todo lo referente al Jedi que aparece en el primer renglón de la “Lista 66”, evidentemente en ese primer renglón había algo que preocupaba al Maestro.
Ha sido un largo tiempo, pero creo que por fin podré informar al Maestro Skywalker mis descubrimientos.
Los primeros nombres en aparecer en la “Lista 66” son: Dongo (en la columna de Jedi) y S ARC D en la otra columna.
Descubrí en los archivos-ruinas del templo que “Dongo” era un Caballero Jedi durante las guerras clónicas, la información más antigua sobre él es de días después de la gran batalla de Geonosis. Los registros indican que tenía 13 años de edad, probablemente un error en los archivos, su verdadera edad se ha perdido junto con su nombre completo.
La última vez que Dongo se comunicó con el templo él y su antiguo Maestro estaban en el planeta Ebaco, en el borde del anillo exterior. La misión que cumplían no era la de una campaña militar, ya que no hay registros de que se hallan librado batallas en esa zona de la galaxia. Pasé meses investigando en las ruinas del templo pero no encontré más información, al menos nada contundente, mi siguiente paso era lógico, tenía que viajar a Ebaco.
Llegué a la capital de Ebaco y no fue difícil encontrar información sobre los Jedi. Ebaco es y ha sido un planeta pacífico y poco poblado, alejado de los problemas del centro de la galaxia, habitado en su mayoría por humanos. Mis indagaciones comenzaron en el hangar mismo, el mecánico encargado de recibir la nave en que viajaba era una persona lo suficientemente adulta para haber vivido en la antigua república, así que comencé con las preguntas que cualquier otro turista haría y paulatinamente fue llegando al tema. Pude confirmar que los ejércitos separatistas no habían estado en el planeta nunca, razón por la cual la visita de un par de Jedi con un grupo de soldados clon aún era recordada.
El viejo mecánico me dijo que los Jedi habían estado en Ebaco alrededor del año 19 ABY, todos supieron de la visita pero muy pocos supieron los detalles. Cuando me di cuenta que el mecánico había dicho todo lo que sabía del tema le pedí me dijera dónde podría encontrar más información de la visita, me recomendó visitar la casa de la familia Xuc, la familia que gobernaba la región durante las guerras clónicas y por lo tanto estaba en contacto con la República. Llegar a casa de la familia Xuc fue fácil, era el edificio más alto de la ciudad. Me anuncié como un alto miembro de la Nueva República, después de unos minutos fui recibido en el salón principal de la casa por Jael, la hija del último regente antes del Imperio. Jael, amable pero desconfiada me hizo bastantes preguntas antes de que yo pudiera presentarme, su principal interés era asegurarse de que yo no tenía nada que ver con el Imperio, preferí ahorrar el interrogatorio y le mostré el salvoconducto que el Almirante Ackbar me había otorgado para cumplir con mi misión.
Jael pidió a uno de sus sirvientes que verificará la autenticidad del documento, el sirviente salió de la habitación por unos momentos, yo aproveche el tiempo en un par de preguntas sin importancia. El sirviente regresó con un par de bebidas, las dejo en la mesa y salió del nuevo del salón, evidentemente había comprobado que mi salvoconducto era válido pero no me lo devolverían como medida de seguridad. Era mi turno para hacer las preguntas. Fui directo y le pregunté a Jael sobre la visita de los Jedi, no estaba seguro si ella tendría edad suficiente para haber vivido en ese tiempo pero en esta galaxia uno nunca sabe. Noté un cambio en el ánimo de Jael, la pregunta la incomodaba. Jael me respondió que para su familia esa visitada nunca sería olvidada. Le pedí me contara todo lo que recordara, ella sonrió extrañamente, tomó un trago de su vaso y comenzó su relato:
“Yo era una niña cuando Dongo, el Maestro J y un grupo de soldados llegaron a mi casa. Mi abuelo los trajo del puerto espacial y mi padre los recibió en un acto oficial en el que explicaron la razón por la que habían venido y porque traían armas. Al siguiente días los visitantes salieron al campo, mi padre envío a un grupo de nuestros guardias con ellos”.
Jael volvió a tomar del vaso, miró al techo como tratando de recordar algo y me dijo “ya no recuerdo que momentos los viví y que partes de esta historia me los contó mi padre o mi abuelo tiempo después”. Asentí con la cabeza.
“Un par de días después el grupo regresó, inmediatamente el Maestro J utilizó en privado el equipo de comunicaciones y minutos después le pedía a mi padre que le dijera como llegar al valle de Pim. Mi padre le respondió que con gusto los llevaría a la mañana siguiente. El Maestro J le dijo que tenía instrucciones de ir solamente con sus soldados y su compañero Jedi. Mi padre dio instrucciones a uno de sus oficiales que facilitará todo para la expedición de los Jedi.
El valle de Pim es un lugar sagrado para nosotros, en ese valle no hay nada que le pueda interesar a un forastero, lo único que se encuentra ahí es paz y tranquilidad. Los nativos de Ebaco vamos a ese valle cuando necesitamos tomar una decisión muy importante y estamos confundidos. Así que incluso para mi fue sospechosa la actitud de nuestro visitantes.
En esas épocas no era sabio confiar en nadie, aunque en mi planeta no se sentía la guerra si teníamos noticias de todo lo que pasaba en la galaxia, era difícil decidir por un bando o por el otro. Mi padre no dudo y puso en marcha un plan para tratar de tener las cosas bajo su control, a través de señas nos pidió a mi hermano y a mi que distrajéramos a los Jedi… no era la primera vez que mi hermano y yo ayudábamos a nuestro padre, sabíamos que hacer.
Mi hermano pidió al Maestro J que lo acompañara al cuarto de los libros para mostrarle el mapa del valle Pim y enseñarle imágenes de la zona, el Maestro J no dudó en ir con mi hermano, al salir del salón el maestro le indico a sus hombres que podían ir a descansar. Yo tendría que ocuparme de Dongo, el trabajo se me facilitó cuando los soldados dejaron a Dongo sólo, incluso parecían un poco distantes con él. Dongo entonces se dirigió hacía mi y me dijo que si yo no tenía nada que mostrarle, le dije que si pero que tendría que ser lo más lejos de mi hermano y de mi padre. Dongo sonrió y me siguió. Lo llevé al lugar más alejado dentro de los jardines de la casa y traté de mostrarle el cielo sobre Ebaco pero él, sin voltear a ver la estrella que le señalaba, me preguntó que por qué estaba molesta con mi familia. Le respondí que sentía que me trataban como una niña y que por más que me esforzara en ser distinta a los demás, mi familia me veía como una persona más”.
De pronto Jael soltó un carcajada y comentó que lo que ese día le dijo a Dongo no era necesariamente parte del plan de su padre, que en verdad así se sentía. Yo estaba tan concentrado en su relato que le pedí que continuara por favor. Jael continuó.
“El Jedi Dongo suavizo su cara marcada por las batallas y trató de darme una lección, a mi, la pequeña Jael de 14 años. Simplemente Dongo me contó la historia de su vida y yo entendí que me estaba ahogando en un vaso de agua”.
Le pedí a Jael que me contará la historia de Dongo, volví a explicarle que si había viajado hasta Ebaco era para saber todo de Dongo, me atreví a mencionar que el Maestro Luke Skywalker me había comisionado. Jael se mostró sorprendida y dijo que Dongo había mencionado a Skywalker en su relato. Mi cara de asombre debe haber sido mayor que la de ella. Jael se levantó de la silla y me invito a seguirla.
“Aún conservo la grabación de seguridad de esa noche. Será mejor que escuches la historia de Dongo de él mismo”.
Caminamos por el pasillo principal de la casa de los Xuc hasta llegar al cuarto de los libros, el cuarto tenía un proyector holográfico que hacía que las personas se vieran de tamaño real. Jael presionó algunos botones y la grabación de la plática comenzó, en la imagen se apreciaba a una pequeña niña y a un caballero Jedi con capa. Esta es la transcripción de lo que pude memorizar:
- Dongo: ¿Por qué estás molesta con tu familia?
- Jael: Siento que me tratan como una niña y que por más que me esfuerzo en ser distinta a los demás, mi familia me ve como cualquier otra persona.
- Dongo: Pero si sí eres una niña, no deberías querer crecer tan rápido. Por lo demás no te preocupes, siempre hay formas de ser distinto.
- Jael: Que fácil para ti, ya eres un adulto y eres un Maestro Jedi, tu espada te hace distinto a los millones de habitantes de esta galaxia.
- Dongo: Eso es lo que soy ahora, pero no siempre fue así…
Perdí un fragmento de la plática, ya que mientras Dongo decía “no siempre fue así”, la imagen mostraba al Jedi quitándose la capucha de la capa y pude apreciar su rostro completo. Inmediatamente reconocí la cara de Dongo, no podía creer lo que veía, había hecho mil hipótesis en mi cabeza sobre quién podría ser Dongo, pero nunca imagine algo así.
- Dongo: Antes de ser un Padawan Jedi era uno más de miles de hombres iguales a mi, no lo digo en sentido figurado, literalmente había miles de niños iguales a mi.
-Jael: Te entiendo, hay muchos Padawans en la galaxia. Pero tú desde muy pequeño has sido parte de la orden Jedi, tengo entendido que los encuentran desde que son bebes.
- Dongo: Así es, pero no fue mi caso. Digamos que a mi me aceptaron en la Orden cuando tenía 9 años.
- Jael: No eras muy viejo para ser un Padawan?
- Dongo: Si, era ya bastante viejo y eso fue apenas hace tres años.
- Jael: No te burles de mí, no voy a creerte que tienes 12 años, si ya eres un adulto.
- Dongo: Tengo el cuerpo, las habilidades y la mentalidad de un adulto, pero en verdad nací hace 12 años.
- Jael: Creeré en tu palabra, los Jedi no mienten. ¿Cómo es el planeta en el que naciste? Debe ser un mundo lleno de energía para que los seres crezcan tan rápido, ¿hay muchos soles?
- Dongo: Casi nunca vemos la luz del sol, siempre esta lloviendo y nosotros vivimos todo el tiempo bajo techo. El planeta es casi un mar único.
- Jael: No creo haber oído sobre tu planeta. Mi padre nos ha hablado de planetas de lava o interminables desiertos pero no de planetas de océanos completos. ¿Cómo se llama tu planeta?
- Dongo: No me sorprende que no lo conozcas, parece que nadie en la galaxia tiene registros de Kamino y sus pobladores.
En ese momento confirmé que, en efecto, Dongo era un clon de Jango Fett. Ahora me invadían muchas preguntas, ¿había sido Dongo un soldado? ¿Cómo se convirtió en Jedi? ¿Quién lo entrenó en los usos de la fuerza? ¿Cómo era posible que un clon fuera susceptible a la fuerza?
Las respuestas a mis preguntas estaban por aparecer en la grabación. Preferí tomar asiento y dar el primer trago a mi bebida.
Jael debió haber notado mi reacción, mientras me sentaba detuvo la grabación y me preguntó si me sentía bien. Le respondí que sólo era un poco de cansancio y le pedí que continuáramos viendo las imágenes.
- Jael: Kamino. No había escuchado nada de ese planeta. ¿Cómo fue que los Jedi te encontraron entonces?
- Dongo: Kamino es el planeta donde se crea a los soldados de la República, a decir verdad los soldados son clones de un molde original. Al igual que el resto de los soldados que pelean en la guerra, yo también soy un clon de ese molde. Hace tres años el Maestro Obi-Wan visitó Kamino para supervisar la creación del ejercito de la República. En esa ocasión no entré en contacto directo con él, pero sentí su presencia.
- Jael: Obi-Wan Kenobi es un Jedi conocido en toda la galaxia, los reportes constantemente lo mencionan.
- Dongo: Lo sé. Días después de la visita de Obi-Wan sentí una presencia aún mayor. Comenzó un movimiento increíble por todo el complejo, las voces maestras repetían que todos los soldados debíamos prepararnos para el combate. Mi batallón fue asignado a la nave insignia de la flota que partiría de Kamino. Mientras viajábamos por el hiperespacio me convocaron a la sala de guerra, el comandante nos explicó el plan que seguiríamos al aterrizar, extrañamente durante la junta sentía otra voz en mi cabeza. Al terminar la reunión me pidieron que me quedara unos minutos a solas con el comandante. Una pequeña criatura verde apareció junto al comandante y me dijo “Soldado Dongo, cuando a Geonosis lleguemos encontrar al Maestro Windu debes, que tus tropas a sus órdenes están comunicarle habrás”.
- Jael: Wow! Conociste a el Maestro Jedi más respetado y sabio de todos los tiempos. Nunca había estado con alguien que haya hablado con el Maestro Yoda en persona. Nunca olvidaré este día.
- Dongo: Y no es la única vez que he estado con él. Después de cumplir mi misión en Geonosis volví a verlo en Coruscant.
- Jael: ¿Qué pasó en Geonosis? ¿Encontraste a Mace Windu?
- Dongo: Si. No pasó mucho tiempo después de que la batalla comenzó cuando un grupo de Jedi salió de la arena, simplemente sabía que el Maestro Windu venía en una de las naves y me dirigí hacía él.
- Jael: No es difícil reconocer al maestro Windu.
- Dongo: Yo nunca lo había visto y Yoda no me dijo como era, pero algo en dentro mí me guío hacía él. Me puse a sus órdenes y la batalla nos envolvió. Días después mi ejercito estaba estacionado en el planeta capital. Fue ahí donde volví a ver a los maestros Jedi Yoda y Mace Windu, además vez conocí en persona a Obi-Wan.
- Jael: ¿Fue cuando te convertiste en Jedi?
- Dongo: No… si, esa reunión fue el comienzo de mi vida como Jedi. El comandante me ordenó ir al templo Jedi para reunirme de nuevo con Yoda. Al llegar al templo me hicieron pasar a la antesala de una habitación donde los tres maestros tenían una plática. Pude percibir que el Obi-Wan mencionaba una victoria y el maestro Yoda lo corregía, pero la plática era confusa para mí. Después de unos minutos me recibieron en la habitación y el maestro Windu explicó que cada uno de ellos había sentido una fuerte presencia de la Fuerza en mí, Obi-Wan incluso dijo haberlo sentido a la distancia en Kamino. Yoda mencionó que en ese mismo momento estaban comprobando que la Fuerza era intensa en mí.
- Jael: ¿Entonces empezó tu entrenamiento Jedi?
- Dongo: No fue así de simple. En los días siguientes me hicieron muchas pruebas, como las superé fácilmente luego presentaron mi caso en el consejo Jedi. Al principio la mayoría de los miembros del consejo no estaban convencidos de que yo fuera capaz de entender a la Fuerza, pero entonces el maestro Yoda les dijo “¿cuántas veces les he dicho que en todos partes la fuerza está, en las rocas, en el aire y que más que carne y huesos nosotros somos?” El consejo quedó en silencio y Yoda siguió hablando “Altamente a la Fuerza susceptible Dongo es, más que alguno de ustedes tal vez es. Ataduras en él no hay, familia y posesiones no tiene y la misma edad que el joven Skywalker tiene cuando aceptado fue”. La discusión continuó poco y el consejo Jedi unánimemente decidió que yo podría ser entrenado en las formas de la Fuerza.
- Jael: Ahora entiendo por que eres tan raro, eres la mezcla de un Jedi con un soldado de toda la vida.
- Dongo: Precisamente mi entrenamiento de soldado le permitió al Maestro J’ desarrollarme rápidamente en el uso de la fuerza y el arte de pelear con la espada láser. Creo que los Jedi y los soldados clon tenemos mucho en común, los valores, la disciplina… por eso nos llevamos tan bien.
Las palabras de Dongo me hicieron enojar al recordar la maldita traición de los soldados clon, pero más me valía mantenerme concentrado en la grabación.
- Jael: Ahora entiendo por que dices que siempre se puede ser diferente, entre miles de iguales apareció un Jedi.
- Dongo: Que bueno que me estás entendiendo. Recién tengo 12 años y ya soy un caballero Jedi, a veces creo que moriré antes de los 15, es por eso que te pido que no tengas prisa por crecer.
- Jael: Ya veo, pero ¿cómo fue que tan rápido te convertiste en caballero Jedi?
- Dongo: Por un lado mi experiencia y por otro las aventuras que hemos pasado gracias a la guerra ha hecho que los Padawans rápidamente maduren en caballeros. Aunque, nuevamente, Anakin Skywalker fue el que abrió el camino para que otros Padawans no realizáramos los ritos normales y fuéramos nombrados caballeros, incluso a distancia.
- Jael: ¿quién es Anakin Skywalker?
- Dongo: ahora es un caballero Jedi, antes fue Padawan de Obi-Wan. Es un Jedi poderoso en la Fuerza. Lo conocí cuando ambos fuimos confirmados caballeros. Tuvimos una plática larga, nos contamos nuestras historias y no nos hemos vuelto a ver. Las últimas palabras que me dijo me confundieron un poco, “eres un Jedi extraordinario Dongo, a mi mentor le interesará mucho tu historia”… tal vez Obi-Wan nunca le habló de mi.
- Jael: ¿cuándo fue esa plática?
- Dongo: Hace pocos días. Horas después de mi platica con Anakin el Maestro J’ recibió la misión de venir a tu planeta directamente del Supremo Canciller Palpatine en persona.
Al parecer el Maestro Luke estaba en lo correcto, el nombre de Palpatine no presagiaba nada bueno.
La grabación terminó cuando un guardia apareció para decirle a la pequeña Jael que su padre la esperaba adentro.
Le pregunté a Jael que si era todo el material de grabación y me respondió que era lo único que tenía para mostrarme. Entonces le pedí que continuara con la historia. Internamente me preguntaba ¿Qué había pasado a la mañana siguiente?
Jael retomó su relato, esto es lo que me dijo:
El plan de su padre había fallado, no lograron suplantar a uno de los soldados clon con un espía y que al amanecer el grupo de visitantes partió hacía el valle de Pim. El padre de Jael estaba por salir hacía el valle de Pim por una ruta distinta cuando recibió una llamada del puerto aéreo que le informaba que el Supremo Canciller Palpatine había llegado a Ebaco y solicitaba verlo inmediatamente. Palpatine y su comitiva llegaron a la casa Xuc y pidieron al padre de Jael que los llevara al valle de Pim, tenían que alcanzar a los Jedi lo antes posible. Jael y su hermano gemelo se escondieron en la nave de su padre sin que nadie lo notara.
El padre de Jael condujo a Palpatine por una ruta corta al valle de Pim, cuando llegaron al valle encontraron rápidamente al grupo de Dongo a los pies de una pequeña montaña en el lado oeste. Palpatine, sus guardias y el padre de Jael se acercaron a los Jedi mientras Jael y su hermano permanecían en la nave pero podían ver y oír todo. Palpatine se dirigió al Maestro J’, “Querido amigo, he venido hasta acá para decirle que su misión está por concluir”, Dongo y el Maestro J’ se notaban sorprendidos. De acuerdo a Jael, el Maestro volteó para preguntarle a Palpatine a qué se refería. Palpatine le respondió “a que ha llegado la hora de probar la Orden 66”.
Inmediatamente Palpatine gritó a los clones “les ordeno que ejecuten la orden 66”. Los clones que estaban junto con los Jedi respondieron al unísono “Si mi señor”. El Maestro J’ y su antiguo Padawan encendieron sus espadas al ver que los clones les apuntaban con sus armas, la mirada de Dongo estaba perdida. Los Jedi esperaron pero cuando los clones comenzaron a disparar tuvieron que acabar con ellos.
Palpatine sonreía y el padre de Jael estaba en shock. Entonces Palpatine se dirigió a Dongo con gran determinación “Dongo, ejecuta la orden 66”, el Jedi-Clon apagó su espada pero Palpatine insistió “Soldado ARC, ejecuta la orden 66”. Dongo giró bruscamente hacía la derecha para quedar frente al Maestro J’ y con un empujo de Fuerza lo proyectó contra la base de la montaña, después levanto el brazo para dirigir el desprendimiento de unas rocas de la montaña y sepultar casi por completo al maestro Jedi.
La sonrisa de Palpatine fue mayor. Jael no pudo seguir mirando y se limitó a escuchar al canciller decir “Bien, muy bien Dongo, ahora termina la orden 66, mata al maestro Jedi”. Dongo comenzó a repetir cada vez más fuerte “No puedo, soy un Jedi, No, yo soy un Jedi…”, mientas Palpatine repetía “Ejecuta la orden 66, ejecuta la orden 66…”
La vida poco a poco escapaba del cuerpo del Maestro J’ hasta que dejó de moverse. La guerra verbal entre Palpatine y Dongo continuó hasta que un grito desgarrador de éste último hizo que Jael volviera a mirar, sólo para ver como mientras su nuevo amigo gritaba “YO SOY UN JEDI” giraba su espada láser hacía su cuerpo y se decapitaba a si mismo.
La alegría de Palpatine fue tal que aplaudía a la vez que decía “Bien, bien, funcionará sin duda. La orden 66 derrotó a la Fuerza misma, el destino de los Jedi esta decidido”. En un abrir y cerrar de ojos una espada láser apareció en la mano del Canciller, al segundo siguiente el padre de Jael caía al piso partido en dos y un instante después el hermano de Jael moría asfixiado por la mano de Palpatine, “Niño tonto, sentí tu presencia desde que salimos de tu horrenda casa”.
Uno de los guardias que acompañaba a Palpatine le grito desde la base de la montaña “Supremo Canciller, el maestro Jedi aún vive, ¿lo elimino?”. A lo que Palpatine respondió “No. Yoda y Mace Windu hicieron un Jedi de un clon, seguiré su ejemplo… haré un clon de un Jedi. El maestro Jorus C’baoth aún nos es de utilidad”.
Palpatine utilizó un comunicador de mano para pedir a su nave principal que descendiera por ellos y le ordeno al piloto que enviara el mensaje de que la fase final del plan iniciaría en cuanto volvieran a Coruscant.
Jael simplemente concluyo diciéndome “Aunque he soñado con ese día desde entonces, nunca había hablado con nadie del tema. En un mismo día perdí a mi padre, a mi hermano y al persona que más ha influido en mi vida. No entendí si Dongo hizo bien o mal y por eso decidí guardar silencio. Deseo que la información le sea de utilidad”
El misterio está resuelto al Jedi Dongo lo mató el Soldado ARC Dongo (S ARC D). Ahora sólo espero que el maestro Luke Skywalker regrese pronto de la crisis del Quimera para rendir mi informe personalmente.



