El estallido bajo sus pies fue suficiente para que Joram Kithe se balanceara sobre los dedos de sus pies. Al perder el equilibrio tuvo miedo de que saliera rodando por el lado de estribor de la fragata, hacia el terreno rocoso que pasaba por debajo a quinientos kilómetros por hora. Pero el compensador de inercia del vehículo lo mantuvo firme, ayudándole a recuperar el equilibrio.
Joram miró a los demás hombres en el compartimiento de tropas. La mayoría miraban hacia el acceso de estribor. Ya no había tantos como hace cuatro horas, cuando la fragata, como parte del complemento de la nave de asalto “Legado del Mar”, había descendido en Pengalan IV. Entonces, habían formado parte de un pelotón completo, aparte de Joram. Ahora, tal vez sólo quedaban quince, hombres con armaduras de tropas clon arrasadas por el calor, con cargadores de municiones gastados, y heridas que iban desde rasguños menores hasta aquellas que ponían su vida en riesgo.
No era que se quejaran. Las tropas clon no se quejaban. Al menos, no en la presencia de observadores.
El teniente del pelotón, cuya cuyo rango se distinguía por las franjas azules en su armadura, se inclinó por la escotilla que daba hacia el compartimiento delantero. Su voz retumbó a través del comunicador de Joram. Joram presionó el auricular hacia su oreja; estaba vestido de civil, así que no tenía un casco para aminorar el sonido del viento.
“Nuestro comlink esta dañado,” dijo el teniente. “La nave “Legado del Mar” no capta nuestra señal. Pero nosotros sí captamos la de ellos. Los alcanzaremos a tiempo para la extracción.”
“¿Qué fue ese último estallido?” Preguntó Joram.
“Impacto de misil proveniente de una estación en tierra.” El tono del teniente sugería que no le preocupaba. “La cabeza no detonó. El piloto reporta que el impacto cambió las características de nuestro rendimiento. Ya sea que un motor esta fallando o que el misil quedó atorado en el casco, aumentando la resistencia al viento.”
“Maravilloso.”
Rumores provenientes de la “Legado del Mar” decían que la última transmisión de un agente de inteligencia en Pengalan IV reportaba que la Confederación del Conde Dooku se había establecido aquí, desarrollando misiles experimentales de diamante de boro diseñados para atacar cazas estelares de la República. Estos misiles podrían cambiar el balance de poder hacia la Confederación en esta nueva guerra. Los sensores de la “Legado del Mar” habían mostrado una planta de construcción reportada como desarmada, que había sido la construcción industrial más grande del planeta, estaba operando de nuevo, sus hornos encendidos y con la maquinaria interna trabajando… su exterior protegido por protectores de escudos que eran totalmente inapropiados para una industria civil. Así que, hacía cuatro horas, la nave de asalto había aterrizado en la superficie del planeta y todas sus fragatas habían sido destinadas a atacar el lugar.
El pelotón al que Joram había sido asignado era una de las fuerzas de avance. Su fragata había aterrizado a unos cuantos metros de distancia de la fábrica una hora antes del amanecer. El pelotón, separado en escuadrones, había avanzado a pié hacia la planta, explorando silenciosamente el lugar, habían encontrado los puntos donde los escudos, que normalmente se traslapaban, dejaban un hueco para que los trabajadores tuvieran fácil acceso, y comunicado sus descubrimientos al resto de las tropas. Expertos en demoliciones de una unidad de ingeniería habían llegado e infiltrado el lugar, plantando sus explosivos, retirándose y detonándolos…
Ciertamente los escudos habían sido desactivados. Ciertamente las fragatas de la República habían entrado a terminar el trabajo. Pero todo había salido mal.
Los escudos habían sido activados de nuevo. Joram, desde su posición de seguridad relativa cerca de la fragata, había visto con incredulidad como los misiles y las torretas láser se detenían a medio vuelo, estampándose con lo que parecía ser simple aire. Las fragatas más avanzadas, demasiado cerca para maniobrar, habían chocado contra esas barreras de energía, estrellándose y estallando.
Joram, aunque no era soldado, no había necesitado un asesor militar para entender lo que estaba pasando. Los proyectores de escudos destruidos por los ingenieros habían sido terminales secundarias conectadas a los verdaderos escudos en alguna otra parte de la planta. Era una trampa, y la trampa había saltado a la vida cuando un par de corbetas Geonosianas -con capa de bronce, y una proa puntiaguda separada como pinzas, características de los ingenieros Geonosianos- salieron de uno de los numerosos cañones del planeta y abrieron fuego. Detrás de ellas, cazas estelares androides de la Federación de Comercio empezaban su recorrido.
Había sido una masacre. Habían sido derribadas fragata tras fragata.
En la retirada de las fuerzas de la República, Joram había sido actos de valentía y habilidad que había considerado extraordinarios. Algunos de los ingenieros de combate que habían destruido los proyectores de escudo falsos habían penetrado a la planta, antes de ser acribillados, habían reportado que no había sistemas de fabricación de misiles, solo maquinaria activada para darle a los sensores una señal sospechosa. Los pilotos de fragatas habían hecho temerarios vuelos para rescatar tropas a ras del suelo. Unidades enteras se habían quedado atrás para proveer fuego de cobertura y permitir que las naves escaparan. La retirada no había sido tan ordenada como el ataque, pero si había sido casi tan eficiente.
Irónicamente, la misión personal de Joram había sido un éxito. Había visto a las tropas operando en medio del caos y los había encontrado valientes y efectivos, todo lo que la República esperaba de su nuevo ejército. Pensaba que tenía suficiente información para llenar su reporte.
Otro impacto desplazó a Joram hacia arriba, regresándolo a la realidad. Esta vez golpeó el techo de la bahía de tropas, y un agudo dolor atravesaba su cabeza. En su visión periférica, vio como la parte delantera de la bahía se llenaba con una luz brillante que consumía a los tres soldados que habían estado ahí.
El paisaje fuera del acceso de estribor estaba girando, una visión parecida a una atracción de un parque de diversiones. En la distancia, levemente, alcanzó a escuchar como una voz gritaba “¡Eyección, eyección!” “Negativo, podemos aterrizar…” “iniciando procedimientos de aterrizaje fuera de control” Y finalmente solo recordaría la más aterradora: “Prepárense para impacto”.
Joram se despertó con el sol en sus ojos.Parecía que sus ochenta kilos de masa habían pasado horas siendo cocinados a la plancha por un chef. En donde no le dolía, tenía calambres, y su primer y tonto intento por levantarse hizo que su espalda se arqueara en un espasmo que casi hizo que se desmayara otra vez.”El civil esta despierto.”"Bien.”
Joram no sabía que clon estaba hablando; no podía reconocer sus voces. De hecho, eso no era cierto -todos ellos tenían la misma voz. La modulaban de manera diferente para diferentes situaciones -alta y profunda para ejercer autoridad o dominio, más tranquila para aceptar órdenes, y un cierto tipo de neutralidad cuando buscaban ocultar sus pensamientos- pero cada uno de ellos sonaba igual.
Joram solamente gruñó mientras el espasmo cedía, intentó volver a levantarse, esta vez apoyándose en sus brazos. Funcionó y logró sentarse.
A cuarenta metros aproximadamente yacían los restos de la fragata. Lo que había sido un cuerpo cuadrado con alas estabilizadoras, ahora parecía una lata que un gigante hubiera bebido y después aplastado en una pequeña bola. Estaba en el fondo de un risco, y Joram podía ver otro risco correspondiente unos cien metros a su izquierda. Se habían estrellado en uno de los incontables cañones de Pengalan
Podía ver a varios soldados clon vivos cerca, en los escombros y más allá. Joram contó a seis de ellos. Bien. Aún podía contar. Él era bueno con las cuentas. Las tropas habían ordenado los cuerpos de sus camaradas caídos en una línea recta a unos cuantos pasos de Joram. Algunos de los sobrevivientes cavaban cerca de las ruinas de la fragata; otros más abajo del cañón usando palas de campo para abrir las tumbas.
Los enterradores se habían quitado sus cascos, revelando características faciales iguales -oscuras, reflexivas, incluso peligrosas. Joram había ignorado sus facciones hasta que se dio cuenta de lo pasivos que eran cuando no estaban en batalla. “¿Cuál es nuestra situación, soldado?” Le preguntó Joram al más cercano.
El soldado se irguió dejando su tarea. Tardó un momento en contestar. Las tropas clon siempre tardaban un momento en contestarle a Joram o a cualquier otro civil.
“Quedamos vivos siete de nosotros,” contestó el soldado. “Aparte de usted. Uno tiene daño que limitará su movilidad. La fragata está perdida. Todos los sistemas están fuera. Los repulsores no funcionan. Las motos speeder se dañaron. El robot médico fue destruido.”
“O eso pensamos,” dijo el otro enterrador. “No podemos llegar al compartimento donde está almacenado, aunque fue bastante aplastado.”
Joram logró levantarse y sostenerse en sus temblorosas piernas. “¿Hay algo que todavía funcione?”
Ambos hombres afirmaron al unísono. “El compensador inercial,” dijo el primero. “Todavía funciona con la batería. Es lo que nos mantuvo vivos durante el impacto. Y durante la caída del risco.” Con su pala hizo un gesto hacia el lado del risco. A cincuenta metros había una clara marca que indicaba donde había golpeado la fragata.
“¿Sobrevivió el teniente?”
El primer enterrador negó con la cabeza.
“¿Quién está a cargo entonces?”
Ambos soldados movieron la cabeza. “Aún lo estamos solucionando,” dijo el primero. “Solo quedamos soldados rasos. El procedimiento indica que el más viejo tiene autoridad, pero todos tenemos la misma edad. Entonces se selecciona al soldado con el nivel educacional más alto, pero ninguno tiene una ventaja definitiva.”
El segundo enterrador resumió: “Entonces lo jugamos a la suerte.”
El primer enterrador se dirigió a Joram: “¿Se siente mejor?”
“Sí, gracias.”
El soldado le ofreció la pala por el mango a Joram, “Entonces cave.”
Joram frunció el cejo. “No lo creo.”
El soldado sonrió. “Todos estamos heridos, así que no puede evitarlo solo por su condición física. Somos militares y usted es un civil, así que bajo las circunstancias usted está unido a nosotros con menor rango. Cave.”
Joram buscó algo bajo su túnica y extrajo un objeto colgado de una cadena alrededor de su cuello. Era una especie de medallón de gran tamaño con la insignia de la República -un símbolo como un engrane con ocho protuberancias y rodeado de una línea punteada. Joram lo abrió y sacó una tarjeta de datos. En la superficie de la tarjeta había un holograma con la cara de Joram, debajo había líneas escritas con información. “Lo siento, muchachos. Temporalmente soy un teniente de Inteligencia de la República. Lo cual significa que puedo zafarme por cuestión de rango.”
Ambos soldados lo saludaron. Aquel que sostenía la pala la dejó caer al tiempo que hacía una mueca de dolor.
“Eh, regresen a sus posiciones, supongo.” Joram esperó a que el segundo soldado levantara su pala. “¿Así que quien está a cargo?”
El primer enterrador lo miró curiosamente. “Usted, señor.”
“Eh, no. Esta tarjeta sólo indica que estoy fuera de su estructura de comando.”
“No señor. Usted es un oficial militar. Somos una unidad militar sin un oficial. Eso lo pone a cargo. Es el procedimiento.”
“Grandioso.” Joram exhaló un suspiro. “De regreso a mi pregunta original. ¿Quién estaba a cargo antes de esto?”
Le hablaron a otro soldado, indistinguible del resto, y a petición de Joram, explicó la situación. “La “Legado del Mar” debe haber partido, señor, así que estamos atascados en Pengalan IV. El procedimiento nos indica dos posibles caminos a seguir. El primero es rendirse; el segundo escapar. Estaba a punto de emprender el proceso de escape.”"Me gusta como suena eso,” dijo Joram. “Soy un cobarde de profesión. Así que, ¿qué dictan los procedimientos a seguir?”"Paso Uno: Destruir cualquier material que no queramos que caiga en manos del enemigo. Uno de mis hombres está plantado una bomba en los restos de la fragata. Paso Dos: Si el tiempo lo permite, enterrar a nuestros muertos.” El soldado inclinó la cabeza hacia la línea de tumbas. “Paso Tres: Escapar de cualquier persecución. Paso Cuatro: Avisar a la estructura de comando apropiada. Como no podemos hacerlo, tenemos que tomar otra ruta. Paso Cuatro-Sub-Uno: Arribar a un centro de transporte y reunirnos con nuestra unidad.”Joram asintió. “Bastante simple. ¿Que tan rápido pueden perseguirnos, y que tan lejos esta el centro de transporte más cercano?”
“Tiempo de persecución, desconocido. Hay un soldado en la cima del risco con unos macro binoculares buscando vehículos enemigos. La distancia, aproximadamente cien kilómetros de regreso hacia el sitio del ataque, que probablemente esta lleno de enemigos, y un poco mas, cerca de ciento veinte clics, hacia la próxima comunidad habitada, Tur Lorkin.”
Joram lo pensó. “Digamos que escogemos Tur Lorkin. Aún así son tres o cuatro días de marcha a través de terreno difícil y cálido.”
“Más que eso, señor, a menos que sacrifiquemos a nuestro hombre herido. Ya sea dejarlo para que sea capturado o terminarlo nosotros. No puede caminar.”
“Terminarlo.” Joram hizo una mueca al oír la terminología con tanta sangre fría. “¿Y como se siente al respecto sobre terminarlo, soldado?”
El soldado mostró desconcierto. “Si tenemos que hacerlo, es su deber, y el nuestro, señor. Pero no lo haremos a menos que tengamos que hacerlo. Si no, entonces, se duplicaría nuestro tiempo de viaje.”
“Tengo una idea.” Joram dijo. Describió su idea.
El soldado frunció el cejo. “Señor, eso no es un procedimiento aprobado.”
Joram yacía a la sombra de un trozo de roca, mirando hacia abajo los restos de la fragata. Sostenía un rifle blaster de un soldado clon.Deseó haber tenido también un juego de armadura, pero era tan solo centímetros más alto que los soldados, un poco más angosto en los hombros, más delgado en general. Hasta su cara era más delgada, más angular, con facciones que eran más amigables, que intimidaban menos. La armadura especial de los soldados apretaría en algunos lugares, y estaría floja en otros, y le incomodaba al caminar.Debajo, todas las señales de que había habido sobrevivientes habían sido borradas -todas excepto la presencia de un soldado clon, caminando hacia atrás frente a los restos, usando un poco de vegetación para borrar las pisadas en la arena del piso del cañón. Ese soldado había reactivado el poder al compensador inercial, una fuente de energía que los sensores cercanos de la Confederación debían registrar.Las tumbas habían sido alisadas por los enterradores. La armadura que pertenecía a los muertos, ahora vacía, había sido regada por el sitio del aterrizaje, indistinguible a menos de una docena de metros de cuerpos que realmente hubieran volado al caer de una fragata estrellada.
El soldado que había comandado brevemente a los sobrevivientes de su unidad estaba detrás de Joram. Joram se aclaró la garganta para hacer una pregunta, “¿Cómo te llamas?” Pero los soldados clon no tienen nombres, solo designaciones alfanuméricas. De hecho, ¿cómo se suponía que Joram iba a distinguirlos?
“Soldado,” dijo Joram. “Es hora de que tu y los demás tengan un apodo.”
El soldado lo miró con sospecha. “Señor, los apodos no son parte del procedimiento…”
“Oh, claro. Si lo son. Son parte del procedimiento no oficial. Aparte, seguir ordenes es parte del procedimiento, y yo le estoy ordenando que se busque un apodo para usted mismo. Entonces usted y yo vamos a crear apodos para los demás, y tal vez crear la manera de hacerlos visualmente distintos… sin salirnos demasiado del procedimiento.”
El soldado abrió su boca. Joram, sabiendo lo que iba a decir, lo miró con una expresión de “No quiero volver a oír que eso no es parte del procedimiento.” El soldado volvió a cerrar la boca.
Después de varios minutos, en los que los lentos pero fuertes vientos echaban mas tierra al fondo del cañón, el soldado preguntó, “¿Y como se supone que hago un apodo?”
“Bueno, usualmente hace referencia a alguna de tus características que te distingue, o a algún evento de tu pasado que significa algo para ti. ¿Qué hay de único sobre ti?”
“Una vez perdí un diente.” Abrió su boca ampliamente y apuntó a un molar superior. No se veía diferente del molar correspondiente en el otro lado. “Lo arreglaron, pero estuve apartado un tiempo. Uno de mis compañeros del pelotón me pegó mas fuerte de lo debido en un entrenamiento de combate mano a mano, y me rompió el diente.”
“Bueno, eso es algo. Podemos llamarte Diente. ¿Ves?”
“Ya veo. Diente.” El soldado tocó el molar restaurado con su lengua. “Si puedo preguntarle, señor…”
“Adelante.”
“¿Cuál es su apodo?”
“Bueno, he tenido varios. Principalmente Evasor.”
“¿Porque es su mejor cualidad en el entrenamiento militar?”
“No, porque es mi mejor cualidad ha sido siempre evadir misiones.”
“Oh.” Diente frunció el cejo, olvidando eso.
Mentalmente, Joram se pateó a sí mismo. Ese tipo de comentarios, que entretenían a la mayoría de la gente, probablemente no era muy adecuado con esta unidad de soldados trabajadores.
Una piedra cayó sobre el suelo, cerca de su emplazamiento. Fue seguida por otra, y después una tercera a intervalos regulares.
Diente se puso el casco. Joram movió unas matas de vegetación -unas raíces entremezcladas, ya secas, tomadas de otra parte del cañón- para ocultarlos a ambos.
Las rocas eran una señal del soldado clon encima del risco, que ahora debería estar cubriéndose. Joram había prohibido el uso total de comliks en este sitio; puesto que podían detectar su uso.
Por otros cuantos minutos, Joram y Diente permanecieron quietos. El viento por encima de ellos seguía tirando polvo dentro del cañón, poco más adelante del lugar donde se ocultaban.
Finalmente Joram escuchó un rugido atenuado y una figura montada en un aparato se paseó frente a ellos desde la izquierda, el oeste. La figura era delgada y distorsionada en comparación con las proporciones de un humano, y el aparato que montaba era demasiado austero. Consistía en un tubo vertical, obviamente mantenido a flote por una combinación de repulsores y motores, con unos soportes para los pies, y manubrios para las manos, un par de blasters montados al frente y nada más, ni siquiera un asiento o un parabrisas. Era una Plataforma Aérea para un Solo Soldado, STAP por sus siglas en inglés, diseñada para el uso de los androides de la Federación de Comercio. Joram tenía dudas de que algún humano pudiera volar esa cosa.
Su operador era un androide de batalla, del tipo que Joram había visto en los hologramas, con una cabeza como un ave de corral babeando hacia abajo, un arma blaster de cañón recortado asegurada a su espalda por una correa. Detuvo el STAP veinte metros antes de llegar a los restos de la fragata y desmontó, dejando la cosa flotando ahí. Avanzó hacia la armadura más cercana, volteando antes a ambos lados.
El robot de batalla deliberadamente apuntó y disparó un solo tiro hacia la máscara del casco del soldado clon. El disparo penetró el casco. Una mota de humo negro se elevó del casco. Metódicamente, el androide apuntó a las otras armaduras y le disparó a cada una; sus tiros destruyendo y quemando las armaduras vacías.
Satisfecho, el androide avanzó hacia la fragata. Un momento después, Joram escuchó el sonido de otras naves que se aproximaban. Mas STAPs manejados por androides entraron por el oeste -diez, de acuerdo a los cálculos de Joram. Divididos en dos unidades de cinco que escoltaban a ambos lados a un airspeeder con forma de disco de al menos cuatro metros de diámetro.
Joram sonrió. Ese era un transporte que sí podían utilizar.
Los STAPs se detuvieron cerca del primer explorador y sus ocupantes desmontaron. El androide operando el airspeeder lo estacionó cerca. No abandonó su vehículo pero se levantó encima de él para obtener una mejor visibilidad y alistó su rifle blaster.
Joram podía sentir la mirada fija de Diente. Joram había hecho patentemente claro que ningún soldado debería disparar antes que él, y ahora era el momento.
Revisó su rifle blaster para asegurarse que el mecanismo de seguridad estaba desactivado. Cuidadosamente, movió la vegetación a un lado para hacerse hacia adelante unos cuantos centímetros. Apuntó al androide más cercano al speeder y jaló el gatillo.
Su disparo acertó en la arena justo al lado del androide, fallando por unos centímetros.
Pero una fracción de segundo después, siete disparos más surgieron de las posiciones ocultas de los soldados clon -unas rocas cubiertas de vegetación, en la cima del risco, unas montañas de arena, y restos de la nave estratégicamente colocados. Siete androides de batalla explotaron convertidos en basura en un solo instante, incluyendo el operador del airspeeder, deshabilitado de manera experta por uno de los soldados semienterrados en la arena.
Los otros cinco androides de batalla se voltearon, levantando sus armas y buscando objetivos -y todos los disparos de los soldados clon convergieron sobre ellos. Los cinco androides se convirtieron en chatarra metálica, partes de ellos rebotando en el piso del cañón.
Joram dejó salir un grito poco militar.
El airspeeder, con Diente en los controles, con Joram, los otros soldados, y dos STAPs apilados en la parte trasera, se levantó en el aire en dirección este. Detrás de ellos, las ruinas de la fragata detonaban al terminar el conteo regresivo de la bomba activada por los soldados. Pedazos de metal volaron casi a la altura de la cima del risco, descendiendo como bolas de fuego humeantes. “¿Ahora que, señor?” Preguntó Diente. “¿Nos dirigimos a Tur Lorkin?”"Casi.” Joram se inclinó hacia los controles. El speeder no tenía asientos, pero al menos podía estirar las piernas y dejar que el viento lo alcanzara. “Necesitamos volar por los cañones para que sea más difícil que los exploradores nos vean. ¿Quién es el navegador?”Los soldados, todos sin casco, intercambiaron miradas.”No tenemos navegador,” se resignó Joram. “¿Quién tiene un datapad que sirva y un mapa del planeta?”
El soldado con más heridas, cuya pierna rota había sido entablillada, levantó la mano.
“Muy bien,” dijo Joram. “Trázanos una ruta que nos mantenga en los cañones hasta que estemos lo más cerca posible de Tur Lorkin. Cuando estemos allí, saldremos del cañón, esconderemos este speeder, y esperaremos hasta el anochecer. Por cierto, tu apodo ahora será Mapa. No lo olvides.” Cerró sus ojos.
“Disculpe, señor,” dijo Diente. “El procedimiento dice que tenemos que encontrar la ruta más eficiente a nuestro destino y usarla.”
Joram asintió. “Mira, no voy a engañarte. No soy un experto militar, tu sí lo eres. Pero algunas de las cosas que he aprendido de la gente de inteligencia me dicen que el enemigo sabe mucho de los soldados clon, lo que me sugiere que probablemente también saben sus procedimientos. Así que, ¿qué significa eso?”
Diente permaneció callado unos momentos, en los cuales Joram solo disfrutaba la brisa en su cara. “Que pueden esperarnos en el curso de la ruta más eficiente.”
“¡Correcto!”
“Ya veo.”
El sol de Pengalan estaba bastante alto, alcanzando su cenit, y el airspeeder robado por los soldados estaba escondido en un claro rodeado por zarcillos de gran tamaño. Uno de los soldados -el primero al que Joram había hablado al despertarse, ahora apodado Excavador- había juntado ramas de varias plantas y había camuflado el vehículo para que no fuera visto desde el aire. Dos soldados, Puntos y Pala, estaban a treinta metros de distancia, actuando como guardias. Estaban, de acuerdo a Mapa, a cincuenta clics de distancia de Tur Lorkin.Diente dejó por un momento la ración que estaba comiendo. Tan pronto como hubieron establecido su campamento temporal, los soldados habían abierto las comidas, bandejas con elementos caloríficos en el fondo de cada compartimiento. “Me gustaría preguntarle, señor…”"Dime.”"Usted no parece haber tenido ninguna clase de entrenamiento militar. ¿Entonces por qué fue anexado a nosotros como observador?”
“Quieres decir, ¿qué cualidades hacen que pueda juzgarlos a ustedes, cuando es tan obvio que estoy fuera de mi campo de trabajo?”
Los otros soldados sonrieron. Diente simplemente dijo, “Algo parecido a eso, señor.”
“La República pagó demasiados créditos por ustedes -para crear este ejército de clones. Ese dinero ya fue gastado, pero hay demasiada gente en el gobierno que desean saber si fue bien gastado… y si deberían invertir más dinero en el mismo programa, para ampliar las tropas clon.”
“Ya veo. Entonces usted es…”
“Un Contador. Pero he hecho de todo. Logré persuadir a mi tía rica Tadgel que me financiara programas educativos en toda la República hasta que insistió en que encontrara un trabajo, que fue cuando me consiguió un puesto en el Departamento de Contabilidad de Costos, ella trabaja en el Ministerio de Finanzas. He estado en el curso de entrenamiento de Airspeeders para Guardaespaldas y Especialistas en Seguridad, en Coruscant; en el seminario de Éxito a Través de la Influencia Carismática, en Commenor; Principios Financieros de Xenoecoingeniería, en Muun; Economía de Manufactura Subacuática en Mon Cal-”
“¿Por qué en tantos lugares?” preguntó Excavador. “¿No es suficiente con uno solo?”
Joram lo pensó. “Creo que no. Si un lugar no lo sientes como tuyo, entonces no va a ser suficientemente bueno. Mis padres murieron en un accidente de airspeeder cuando tenía tres años, y después de eso estuve viviendo con toda mi familia, así que no hay un lugar que pueda llamar hogar.” Miró a las caras de los soldados y encontró poca comprensión de lo que decía. Él sabía que los conceptos de padres, lo que significan para un niño, eran algo que los soldados carecían de perspectiva para entender. Incluso el concepto de niñez era ajeno a ellos. “Muchachos, imaginen que la guerra es tan terrible que todos los soldados excepto ustedes mueren. Y la única vez que vuelven a ver su cara es en el espejo. ¿No sería extraño eso?”
Todos asintieron. “Sí.” Dijo Excavador, su tono era solemne.
“Bueno, es mas o menos lo que se siente.”
“¿Alguna vez ha estado en Kamino?” Pregunto Mapa.
“No, nunca.”
“De ahí somos, de Kamino. De alguna manera, es nuestro hogar.”
“Si, lo sé.”
“Llueve mucho allá.”
“Si, lo sé.”
Diente se aclaró la garganta, callando a Mapa. “Todos tenemos curiosidad acerca de a qué conclusiones ha llegado.”
“¿Acerca de…? Ah, acerca de ustedes. Sobre si, ¿ustedes valen los créditos?”
“Sí, señor.”
“Yo diría, que sí. Su calma y coraje bajo fuego, sus habilidades de combate, su resistencia física, y especialmente la manera en que coordinan las cosas, cada uno de ustedes sabiendo siempre que va a hacer el siguiente soldado… son habilidades muy valiosas. Yo diría que mi crítica es bastante favorable. Si algo les falta es…” Un presentimiento de que estaba a punto de decir algo totalmente desfavorable acudió a Joram, y guardó silencio.
Si a los soldados les faltaba algo, era individualidad, y la habilidad asociada de pensar en maneras no tradicionales y no lineales -características que Joram valuaba muy alto. ¿Pero acaso la individualidad los haría más o menos valiosos? ¿No interferiría con la asombrosa coordinación de las unidades el hecho de que todos pensaran un poco diferente?
¿Y eso no haría que, a su vez, fueran menos efectivos, menos valiosos para la República? Se le ocurrió a Joram que, al empujarlos a sentirse distintos, a pensar fuera de sus adorados procedimientos, podría estar saboteándolos. Y en esta guerra, podría considerarse incluso como traición.
Los soldados lo miraron fijamente, esperando sus siguientes palabras. La cuchara de Mapa, goteando salsa azul, estaba a medio camino entre su plato y su boca abierta.
Joram forzó una sonrisa. “Pensándolo bien, a ustedes no les falta nada que yo pueda imaginar.” Los hombres se relajaron, y la cuchara de Mapa continuó su trayecto. Y dado que ustedes son exactamente iguales que los otros miles de soldados clon, la República obviamente tiene un excelente ejército.”
Pensó que el comentario debía tomarse como un cumplido, pero los soldados se detuvieron e intercambiaron miradas, comunicando algo que nadie más que compartiera su DNA y su entrenamiento podría saber.
“¿Que pasa?” Preguntó Joram.
Diente regresó su atención a Joram. “Nada, señor.”
“¿Están seguros?”
La voz del soldado no tenía ninguna expresión al responder. “Sí, señor.”
Joram suspiró. No le gustaban los secretos. No los de otras personas, por cierto. No podía imaginar lo que estos hombres, condicionados a la obediencia, podían ocultarle dadas las circunstancias -a menos que estuvieran obedeciendo ordenes anteriores. Así que lo olvidó.
Los macro binoculares le daban a Joram una vista clara de Tur Lorkin desde la colina que usaban él y los soldados como base de operaciones.La comunidad era un pueblo pequeño, sin murallas, con la mayoría de sus edificios construidos de permacreto prefabricado o moldeado, pintados en blanco o azul claro. Los edificios parecían ser de reciente construcción y con buen mantenimiento. Los edificios más grandes eran un domo que parecía ser la sede de gobierno de la ciudad y unos domos truncados con puertas deslizantes en la cima -el pequeño espacio puerto del pueblo. Joram calculó la población local en unos cuantos cientos. Los números empezaron a surgir automáticamente en su mente -costo anual de los requerimientos de poder del pueblo, costo estimado de las importaciones de consumibles, valor de los edificios que constituían la comunidad. Continuó mirando con los macro binoculares, pero no encontró más luces distantes, ninguna señal de otras comunidades cercanas ni siquiera de granjas o ranchos aledaños.Le regresó el aparato visor a Diente. “¿Que opinas?”El soldado miró al pueblo. “Creo que será sencillo entrar por los edificios. No hay mucho tráfico de peatones. Me pregunto por qué.”
“Demasiado típico para una pequeña comunidad g…, digo, un pequeño pueblo.” Joram casi había dicho “pequeña comunidad granjera” antes de acordarse que no era así. “La gente en estos lugares tiende a trabajar desde antes del amanecer e irse a dormir temprano.”
“Oh.”
De regreso en el airspeeder, escondido bajo la vegetación en la otra orilla de la colina, Joram describió la situación a los demás soldados. “¿Quién tiene las mejores habilidades de infiltración?”, Preguntó.
Mapa, el de la pierna rota, levantó la mano.
“Bien. Bueno, entonces creo que seremos Diente y yo. Llave, ¿cómo van las modificaciones?”
El soldado con él más alto nivel de experiencia mecánica levanto la vista del STAP parcialmente desarmado en el que estaba trabajando. “Estoy ajustando una red de cables que actúe como una correa para que el piloto no se caiga. Las modificaciones a los controles para que un humano pueda pilotearlo, están hechas.”
“Excelente.”
“¿Pero vamos a necesitar esto, si tan solo vamos a robar un transporte y huir?”
Joram se encogió de hombros. “No lo sé. Pero ambos lados de mi personalidad, el cobarde y el contador, me dicen que es una buena idea maximizar todos los recursos posibles.”
“Sí, señor. Maximizar. Una pregunta, señor. ¿Que hacemos si alguien, alguno de los pobladores, se topan con el campamento mientras usted no está?”
“Lo atrapan, lo matan, lo cocinan y se lo comen.”
Llave frunció el cejo. Todos los otros soldados también lo hicieron. Era la misma mueca.
“Disculpe, señor,” dijo Diente. “El canibalismo está definitivamente en contra de cualquier procedimiento.”
Joram resopló. “Era un chiste.”
Diente negó con la cabeza. “Eso no era un chiste, nadie se lo creyó.”
Mapa movió la cabeza. “Nadie dijo, ‘cuál es la diferencia entre…’”
Excavador movió la cabeza. “Nadie dijo, ‘tres separatistas entran en un bar..’”
“Muchachos, muchachos, hay más tipos de chistes que los que ustedes conocen.”
Diente pareció dudar. “Si usted lo dice, señor.”
Joram y Diente estaban en la orilla de la vegetación, a unos veinte metros del más cercano de los edificios de Tur Lorkin. Diente vestía solo con el traje interior, una pieza oscura que podría pasar como un traje de esquiador a distancia.”Señor, tengo una pregunta.”Joram, con los macro binoculares en los ojos, miraba lentamente entre cada poste de luz. No veía ningún signo de holocámaras o de algún otro aparato de vigilancia. “Dime.”"¿Es usted realmente un cobarde?”
“Eso creo, sí. Flojo también. Me gusta evitar el trabajo, el dolor, y el peligro cuando es posible. Prefiero perder un poco en mi reputación huyendo de una pelea en vez de hacer que me estallen los intestinos solo por impresionar a alguien. Prefiero que me operen bajo anestesia.”
“Pero, lógicamente, está afrontando el riesgo de muerte en esta misión. Cuando pudo haberlo evitado del todo al ordenarnos que nos rindiéramos en el sitio del impacto. Entonces hubiera pasado el resto de la guerra en prisión, lejos de la pelea.”
“Hasta los cobardes tienen metas, Diente. Que tan cobarde eres depende de que arriesgarías para alcanzar tus metas. Una de mis metas es ser libre. Ir a donde desee ir, hacer lo que desee hacer.”
Un sentimiento de incomodidad pasó por la mente de Joram. Estaba hablando acerca de libertad personal con alguien que probablemente no tenía noción del concepto.
“¿Qué hay del deber señor? ¿Reconoce el deber?”
“Supongo que si. Hubiera podido tratar de zafarme de esta misión, pero no lo hice.” Se encogió de hombros. “Parte de la libertad, de la libertad de un civil al menos, es tener la posibilidad de reconocer los deberes en vez de simplemente creer en lo que alguien dice que es tu deber.”
“Esta hablando de tener juicio.”
“Así es.”
“¿Qué pasa cuando el juicio y las órdenes entran en conflicto?”
“No lo sé. Supongo que uno debe decidir qué es lo correcto, y tomar eso como su objetivo, aún si sabes que te puede causar problemas.”
“¿Alguna vez pensó en que fue escogido para esta misión precisamente por ser flojo?”
Joram frunció el cejo. Puso aparte los macro binoculares para observar a Diente. “Quieres decir, que si alguien sabía de mi reputación, quien fuera que me asignó, ¿estaba contando con mi flojera?”
“Sí, señor.”
“Mi conclusión es que los soldados clon valen los créditos pagados. Aún si soy flojo, creo que es la conclusión correcta. No creo que alguien que trabajara más que yo pueda llegar a una respuesta diferente.”
“Espero que no, señor.”
La idea de Diente molestaba a Joram, pero estaba contento que Diente lo hubiera preguntado. Mostraba que el hombre tenía procesos intelectuales.
“No creo que haya cámaras de seguridad. Movámonos.”
Diente tomó la delantera, moviéndose de manera segura y silenciosa como un depredador de la jungla. Alcanzaron el edificio más alejado del pueblo sin ningún incidente, y, pasando por debajo de tuberías, manteniéndose en la sombra y alertas de la presencia de algún transeúnte, permanecieron ocultos durante los cien metros que había entre ellos y las bahías del espacio puerto.Se quedaron en la boca de un callejón directamente opuestos a la puerta de entrada de la bahía más pequeña. El área no tenía mucha iluminación. Joram tenía problemas tan solo para ver el óvalo de la puerta; a su lado, brillaba un pequeño teclado de seguridad. “¿Puedes decodificar o burlar esa seguridad?”"Eso creo, señor. Tendré que echarle un vistazo, pero parece un diseño sencillo.”"¿Por qué tres bahías?”
“¿Qué?” Diente lo miró perplejo.
“¿Porque un pueblo de un solo nerf como éste, tiene tres bahías en su espacio puerto? Eso significa que al menos tres naves visitan este lugar regularmente. El pueblo probablemente solo necesita de una bahía para transportes grandes y poder exportar lo que sea que produzcan..” Los números corrían en la mente de Joram, y volvió a quedar callado.
“No entiendo, señor.”
“Este pueblo no tiene una industria evidente. Sus edificios más grandes son el centro de gobierno y la bahía más grande. No hay granjas. No hay ranchos. ¿Entonces para que sirve este pueblo?”
Diente se encogió de hombros. “¿No es donde vivían los trabajadores de la fábrica antes de que fuera desactivada?”
“No. Esa fábrica fue desactivada hace mucho tiempo. Reactivada solo para servir de carnada para nuestro asalto. Sus trabajadores probablemente vivían al lado de la fábrica. Todos éstos edificios fueron construidos desde ese tiempo. ¿Entonces, para qué es este pueblo? ¿Cuál es su economía?”
“Ha estado demasiado tiempo como para servir de trampa.” Diente miró a su alrededor. “Si tiene tantas facilidades en el espacio puerto es que probablemente tiene un gran significado fuera de este planeta.”
“Muy bien.”
“La respuesta está en el espacio puerto. En la bahía mas grande. ¡Vayamos allá!”
La bahía más grande era también la más iluminada. Con más sospechas sobre el lugar, Joram estaba preocupado de que Diente, quien admitía ser técnicamente competente pero no un experto en seguridad, se pasara largos minutos intentando romper la seguridad del teclado en la entrada principal.Así que esperaron una larga y tediosa hora en la sombra monitoreando el acceso. Finalmente, dos hombres en trajes de espacio arribaron a pie. Uno tecleó un código de acceso bastante largo.Y al abrirse las puertas, Diente y Joram saltaron hacia ellos. Diente era más rápido, golpeó al hombre más lejano en la quijada con la culata de su rifle blaster antes de que el hombre más cercano pudiera siquiera advertir su presencia. El hombre más cercano saltó lejos de Diente, retrocediendo hacia Joram quien golpeó la culata de su rifle contra la nuca del hombre. El segundo trabajador golpeó el piso sólo un instante después que el primero.Diente y Joram arrastraron a sus respectivas víctimas adentro de la bahía, en la oscuridad. Esperaron a que las puertas exteriores se cerraran antes de prender sus lámparas personales.
Era una bahía simple. La antecámara que habían entrado estaba vacía excepto por unos viejos asientos de hule espuma y un dispensador de caf, que estaba apagado. Una puerta de seguridad daba a lo que probablemente era la cámara de control de la bahía; y otra puerta más grande daba a lo que debería ser el hangar principal. Había una ventana en el hangar también, pero estaba bloqueada.
Joram miró hacia la puerta de seguridad mientras Diente registraba a los prisioneros. “Ranura para tarjetas de identidad y lector de huellas digitales.” Dijo Joram. “En ambas puertas.”
“Tenemos sus tarjetas, y también tenemos sus dedos. Dos pequeñas pistolas blaster, comlinks modernos, un termo con alguna clase de alcohol.”
Joram indicó la puerta hacia la cámara de control. Notó que su mano aún estaba temblando a causa del encuentro afuera. Apretó el puño y trató de controlarse.
Diente arrastró a uno de los hombres inconscientes por la muñeca. Joram, con la mano bajo control, insertó la tarjeta de identidad en la ranura mientras Diente oprimía la mano del hombre en el lector. El lector brilló y la puerta se abrió. Joram y Diente apuntaron con sus rifles blaster hacia el espacio interior -pero estaba oscuro y vacío. Arrastraron a sus prisioneros adentro.
Era una cámara de control estándar -tres asientos permitiendo acceso a los paneles de sensores y comunicaciones. Una ventana grande proporcionaba una buena vista de la bahía, pero también, estaba sellada. En vez de abrirla, Joram activó un botón de una cámara holográfica rotulada PRINCIPAL.
La cámara se prendió instantáneamente, mostrando una bahía casi vacía. El ángulo mostraba la ventana de observación cerrada, y el piso estaba muy por debajo, indicando que la mayor parte de la bahía estaba bajo tierra. El área estaba bien iluminada y había contenedores de carga al vacío apilados en la orilla más lejana. Mientras Joram observaba, un hombre y una mujer maniobraban una plataforma móvil con repulsores apilando otro par de contenedores en la pila. Se retiraron detrás de los contenedores con la plataforma móvil.
Diente terminó de atar y amordazar a los dos prisioneros. Se sentó en uno de los asientos de la consola.
“Tenemos holocámaras en las otras dos bahías,” dijo Joram. “Lo que significa que éste es probablemente el control principal”. Prendió los monitores y al observar la vista, lanzó un silbido.
Una bahía estaba ocupada por un transporte Corelliano en forma de martillo, un poco más pequeño pero con la forma general de los ya conocidos cruceros de la República. Su casco estaba pintado de un gris neutro, salpicado en partes por restos de mynocks. La otra bahía estaba ocupada por un yate espacial con pintura cromada cuyas líneas sugerían velocidad. “Estamos de suerte. Algún afortunado ganador va a extrañar una de estas naves.”
“Ambas.” Dijo Diente. Ahora estaba frunciendo el cejo al observar la consola de comunicaciones mientras leía pantallas de datos. Una de las tarjetas de los prisioneros estaba insertada en una ranura en la consola. “Destruimos una y tomamos la otra. Es parte del procedimiento. ¿Entendido?”
“Correcto, supongo.” Joram parpadeó al pensar en la destrucción del hermoso yate. “Podríamos robar ambas, yo pilotearía una. ¿Alguno de ustedes puede pilotear?”
“Llave y yo hemos atendido un par de clases en simulador.”
“Bueno, eso puede ser suficiente.”
“Señor, esos contenedores en el monitor. Contienen misiles anti-cazas estelares.”
Joram se movió para observar por encima del hombro de Diente. La pantalla de datos mostraba un cargo de 128 misiles de prueba -del tipo AS-XDB. Anti-cazas estelares. Experimentales, supuso. De diamante de boro.
Volvió a silbar. “El reporte del espía no era erróneo, ni una carnada. Realmente hay una fábrica aquí que hace esas cosas.”
“Sí, señor.”
“Pero no hay lugar en esta roca que pueda producirlos, ningún lugar visible desde la órbita. Los rastreos orbitales con los sensores lo hubieran detectado. Todo lo que detectaron fue el lugar que atacamos esta mañana. Lo que significa que la fábrica probablemente está aquí, bajo tierra. El pueblo existe para alojar a sus trabajadores y para proveer una cobertura para las emisiones de calor. Así que…”
“Así que,” dijo Diente, “capturaron al espía en el acto de transmisión. Se dieron cuenta que los habíamos encontrado, sabían que vendríamos y prepararon la trampa. Nos dejaron descubrir que la otra fábrica en realidad no era una planta productora de misiles, así que, una vez que nos partieron la cara, no tendríamos razón para regresar. Nos hicieron pensar que todo era parte de una trampa elaborada, cuando realmente era un plan de cobertura.”
Joram asintió. “Así es. Este es el plan. Tomamos un transporte, destruimos los otros, escapamos de cualquier persecución que manden y reportamos a la República para que puedan venir a terminar el trabajo.”
“No lo creo, señor.”
“¿Qué?”. La entonación en la voz de Diente había sonado un poco desafiante. Joram dio un paso atrás para poder observar mejor al hombre.
Diente volteó la silla para mirar a Joram a la cara. “Señor, si nos vamos y reportamos, la República tendrá que evaluar nuestra historia. Nos interrogarán, determinarán que decimos la verdad, harán un plan de regreso, volverán y destruirán este lugar. Pero entre tanto, los Separatistas sabrán que tenemos su secreto -alguien golpeó trabajadores suyos y robó sus transportes, un día después del asalto de la República. Así que mientras nos interrogan y planean, ellos desmantelarán esta planta y la cambiarán a otro lugar. Al volver solo destruiremos lo que hayan dejado atrás. Lo menos importante de la fábrica.”
“Cierto.” Joram le ofreció a Diente una expresión de simpatía. “¿Entonces que quieres decir?”
“No nos vamos a ir.”
Joram parpadeó. “Diente, me estoy cansando de decir ‘¿Qué?’ a cada rato.”
“Sí, señor. Le explicaré. Traeré a los hombres. Vamos a volar este lugar en pedazos. De otra manera habremos fallado en nuestra misión, la cuál era destruir la planta de misiles. De otra manera todos los que murieron hoy lo habrán hecho en vano.”
Joram apuntó a su pecho, a la altura de su medallón. “¿Se te ha olvidado algo? Cómo, ¿quién está a cargo?”
“No se me ha olvidado. Si no está de acuerdo conmigo, voy a tener que… que desafiar sus órdenes.” A Diente parecía costarle trabajo decir las palabras, como si lo enfermaran. “No puedo darle órdenes. Usted puede robar cualquiera de las naves y partir. Pero me gustaría que esperara a que trajera a los hombres.” Apuntó al monitor donde estaban los contenedores. “En algún lado debe haber una forma de entrar a la planta. Iremos ahí, tomaremos algunos misiles y volaremos todo. Una vez que estemos adentro, usted podrá despegar. Por favor no me ordene que no haga esto, no me gustaría que mi última acción como soldado clon fuera desobedecer órdenes.”
Media hora después, el resto de los soldados, con excepción del herido Mapa, estaban en la antecámara.Joram, fuera del control de la planeación de la misión, se quedó en la cámara de control, realizando un metódico precalentamiento del yate. Podía oír como Diente se ponía la armadura mientras informaba al resto de los soldados. Unas pequeñas partes del informe llegaban a oídos de Joram. El informe se convirtió en discusión, y la discusión degeneró en argumentos -algo que no había oído entre los soldados clones durante los días que estuvo asignado a ellos. Sigilosamente, se acercó a la puerta de la antecámara y escuchó.”Es su derecho,” dijo uno de ellos. Su voz estaba en modo dominante. Probablemente era Diente. “No puedo darle órdenes.”"No puedes darme ordenes a mí,” dijo otro. Su voz también en modo dominante. “Y yo digo que le preguntemos.”
“No…”
Se oyó el sonido de pasos con armadura provenientes de la antecámara. Joram saltó a la vista y confrontó al soldado. El hombre no tenía puesto el casco y había una pañoleta alrededor de su cabeza, roja con puntos blancos, era Puntos. El soldado dio un paso atrás al ver a Joram tan cerca, después recordó. “Teniente, tengo algo que decirle.”
“Adelante.”
“Creo que debería venir con nosotros en este ataque.”
“¿Por qué?”
“Para demostrar su aprobación. No creemos que usted lo apruebe. No estamos seguros de que significa eso. Y por otra razón, una razón táctica. Usted es el único de los nuestros que no se parece a nosotros. Trabajaríamos mejor si tenemos a alguien que se mueva frente al cuerpo principal y que actúe como explorador. Si los Separatistas saben tanto de nosotros como usted dice, entonces nos reconocerán al instante.”
“Usted nos daría una mejor oportunidad de éxito,” dijo otro. Por las quemaduras en su mejilla, debido al choque, debía ser Picadillo.
“Déjalo en paz.” Dijo Diente.
“¿Por qué no nos apoya en esto, teniente?” Preguntó Excavador.
Joram miró fijamente al hombre. ¿Cómo había sabido que era Excavador? Solo lo sabía.
Alternó su mirada entre los soldados. Primero, lo único que vería era incertidumbre, incluso expresiones de tristeza. Después pudo ver más allá de su incomodidad actual. Estos hombres no eran los mismos de una hora después del choque. Ahora, eran distintos, individuales… pero no unidos. ¿Cómo podían tener la esperanza de armar un ataque, en un lugar desconocido, contra enemigos desconocidos, si no eran un grupo unido?
Para restaurarles un poco del sentimiento de unidad, lo único que tenía que hacer era unírseles. Pero tan pronto como comenzara el ataque, el soporte aéreo de la Confederación recaería sobre Tur Lorkin. Si no despegaba antes de eso, estaría atrapado aquí. Capturado o muerto.”
“Estoy con ustedes,” dijo Joram. Trató de quitar el miedo de su voz. “Pero no a cargo. Parece que regreso a mi rango de civil. Esta misión es para que la comande Diente.” Se volteó, esperando que no vieran su expresión… porque ahora estaba seguro que reflejaba tanta incertidumbre y tristeza como ellos hacía un instante.
La puerta en la parte trasera del hangar principal -no una puerta obvia, sino simplemente una sección indistinta del resto de la pared- se había deslizado para dar paso a dos hombres y su plataforma móvil repulsora, una vez más cargados con contenedores de misiles. Más allá de ellos, se alzaba un pasillo pobremente iluminado, hecho de losas de duracreto.Joram no esperó. Vestido con el traje de uno de los hombres capturados, con una gorra cubriéndole sus facciones y la diadema de comunicación, Joram se deslizó frente a los cargadores, ignorándolos.”¡Hey!” Los hombres se voltearon hacia él. “¿Estás de servicio?”Se oyeron golpes ahogados, sonidos que parecían dolorosos al golpear las culatas de los rifles con los cuerpos. Joram escuchó caer a los hombres. Se volteó y esperó.
No le tomó mucho tiempo a los soldados. En la cima de la pila de contenedores de misiles cargados en la plataforma móvil, añadieron el contenedor que habían abierto previamente. Varios cables corrían de uno de los misiles hasta el casco de Llave, quien lo sostenía en sus manos echándole un vistazo ocasional. El ajuste apresurado que Llave había hecho parecía funcionar; ya había reportado que los misiles prototipo tenían interfaces de control muy simples, una selección de criterios para asignar blancos, muchas opciones de detonación… y nada de seguridad, nada muy raro para armas que estaban diseñadas para servir de pruebas en contraste con el campo de batalla.
La voz de Diente resonó en la diadema de Joram. “Movámonos.”
Joram asintió y continuó caminando por el corredor. Metió sus manos en los bolsillos, un poco más seguro al sentir el contacto de la culata de las pistolas blaster tomadas de los primeros hombres que habían capturado. No podía oírlos, pero sabía que Picadillo y Pala estarían moviéndose a unos cuantos metros detrás de él, y el resto, con Puntos manejando la plataforma móvil mientras Llave se encontraba en la retaguardia.
El túnel del corredor se inclinaba lentamente. Joram tocó la pared. Era áspera y vibraba, un signo de que en algún lado, no muy lejos, había maquinaria pesada en uso.
Adelante, vio un aparato muy familiar adherido al techo del corredor. “Holocámara,” susurró. El aparato de vigilancia apuntaba hacia él y lo estaría mostrando ahora; pronto, el resto de los soldados clon estaría a la vista.
“Pasa y deshabilítala,” fue la apagada respuesta. “Al resto, deténganse. Joram reporta cuando hayas terminado.”
Ahora era sólo Joram, nada de Teniente. No sabía si sentirse complacido o molesto. Decidió sentirse complacido. Los soldados habían desarrollado suficiente iniciativa como para rebelarse ante una autoridad para lograr sus objetivos -objetivos militares, claro, al servicio de la República. Ahora eran hombres, en vez de esclavos pre-programados.
Un final feliz. A menos que todos murieran. Que él muriera.
Se paró directamente debajo de la holocámara, fuera de su rango de visión. ¿Deshabilitarla? No era tan hábil mecánicamente como Llave.
Sacó una de las pistolas blaster y estrelló la holocámara con tres golpes de culata. “Deshabilitada,” dijo. “Sigan adelante.”
En algún cuarto de seguridad, un monitor de holocámara se había apagado. Eso era malo, algo que podía causar que un equipo de seguridad sonara alguna clase de alarma, pero al menos era preferible a ver un grupo de soldados clon entrar en el rango de la cámara.
A unos cuantos metros podía observar que el corredor se nivelaba y había más iluminación. Al terminar de descender, Joram vio el final del pasillo. Había puertas de seguridad al final, y algo parado frente a ellas…
Sintió un escalofrío. Era un androide, más alto que un hombre, de reluciente color café, con unos brazos gruesos y curvos. Sus dos pares de blasters en los brazos en la dirección de Joram.
Había visto holos de estas cosas, una de las variedades más peligrosas de androides de batalla. Ninguno de los rifles de los soldados serviría de gran cosa frente a él. Logró murmurar, “Destructor.”
“¿Cuantos?”
“Uno. N-n-n-o hay personal vivo”. El destructor no se había movido, no había apuntado hacia Joram… al menos no todavía.
“Detén tu avance,” dijo el soldado. Joram tuvo el presentimiento de que no había sido Diente, sino otro soldado, el que había hablado. “Tan lento como puedas, pero sin parecer sospechoso. Dinos cuando estés a treinta metros de él. Llave, prepara uno, frecuencia infrarroja, señal térmica de un androide de combate en vez de un humano.”
Pasando saliva para contrarrestar el mareo provocado por el miedo, Joram caminó mas lento. Había sacado una de las tarjetas e identidad de uno de sus bolsillos, jugando con ella, volteándola una y otra vez, como si tratara de recordar que lado debía insertar hacia la ranura de seguridad que debía estar en la puerta.
Pero el destructor no reaccionó.
“Listo.” Dijo un soldado. No estaba seguro quién.
“Destructor a la vista,” dijo otro. O tal vez el mismo.
El destructor se activó, agachándose, probablemente para apuntar sus sensores hacia lo que se encontraba al fondo del corredor, detrás de Joram.
“Joram, al suelo,” dijo un soldado.
Joram cayó, tan rápido como pudo ordenar a sus rodillas, y casi no lo logra. Hubo un estallido detrás de él, un zumbido sobre su cabeza al golpear el piso de duracreto. Vio como el aire alrededor del robot relucía al tiempo que activaba sus escudos…
Entonces hubo un resplandor brillante, un sonido como un aullido de una bestia al caer. Joram sintió la ola de calor. Un muro cuyos ojos no podían ver lo golpeó, haciéndolo rebotar hacia atrás.
Se quedó inmóvil, su cerebro incapaz de traducir las órdenes de “¡Levántate! ¡Muévete!” hacia sus extremidades, y entonces alguien lo arrastró.
“Quieto ahí, señor.” La voz era de un soldado, difusa y distante. “Está un poco quemado.”
“Muy amable,” logró decir Joram. Se puso de pie y miró el corredor. Su vista se recuperó y pudo ver al final del corredor -paredes, techo y piso abrasados y hechos pedazos, con restos humeantes de un destructor y las puertas de seguridad dobladas hacia adentro.
Había un timbre en sus oídos que disminuyó al reajustarse la diadema.
Estaba rodeado de soldados clon, Picadillo y Pala adelante con rifles desenfundados. Excavador ayudando a Joram a permanecer de pie. Llave en la plataforma móvil preparando otro misil. Puntos listo para maniobrar la plataforma. La armadura de Llave estaba negra en el frente, pero parecía ser más por el humo y el hollín que por alguna quemadura.
“Tenemos una alarma,” dijo Excavador. “Creo que la fase sigilosa de la misión ha terminado.”
“¿Dónde esta Diente?”
Excavador movió la cabeza “No quieres saberlo.”
“¿Qué?”
“Muévanse. En pares.” Gesticuló Excavador, y Picadillo y Pala se adelantaron al trote. Joram casi tropieza con ellos. Había partes en sus brazos y piernas que le quemaban, pero decidió no mirarlas.
Detrás de los restos de las puertas podía verse la otra parte del corredor, pero había varias puertas deslizantes en varios intervalos. Era lo suficientemente largo como para no ver los detalles del fondo. Joram podía ver unas figuras que se aproximaban desde el fondo del corredor. Más cerca, varias puertas se abrían. Había gente que salía, veía a los soldados clones y volvía a meterse. “¿Hacia dónde?” Preguntó Excavador.
“Al área de ensamblado final,” dijo Joram. “Las plantas tienen diferentes áreas donde se fabrican o se almacenan los componentes, y un área donde todas las partes se unen. Esa es la parte más importante de la planta.”
Excavador dio un paso al frente. “¿Pero dónde es eso?”
“Debe ser algún lado adonde entre esta plataforma móvil.”
Alguien a lo lejos abrió fuego con lo que parecía una pistola blaster. Joram se movió justo detrás de Picadillo. Continuó. “Eso significa que es por el corredor o esa puerta de ahí…” apuntó a una puerta doble aproximadamente a veinte metros en el corredor. “Son los únicos lugares por los que cabe la plataforma móvil.”
“Hacia adelante,” dijo Excavador.
Picadillo y Pala contestaron el fuego y se movieron hacia la puerta doble. Joram detrás de Picadillo. Excavador avanzaba firmemente frente a la plataforma protegiendo su cargamento explosivo de los disparos. Joram vio como se ennegrecía la armadura del soldado al recibir un rozón, haciendo que Excavador retrocediera un paso.
La puerta tenía controles de turbo ascensor a un lado. Joram presionó el botón para llamar el ascensor. Pero las puertas no se abrieron inmediatamente. “Probablemente tengamos que hacer un ajuste…”
Las puertas se abrieron. El turbo ascensor cilíndrico tenía solo un ocupante, un hombre de complexión robusta y pelo gris quien, al ver a los soldados clones, puso una cara de susto.
Joram lo pescó por el cuello de su traje azul y lo arrastró al fondo del turbo ascensor, golpeándolo contra la pared. Lo encañonó con su pistola blaster. “¿Quieres llevarnos al área de ensamblado final o quieres morir aquí?”
El hombre tragó saliva y dijo “Dos niveles hacia abajo. Solo con tarjeta de acceso..”
“¿Tu tarjeta de identidad permite el acceso?”
El hombre asintió y entregó la tarjeta. Un soldado extendió su mano y tomó la tarjeta por encima del hombro de Joram. Un momento después, los soldados estaban juntos en el turbo ascensor, mientras éste empezaba su descenso.
“Nada mal, Joram,” dijo Excavador, obviamente reprimiendo una sonrisa. “¿Dónde aprendiste eso, un entrenamiento militar?”
“Oh, cállate.”
Un momento después, las puertas del turbo ascensor se abrieron. Una andanada de disparos de blaster los roció, golpeando a Picadillo. Joram se aventó al piso junto con su prisionero, Excavador, Pala y Puntos regresaron el fuego. Picadillo cayó al piso, salía humo de los huecos en su armadura.
Los soldados clones continuaron disparando. Los tiros enemigos cesaron. Excavador volteó hacia Picadillo, quien permanecía inmóvil. “Pala, échale un vistazo. Los demás, muévanse.”
Salieron hacia un área grande de fabricación -Joram vio bandas de transporte, soportes metálicos en rieles montados en el techo, grupos de trabajadores abrazados y los restos de guardias de seguridad y androides de combate.
Llave apuntó hacia un par de estantes donde estaban alineados varios instrumentos mecánicos con forma de conos truncados. “Esas son las cabezas de los misiles.”
Joram dijo, “La puerta detrás debe ser el acceso al depósito de cabezas o a la planta de ensamblaje.” Se volvió al prisionero. “¿Hay escaleras o rampas fuera de aquí? ¿Aparte de este turbo ascensor?”
El hombre asintió.
“Úsalas para salir de aquí. Llévate a toda esta gente. Este lugar esta a punto de volar.” Excavador le dio un empujón al hombre. “Tienes sesenta segundos.”
El hombre corrió.
“Picadillo está muerto, Excavador.”
“Gracias, Pala. Llave…”
“Sé lo que tengo que hacer.”
Llevaron el turbo ascensor al nivel donde habían entrado, pero no dejaron que se abrieran las puertas.Diez segundos después, las explosiones empezaron. El piso tembló y un tremor escaló por el pozo del ascensor.Joram presionó el botón de abrir. Una ráfaga de calor y polvo los inundó. Joram, sin un casco pronto estuvo ciego y ahogándose.Alguien lo pescó de la muñeca y lo arrastró. Estaba tosiendo y tropezando con otras personas, a veces cayendo, a veces siendo llevado. Oyó disparos de blaster, el sonido que hacían al golpear puertas de metal, el sonido que hacían al golpear armaduras de los soldados, y el silbido que hacían al sobrecalentar tejidos orgánicos a punto de hervor.
Entonces sintió una inclinación en el terreno -tenían que estar en el corredor inclinado por el que habían entrado. Sonaron más explosiones detrás de él. Al recuperar la visión, pudo ver más gente a su alrededor, trabajadores que corrían fuera de la planta.
De regreso en el hangar gigante, los trabajadores corrían con los brazos a medio levantar como diciendo “No disparen”, sus expresiones llenas de temor. Joram pudo dejar de toser. Excavador, Llave y Puntos estaban con él. “¿Picadillo y Pala?” Preguntó.
Excavador negó con la cabeza. Le dio a Joram el rifle de uno de los soldados caídos. “¿Listo para terminar esto?”
Joram revisó la carga del rifle y lo empuñó. “Creo que si.”
Excavador comandó la salida del edificio. “¡Retrocedan!” Gritó a la multitud. “¡Soldados entrando!”Los trabajadores saltaban fuera del paso. Había miedo en la expresión de algunos y odio en la de otros. Curiosamente, Joram se sintió orgulloso de ello.Joram observó que a puerta exterior estaba abierta. El y los soldados se apostaron detrás de ella. “Deben de estarnos esperando,” dijo Joram. El piso tembló mientras otra andanada de explosiones se oyó a la distancia, y una tercera capa de humo salió de la bahía por la antecámara.”Por supuesto que si,” dijo Excavador. “Salida en tres, dos, uno, cero…”
Excavador salió por la puerta. Joram imaginó que lo acribillarían igual que a Picadillo, y se oyó el sonido de disparos blaster -pero ninguno pasó a través de la puerta.
Joram siguió a los soldados hacia un punto muerto. Los edificios alrededor de la bahía estaban llenos de humo provocado por los disparos y una unidad de androides de batalla, a su izquierda, yacía en pedazos. Los que quedaban en pie se movieron para apuntar a un soldado clon que volaba en un STAP. La espalda del soldado se apoyaba en un cable improvisado, que impedía que cayera, y su pierna estaba entablillada, inmóvil.
Excavador, Llave, Puntos y Joram regresaron fuego a los androides de batalla, acabando con los que Mapa había dejado vivos. “Por este lado,” dijo Excavador, y corrieron hacia la pared curva del hangar.
El fuego enemigo, de hombres y androides disparando desde lugares ocultos, rozó a Puntos y derribó a Llave. Joram y Puntos levantaron a Llave y continuaron caminando mientras Excavador contestaba el fuego. Adelante, divisaron la puerta hacia la bahía más pequeña, al tiempo que explotaba al ser alcanzada por fuego pesado.
Excavador continuó caminando. Segundos después, Mapa, en su STAP voló a través de la puerta destruida. Joram y los demás soldados lo alcanzaron instantes después.
La puerta interna de la antecámara estaba abierta, dejando ver las suaves líneas del yate plateado que Joram había alistado para el despegue. “¿Sabe como volar esto, verdad?” Preguntó Excavador.
“Es demasiado tarde para preguntar.” Joram ayudó a Mapa a bajar del STAP y lo cargó bajo el brazo metiéndolo por la escotilla de acceso al yate. “Y sí, sé volar esto.”
Las manos de Joram no dejaron de temblar hasta que escaparon de la órbita del planeta. Las estrellas llenaban el parabrisas frontal del yate, una escena que a Joram solía gustarle. Ahora, estaba demasiado cansado para admirarla. Empezó a calcular el primer salto al hiperespacio.No los habían perseguido. “¿Por qué no nos siguieron?” Le preguntó a Excavador, quien estaba sentado en la silla del copiloto.Excavador, ya sin el casco, se frotó los ojos cansados. “La persecución fue distraída.”"¿Por qué cosa?”
“Por Diente. Su misión era tomar el otro transporte y desviar al soporte aéreo fuera de nuestra ruta, lejos de Tur Lorkin.”
“¿El se… va a unir con nosotros?”
Excavador le dirigió una mirada compasiva, pero negó con la cabeza. “Estuvo transmitiendo durante su parte de la misión. Oí cuando lo derribaron.”
Joram suspiró. Regresó su atención a la computadora de navegación. “¿Él sabía, verdad? Que su parte de la misión sería suicida.”
“Él sabía.”
“Lo siento.” Joram pensó en una pregunta. La ponderó un minuto antes de atreverse a expresarla. “¿Qué sientes? ¿Perder a alguien que has conocido toda tu vida, alguien que, en tantas maneras, eres tú mismo?”
“Es como recibir un disparo. Sentir la quemadura, no poder respirar fácilmente.” Excavador se le quedó mirando fijamente. “¿Qué significa para usted? ¿Perder a alguien que ha trabajado de manera tan cercana, alguien en quien usted ha aprendido a confiar?”
“Nunca me han disparado. Pero me imagino que es lo mismo.”
Se quedaron callados por un largo rato, mientras Joram terminaba sus cálculos astronavegacionales. El hipermotivador del yate se calentó para el salto. Entonces Excavador habló. “Hay algo que usted debe saber.”
“¿Qué es?”
“No somos normales. Mi pelotón. Nos hicieron para ser, cómo dijeron, más autónomos que los demás. Para tener más iniciativa. Hay algunos más como nosotros. En caso de que necesiten soldados para más misiones especializadas.”
Joram lo pensó un momento. “Así que debía evaluarlos, y asumir que ustedes eran la norma, y ofrecer un reporte brillante del valor militar de los soldados clones. Para ayudar a los altos mandos a convencer que todos los soldados actúan como fuerzas de elite.”
“Supongo que sí.”
“Puede que haga eso. No es una buena idea echar a perder una operación encubierta hasta saber porqué fue realizada así. Pero, ¿por qué me lo dijiste?”
“Porque lo merecía saber. Porque es uno de los nuestros.”
Las palabras se quedaron ahí, como si hubieran sido escritas en el aire por algún holoproyector en vez de haber sido dichas, hasta que Joram activó el hiperimpulsor.
Las Guerras Clon. Compensación en Pengalan, por Aaron Allston, traducido por Mario A. Escamilla. Tomada de la revista Star Wars Insider #65.




