Con este comentario no pretendo imponer una definición de lo que significa ser fan de Star Wars. Cada quien lo es de su propia manera, puesto que Star Wars es tan amplio que cubre una gran gama de intereses. Conozco amigos que se apasionan por el detrás de cámaras y la cinematografía, mientras que otros prefierirían olvidar que existe todo eso para que su percepción de la saga sea totalmente fantasiosa.
Sin embargo, me gustaría expresar cómo me ve la gente cuando se entera que soy fan de Star Wars. En primera, la gente se apasiona, sobre todo si son fans o por lo menos les gusta Star Wars, la gente te recibe mejor cuando eres fan. Incluso, hasta se mejoran relaciones. Cuando una persona con la que tenía un trato frío y casi inexistente miró mi dulcero de C-3PO inmediatamente se abrió la conversación, me enteré que también era un gran fan y que tenía una colección de buen tamaño. Desde entonces, nos llevamos mejor y nos saludamos más cordialmente.
En cuanto a aspectos negativos… nunca falta el que se entera que eres fan y te trata de vender ¡cualquier cosa! Un amigo de mi cuñado me trajo una vez un gigantesco Jar-Jar Binks como de 60 cm de altura, producto que en mi vida había visto… aunque el precio era correcto, no me gusta Jar-Jar y definitivamente no tenía donde poner tan grande muñeco. Hace poco, un compañero del trabajo vino y me vendía como las perlas de la vírgen un Halcón Milenario de Lily-Ledy supuestamente en excelentes condiciones. Una vez más, ya tengo el Halcón Milenario, si bien es el de Hasbro, para mí es lo mismo, puesto que no soy coleccionista de Lily-Ledy… y volvemos al punto… ¿en donde cuernos metería dos Halcones Milenarios?
Por cuestiones de espacio, dinero y personales, tomé la decisión en 1999 de no continuar con mi colección de figuras de Hasbro. Desde ese entonces no he comprado más de 10, las cuáles simplemente compro por que me gustan o como complemento para otros artículos de mi colección. Por ejemplo, cuando gané un sable del Conde Dooku de Master Replicas, me compré el pequeño Dooku estilo caricatura Clone Wars, y ambos van juntos en mi colección.
Definitivamente siempre es toda una lucha entre las ganas de adquirir algo y el presupuesto que uno tiene. Con la llegada de mi hija, no me quejo en absoluto, pero simplemente mis prioridades se han reconsiderado y son muy pocas cosas de Star Wars las que he comprado este año. Pero ese gusanito de “ve y compra algo de Star Wars“ nunca desaparece, como me di cuenta en mi visita a Burger King hace poco, donde están rematando el álbum de Episodio III por la cantidad de $2 pesos mexicanos (menos de 20 centavos de dólar). No pude evitarlo. No pude evitarlo. Ahora lo tengo, en la lista de artículos que esperan ser acomodados en la colección.
También, quiero hacer una reevaluación de toda mi colección y vender todos aquellos artículos que ya no me interesen, o que no tengan un gran valor sentimental para mi.
En fin, regresando al punto de este comentario, quiero únicamente dedicarme a lo que son los libros. Son mi pasión, me encanta leer, me encanta saber cada día más, y la figura del Conde Dooku no me va a decir cómo manipulaba a la gente, ni el AT-RT de Lego va a explicarme qué tipo de armas posee y a qué velocidad máxima podía transitar. Han salido una gran cantidad de libros que valen la pena en los últimos dos años, pero no he podido hacerme de los que quisiera.
Eso sí, mi máxima afición, los libros de juego de rol, están casi descontinuados y no ha habido un lanzamiento en dos años. Mi colección de Wizards of the Coast está completa, y cada vez es más dificil adquirir los libros viejos de West End Games. Así que, por ese lado no me preocupo… no voy tan mal.
Saludos y disfruten, realmente disfruten lo que es ser fan de Star Wars.
Probablemente te interese leer:


